ASUNTOS PROPIOS

Marc Roig Badia, antropólogo: "Me avergüenzo de la política cultural catalana"

  • El investigador hace el primer chequeo a la cultura catalana en 'Barcelona, cultura sense capital'

Marc Roig Badia, antropólogo: "Me avergüenzo de la política cultural catalana"

ÀNGEL GARCÍA

4
Se lee en minutos
Núria Navarro
Núria Navarro

Periodista

ver +

La crítica a lo propio suele ser un asunto peliagudo. A veces, una temeridad. Marc Roig Badia (Barcelona, 1964), antropólogo cultural, pero también un bregado gestor de música, teatro y arte, hace el primer chequeo a la cultura catalana desde los 80 a esta parte en 'Barcelona, cultura sense capital' (Publicacions de l’Abadia de Montserrat). El balance –desalentador– puede poner de los nervios a la 'crosta' y, a la vez, dar gasolina a los 'haters' incapaces del análisis más elemental. Un marrón, vaya.

¿Es un catalán cabreado?

Soy un catalán avergonzado de las políticas culturales de mi país, que han favorecido la lógica de la cultura como producto de consumo y no como expresión de la vitalidad ciudadana.

Explíquese, si es tan amable.

En los años 70 hubo una gran efervescencia cultural en Barcelona, pero nadie aprovechó el impulso. Jordi Pujol desconfiaba del mundo intelectual y, al otro lado de la plaza de Sant Jaume, el Ayuntamiento de Narcís Serra, Pasqual Maragall, Joan Clos y Jordi Hereu utilizaron la cultura como un recurso para la reconversión urbanística, pensando en situar a Barcelona en el mundo y no en hacer accesible la cultura a todos.

"El 'procés' ha provocado que una parte no se sienta invitada a la fiesta"

¿El ‘procés’ ha hecho daño o servicio a la causa?

Ha provocado que una parte no se sienta invitada a la fiesta. 

Igual vale la pena saber qué entiende usted por cultura.

Es el legado compartido que acaba configurando la identidad de un pueblo. Es un espacio compartido para reflexionar quiénes somos, cómo somos y cuáles son nuestras tensiones.

El mundo se ha globalizado.

La globalización está acabando con los ecosistemas naturales y culturales. Yo tengo tres hijos, de 20, 15 y 5 años. El de 20 creció con 'Bola de drac'; la pequeña ha nacido cuando TV-3 se ve obligada a competir con las plataformas. La escuela cumple su papel, pero no hay reverberación en la calle.

¿La diversidad no le complace?

Si no establecemos ninguna jerarquía, quien gana es el capitalismo.

"¿Cómo es posible que un 'president' que se declara independentista no tenga claro que su activo es la cultura?"

Eso ocurre en todas partes.

Dinamarca invierte 880 euros por persona en cultura al año; Holanda, 500; Reino Unido, 233; Andorra, 108 y Catalunya, 30. Desde Pujol hasta hoy, la inversión no ha superado el 0,7%. ¿Y cómo es posible que un 'president' que se declara independentista no tenga claro que su activo es la cultura del país? ¡Invierte tanto en cultura como el gobierno de Castilla y León! Como dice el historiador Arnau González Vilalta, lo único que tiene que hacer el Estado español es esperar. En 20, 30, 40 años la lengua se extinguirá. No se usa, no es popular, hay una parte que no la vive, ni la baila, ni la canta.

"Rehúyo del nacionalismo romántico y patriótico. Defender la cultura propia y autóctona es un derecho"

 La izquierda tampoco propone.

Como los socialistas hacen políticas de derecha, la izquierda no acaba de encontrar ni la forma ni el tono. Yo, que soy de izquierdas, rehúyo del nacionalismo romántico y patriótico. Creo en la defensa de la diversidad cultural tanto como en la defensa de la diversidad natural. Defender la cultura propia y autóctona es un derecho. 

Terry Eagleton dice que la cultura debe morder la mano que le da de comer.

Es de estado democrático convivir con la disidencia y dar juego al tercer sector. Pero aquí se ha buscado conseguir notoriedad internacional, dar el 'pelotazo'. Los grandes equipamientos los visitan turistas y un 20% de los locales, mayoritariamente de la clase media instruida. No es una democracia cultural real.

"Nos hemos obsesionado tanto con la idea de las industrias creativas que hemos olvidado el valor real de la cultura: la vida colectiva"

No salva nada. Ni siquiera al Taller de Músics, cuna de Rosalía.

El Taller está superbién, pero es un centro privado. Lo que digo es que no se ha construido una red potente de escuelas públicas de música. Nos hemos obsesionado tanto con la idea de las industrias creativas y la innovación que hemos olvidado el valor real de la cultura: la vida colectiva. El tejido de ateneos, centros cívicos y escena alternativa se ha hundido.

Barcelona no pinta y Madrid sí, dice.

Si hoy Madrid es el doble que Barcelona es porque han habido unas políticas de centralización fortísimas y Barcelona es una ciudad más en la España radial. Y ni la ANC ni Òmnium Cultural han hecho nada. Están muy preocupados por la independencia, pero no por la cultura catalana.

Noticias relacionadas

Venga, atrévase a proponer soluciones.

Merecería otro libro. Sí creo que hay que descentralizar físicamente la cultura, llevándola a los barrios y a la Barcelona Metropolitana. Y crear un sistema cultural catalán, por ejemplo, conectando el MACBA con los centros de producción contemporánea de Girona, Lleida y Tarragona. ¡Eso no se ha producido en 40 años!