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HISTORIAS DE LA NBA

El insaciable James Harden

El base de los Rockets se encamina hacia su tercera temporada como máximo anotador de la NBA con actuaciones portentosas y cuestiones sobre la estética del juego colectivo

Albert Guasch

Harden, de los Rockets, ante los Clippers.

Harden, de los Rockets, ante los Clippers.

En la última jornada, James Harden realizó numéricamente un partido normalito para lo acostumbrado. Acumuló en su casillero 28 puntos. Una actuación sensacional para cualquier jugador de la NBA. No tanto en el caso de Harden. El base de los Houston Rockets promedia casi 39 puntos por partido, va camino de convertirse por tercera vez consecutiva en el máximo artillero y ha convertido en vulgar rutina actuaciones de 40 y 50 puntos. En la última noche fueron solo 28 ante Los Angeles Clippers, equipo potente, pero con victoria. Otro día feliz, pues, para el 'Barbas'.

Las actuaciones de Harden han impulsado desde la temporada pasada debates que se vehículan en dos direcciones. Uno: ¿es el mejor anotador de la era moderna de la liga estadounidense de baloncesto? Dos: ¿no convierte en tedioso ver a un equipo que sustenta su ataque en un jugador que sube y tira el balón de forma repetida?

Sobre el primer punto, le puso altavoz Daryl Morey, director general de los Rockets, la temporada anterior cuando declaró que "es un hecho" que Harden es "mejor anotador" de lo que fue Michael Jordan. Lo dijo después de que el base de los Rockets acabara la campaña con un promedio de 36,1 puntos por partido, el mejor con diferencia del siglo XXI. Con sus 39,1 actuales se elevaría al tercer puesto del ranking histórico, solo superado en dos ocasiones por el mítico Wilt Chamberlain en los años 60, cuando el tipo podía cascarse 100 puntos como si nada. Otro baloncesto, evidentemente.

Desenlaces exhaustos

Harden, de 30 años, registra mejores porcentajes que Jordan, de ahí la osada afirmación de Morey (aquel que puso al Gobierno de China contra la NBA con un tuit en favor de las protestas de Hong Kong). Morey, no obstante, obvió que el legendario número 23 de Chicago subió al primer escalafón de anotadores en 10 de sus 15 temporadas en la NBA. Su mejor año: 37,1 puntos de media. Y las defensas eran también otra cosa, posiblemente más físicas.

 

Morey, en realidad, quería poner en perspectiva histórica a Harden después de tantas demostraciones de poder, realzar su valor, su carácter insaciable. Esta misma temporada consiguió el hito de anotar 60 puntos ante los Hawks jugando únicamente tres cuartos. En cuatro ocasiones a lo largo de su carrera ha alcanzado tan astronómica cifra, igual en este caso que Jordan. Harden acapara el ataque de Houston. Sube el balón y a menudo tira. Porque puede. Porque las mete. Cuántas veces se ha visto: 'crossover' hipnótico y lanzamiento de tres. Dentro. O la otra: sube el balón, amaga con fusilar de tres, entra a canasta y falta. Nadie, con mucha diferencia, va tanto a la línea de tiro libre. 

¿Es eso divertido de ver? Se lo han preguntado muchos en la NBA. Pues depende de la mirada, claro. Es 'one man show' a menudo y ha llevado lejos a su equipo, a las finales de conferencia Oeste. Pero ahí se levanta su muro y es lo que se le empezó a reprochar. No tanto a él, como a la organización. Harden pareció llegar exhausto a los días decisivos. Quizá por eso se le ha buscado para esta nueva temporada a un acompañante de lujo. Un Russsell Westbrook que capitalizó por un día el ataque de Houston ante los Clippers con 40 puntos. Gloria compartida, al fórmula que suele funcionar para llegar más lejos.