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HISTORIAS DE LA NBA

Kemba Walker, estrella en la sombra

El pequeño base de los Charlotte Hornets, deslumbra en el inicio de temporada, con un rendimiento de 'all-star'

Luis Mendiola

Kemba Walker celebra la canasta en el último segundo con la que derrotó a los Celtics esta semana

Kemba Walker celebra la canasta en el último segundo con la que derrotó a los Celtics esta semana / CHUCK BURTON (AP)

No es fácil captar la atención en la NBA, con los focos dirigidos casi siempre a equipos de primera línea o a las grandes estrellas. Por ese tiene muchísimo mérito lo de Kemba Walker en los últimos días. Buena parte del interés de la Liga se ha concentrado en el base de los Charlotte Hornets, uno de esos jugadores sin demasiado reconocimiento en el campeonato, que se mueve en un mercado pequeño (una ciudad de apenas 800.000 personas) pero que merecerían el estatus de estrella por el momento por el que atraviesa.

Los 60 puntos que anotó frente a los Sixers (en un partido que los Hornets perdieron en la prórroga) y los 43 en la victoria frente a los Celtics demuestran que Walker está que se sale. A nivel del All-Star. En el partido inaugural ya sumó 41 y lleva cuatro partidos de 30 o más. El hecho de que se convierta en agente libre el próximo junio no ha hecho más que avivar los rumores sobre su salida.

No hay muchos jugadores en activo en la NBA que hayan anotado 60 puntos en un partido: Lebron JamesKlay ThompsonDevin BookerJames Harden, Carmelo Anthony (ahora mismo en el paro, tras jugar solo 10 partidos con los Rockets) y, sí, Kemba Walker.

Brillante tarjeta universitaria 

El base nacido hace 28 años en el Bronx, en Nueva York, promedia 28,8 puntos por partido, en pugna con CurryLebron o Harden por el título de máximo anotador y su nombre está en boca de todos para integrar alguno de los equipos de la temporada. De hecho, Walker siempre aparece en las conversaciones sobre los mejores bases de la Liga, pero nunca en el top aunque llegó en el 'draft' del 2001, con la novena elección, y unas credenciales inmejorables: su título universitario con la Connecticut, el premio Bob Cousy, al mejor base del año, y el premio Lute Olson, al mejor universitario.

Lleva una media de 20 puntos en las últimas cuatro temporadas, ha estado los dos últimos años en el All-Star (el año pasado como cuarto reserva) y ha conseguido estar dos veces en los ‘play-off’. Pero por bien que lo haya hecho, hasta ahora siempre ha sido el anotador de un equipo mediocre, con piezas complementarias sobrepagadas, veteranos de vuelta como Tony Parker y jóvenes en construcción, como el madrileño Willy Hernangómez.

El sexto mejor pagado del equipo

Con los 12 millones anuales que firmó en su renovación en el 2014 por cuatro temporadas, es el sexto mejor pagado de la plantilla, por detrás, entre otros, de Nicolas Batum (24 millones) o Bismack Biyombo (17). Por salario, Walker es un gran negocio para el club que preside Michael Jordan, el mejor jugador de la historia posiblemente, pero sin demasiada fortuna ni excesivo ojo clínico para detectar futuras estrellas como demostró con su elección de Kwame Brown como número uno del ‘draft’ en el 2001 en su etapa en los Wizards o la de Zeller, como número cuatro, en el 2013, para Charlotte.

Solo su compromiso con los Hornets (“quiero crear algo aquí en Charlotte”, dijo en la pretemporada) y el económico (la franquicia es la que le puede dar más años y dinero, hasta un tope de 189 millones en cinco años) pueden evitar su salida. La duda para Jordan, que ya se planteó el cambio el pasado enero, es conseguir un acuerdo favorable para Charlotte en el mercado de traspasos o arriesgarse a quedarse sin nada en verano. De momento, es el responsable de situarlos como líderes de la División Sudeste, algo que desde luego no podían imaginar.