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Gilles Lipovetsky, filósofo: "El sentido de la vida es tener ganas"

Gilles Lipovetsky, filósofo: "El sentido de la vida es tener ganas"

JORDI COTRINA

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Núria Navarro
Núria Navarro

Periodista

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En los años 80, cuando se consumía con alegría, nadie ponía en cuestión el manejo de la existencia individual a la carta. Hasta que el filósofo francés Gilles Lipovetsky (Millau, 1944) publicó 'La era del vacío' y anticipó los rasgos de un neoliberalismo que agota recursos y futuro. Invitado por el Observatorio Social de la Fundación ‘la Caixa’, el lunes respondió a la pregunta: ¿somos más felices en la sociedad del hiperconsumo?

¿Es usted feliz?

Soy feliz cuando tengo deseo, cuando anhelo hacer cosas, particularmente libros.

No es una fórmula útil para todos.

El sentido de la vida es tener ganas, ser seducido por la existencia. De lo contrario, llenas el vacío con el consumo.

"Cuando tocas un instrumento y montas una pequeña orquesta, los sábados no vas al centro comercial"

Acostumbrados a satisfacer todos los deseos, ya dirá cómo.

Si queremos limitar el poder del consumo debemos dar armas a los jóvenes, y una de ellas es el arte. Cuando tocas un instrumento y montas una pequeña orquesta, los sábados no vas al centro comercial. Pero si no tienes ese software seguirás consumiendo.

¿A la felicidad por la cultura?

¡En absoluto! Conozco a un montón de filósofos infelices y angustiados. Pero las artes son distintas. Cuando haces vídeos, escribes o cantas góspel en un club, sobrevienen momentos de felicidad. Hay que hacer intervenir a los artistas en la escuela.

"Si no hay una actividad personal solo queda Netflix"

La educación se orienta al trabajo.

Y está bien, pero se pueden consagrar un cierto número de horas al desarrollo de la persona. Si no hay una actividad personal solo queda Netflix, comprar ropa de marca o viajar a donde sea. No es innoble, pero no es deseable.

Es la lógica del capital, que usted no impugna, pese a empezar siendo marxista.

Yo soy un verdadero liberal. El capitalismo premia el provecho, la empresa, el libre intercambio. Pero no solo hay capitalismo, hay instituciones con mucho poder como el Estado, la escuela, la familia. Todos hemos tenido un profesor que nos ha cambiado la vida. Su papel es enorme. Esa es la verdadera seducción, más que un Prada o un Gucci.

Pensar que escribió un montón de ensayos sobre marcas y lujo.

'El imperio de los efímero', 'El lujo eterno'... Pero personalmente no me fascinan en absoluto. No hay nada más aburrido que una conversación sobre marcas y moda.

"La verdadera seducción viene de un profesor que nos cambia la vida, no de un Prada"

¿Qué tal apostar por la sobriedad?

Me parece bien como ética personal, pero no como solución a escala planetaria. Dentro de poco seremos 10.000 millones de individuos a los que hay que alimentar, educar y asegurar un techo; que unos pocos europeos ricos coman biológico y circulen en bici es una porción insignificante. Además, los mismos que van en bici, en verano cogen un avión a Bangkok.

¿La ecología le da dentera?

Estoy en contra de un ecologismo culpabilizador, pero afirmo que el hiperconsumo empobrece la existencia. Hay que ir hacia una sociedad que permita que la gente se reapropie de su vida, que pueda hacer cosas que juzgue enriquecedoras, más allá de ser productor y consumidor.

Casi no hay tiempo.

Hace falta un programa político que se integre en las escuelas. Para que los jóvenes tengan otros deseos que ganar dinero y comprar. Vivir no es solo trabajar. Debe haber un ideal de desarrollo personal. Hay que crear una escuela del deseo. 

"Debe haber un ideal de desarrollo personal. Hay que crear una escuela del deseo"

La mayoría desea que no se encadenen más calamidades.

Ha desaparecido la despreocupación. La gente está inquieta por todo, todo el tiempo. Por el clima, la inmigración, la pandemia, la guerra de Ucrania. Vivíamos en la sociedad de la seducción y nos han caído encima tempestades para las que no estábamos preparados. Habrá cada vez más controles y restricciones colectivas, pero la aspiración a la autonomía individual no desaparecerá. 

El motor de esa aspiración es el consumo.

Gastamos tres veces más energía que en los 60, con el impacto que supone para el medioambiente, y no somos tres veces más felices. El consumo es un paliativo que nos permite reemplazar y aliviar las insatisfacciones de la vida cotidiana.

A Putin nada le alivia la insatisfacción.

¡Me pone enfermo! Yo veo en él un narcisismo megalomaníaco inimaginable. En nombre de su grandeza, quiere escribir una página de la historia. Él ha decidido la guerra, y es la decisión de un loco. Movido por una especie de revancha histórica, mezcla la imagen de Rusia con su propia imagen.

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Es nieto de ruso.

Nieto de un judío ruso que huyó de los pogromos. No conservo un solo rasgo ruso. Yo soy francés.