ASUNTOS PROPIOS

Cayetana Guillén Cuervo: "Mis alas están más abiertas y más limpias"

  • La actriz protagoniza 'Puertas abiertas', la obra teatral de Emma Riverola, en el Romea

Cayetana Guillén Cuervo, en Barcelona.

Cayetana Guillén Cuervo, en Barcelona. / JORDI COTRINA / PELUQUERÍA: ALBERTO CERDÁN

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Núria Navarro
Núria Navarro

Periodista

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Estallan bombas en París. Una mujer deja entrar en su casa a un desconocido que ha quedado atrapado en el caos. Es musulmán. Ahí parte 'Puertas abiertas', la pieza teatral de Emma Riverola que fondea en el Romea, una historia que habla del miedo al otro. La 'mujer' es Cayetana Guillén Cuervo, la sucesora de una saga de grandes de la escena, la Irene Larra de 'El Ministerio del Tiempo', la finalista de 'MasterChef Celebrity', la protagonista de una mareante lista de películas, galas, libros y ejercicios de periodismo.

-Son días trágicos en la playa del Tarajal, y en Gaza. ¿Desde la obra se gana más conciencia?

-A través de mi pareja, y de su padre –un palestino que vino a España a estudiar Medicina–, ya era consciente. Soy pro-palestina, claro. Pero con 'Puertas abiertas' me está sucediendo una cosa...

-¿Qué cosa?

-Ayoub El Hilali, mi compañero de reparto, que es un referente para sus hermanos y hermanas musulmanes, me ha presentado a segundas generaciones de inmigrantes que luchan por una convivencia sana en nuestra sociedad, que normalmente les mira desde la soberbia occidental.

-Le ha 'abierto la puerta'.

-Sí. Y la obra está siendo una experiencia intelectual y vital. No imagina la de cosas bonitas que vivimos. Nos esperan a la puerta para decir: "Gracias, nunca más voy a a pensar como pensaba, me habéis tumbado los prejuicios". Una de las cosas que más amo de mi oficio es el poder de la palabra transformadora. Cambiar el corazón y la cabeza del espectador, aunque solo sea uno.

"Una de las cosas que más amo de mi oficio es el poder de la palabra transformadora"

-Un problema distinto es ser la víctima de un prejuicio.

-Huyo de las cosas que etiquetan, que estigmatizan. He hecho un trabajo espiritual. Hace un tiempo, por ejemplo, decidí no hablar más de política, porque me sentí utilizada por unos y por otros.

-Sí tiene una posición en el mundo.

-Soy progresista. Soy feminista. Y apoyo la causa LGTBI. Siempre he sido sensible a lo que la sociedad define como 'diferencia' y que a mí no me lo parece. Soy una mujer absolutamente abierta de coco. He heredado de mi padre –el hombre más inteligente que he conocido– el no juzgar, el escuchar al otro para entender sus razones.

-Una rara cualidad, ciertamente.

-Tengo un entorno de amigos muy dispar, de edades, clases y oficios distintos. Una vez al mes, en invierno hago unos cocidos buenísimos -y unos gazpachos, en verano-, y mezclo a gente variopinta. De ahí salen cosas maravillosas.

"Hago unos cocidos buenísimos, mezclo a gente variopinta y salen cosas maravillosas"

-¿Conoce usted el miedo?

-Hay pocas cosas que me bloquean. Soy una persona valiente. Me tiro a la piscina. Lo que sí tengo es una alerta muy desarrollada hacia la gente tóxica. Mi inteligencia emocional ha trabajado mucho para ponerla a distancia. 

-Es que siempre parece tan contenida, tan en su lugar.

-Si hay contención es por prudencia, por respeto a los demás, por no invadir espacios, por querer llevar mi 'Guillén Cuervo' –unos padres intelectuales que rozaron la excelencia– de manera digna y con orgullo.

-En 'MasterChef' la vimos despeinada y soltando tacos, y funcionó.

-En 'MasterChef' entré sin esa prudencia y, como soy gamberra y muy divertida, salieron mis tacos, mis nervios, mis cortes en los dedos. Y me di cuenta de que eran cosas que enamoraban a España. Vi que no traicionaba el legado por comportarme así. Fue liberador. Me llenó de amor y me reforzó la autoestima.

"Tengo una alerta muy desarrollada hacia la gente tóxica. He trabajado mucho para ponerla a distancia"

-¿Le ha fallado la autoestima alguna vez?

-Hasta los veintimuchos no me sentí nada bien con mi físico. Mi lugar de confort era lo intelectual.

-Viendo a Irene Larra, la 'reclutadora del Ministerio', nadie lo diría.

-No soy Irene Larra para nada. Soy cero atrevida para ligar. Ser un personaje público desde que nací me ha marcado: siempre pienso que un tío o una tía me miran porque me conocen. Necesito muchas más señales que cualquier otro.

-¿Ahora en qué punto está?

-Estoy en un momento en el que mis alas están más abiertas y más limpias, se mueven con ligereza.

-Y volando, volando, ¿adónde va?

-Lo que más me importa es rodearme de buena gente, se lo juro.

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-Una obsesión.

-Una necesidad. Y luego, como soy muy inquieta, me engancho a cosas diferentes. Voy haciendo lo que la vida me va ofreciendo. Me gustan los proyectos por la relación humana. Y por la posibilidad de aprender.