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Una locura de monas

La pasteleria Natcha, de la avenida de Sarrià. reúne 120 pasteles de chocolate de Pascua distintos

Miquel Sen

La inmensa mona de la Abeja Maya, que luce en el escaparate de la pastelería Natcha.

La inmensa mona de la Abeja Maya, que luce en el escaparate de la pastelería Natcha. / JOAN PUIG

Una cosa es la historia y otra distinta la ilusión. A los mayores aficionados a desmenuzar las leyendas nos toca recordar que las monas tienen como origen el huevo pascual, la fiesta de la primavera, una costumbre enraizada en todas las culturas. Los rusos los comen en su Gran Pascua. Al Zar le regalaban unos huevos joya firmados Fabergé, puro oro y filigrana de diamantes. En Alemania es una liebre que camina a dos patas la encargada de repartir la noticia ovoide de que ha llegado el buen tiempo. En Francia son las campanas. Su sonido que llega de Roma anunciando la resurrección, permite el milagro doméstico de que aparezcan maravillas de chocolate al alcance de los pequeños.

Como a los locos bajitos que decía Miguel Gila les importa poco el origen de la fiesta, el señor Isidre Massagué, de la pastelería Natcha (avenida de Sarrià, 45) ha decidido centrarse en ofrecerles la ilusión primaveral comestible, es decir la mona en infinitas versiones. Don Isidre, a sus 84 años, ha conseguido un cum laude en el manejo del chocolate y en la intuición de qué figuras querrán los enanos. Son 120 monas distintas logradas a partir de un trabajo exquisito en el que juega con una cobertura de chocolate de Valrhona al 60% de cacao, justo el pelín dulce que agrada a las criaturas.

La Abeja Maya

Como es multicolor, el impacto visual de tantas imágenes tiene un punto de alucine. Ahí están los conejos, la gallina con sus pollos, un huevo del que nace un sonriente diplodocus, o pieza fundamental, la gran mona del año. Es una forma de un metro de altura y 70 kilos de peso en el que la familia Massagué vuelca técnica y visión de lo que impone la moda.

Coincidiendo con los 40 años del nacimiento televisivo de la Abeja Maya, la reina de todas las colmenas manda en el reino de estos dulces. Si este diseño es único, la favorita en serie, entre las 120, va a ser una hamburguesa McDonald’s con todos los atributos de la famosa cadena, realizados en chocolates de colorines. De hecho, esta selva de monas nos obliga a una compra doble pensando en los minúsculos y en los que ya no lo somos, pero queremos seguir jugando con los huevos y la gallina.

EL VINO: Chablis Fourchaume 2015, un blanco excelente por 45,50 euros

Las viñas que rodean el municipio francés de Chablis originan uno de los vinos más importantes del mundo. Se clasifican en tres categorías: El Grand Cru, fruto de siete viñedos pequeños. Son chardonnay divinos y carísimos. Los Premier Cru, más asequibles y también extraordinarios. A otro nivel queda el Chablis sin más denominación.
Probar un Premier Cru  de una de sus mejores zonas como es Fourchaume es un impacto imborrable en el paladar. El elaborado por Louis Latour es un chardonnay 100%  1ER Cru resultado de cepas de 35 años, plantados en el típico suelo calizo que da carácter a este blanco excepcional. La elaboración la realizan en cubas de acero a temperatura controlada con fermentación maloláctica completa. De gran aroma, elegante, con unas notas minerales características, captura por la potencia notable de su sabor..