ASUNTOS PROPIOS

Carme Forcadell: "No puedo ver las estrellas, tampoco en política"

  • La expresidenta del Parlament, a quien revocaron el tercer grado en febrero, habla desde prisión

  • Publica el álbum ilustrado 'Les paraules sempre seràn lliures' (Montena)

Carme Forcadell, antes de volver a ingresar en prisión.

Carme Forcadell, antes de volver a ingresar en prisión. / Marta Calvo

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Esta entrevista no va de política. Es un intento acelerado –solo 20 minutos de videollamada desde las tripas de la cárcel de Wad Ras– de aproximarse a la mujer Carme Forcadell (Xerta, Tarragona, 1955), la presidenta del Parlament condenada en 2019 por el Supremo a 11 años y seis meses de prisión por "sedición y malversación de caudales públicos", y que en febrero, cuando ya gozaba del tercer grado, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Catalunya le revocó la semilibertad.

Carme Forcadell, acompañada de su marido, Bernat Pegueroles, en su último ingreso en la cárcel.

/ Ferran Nadeu

-¿La vuelta a la celda ha sido más penosa?

-Esta vez me he enfadado mucho. Esperaba que el muro estuviera en el Supremo, no en el juez penitenciario. Lo vivo mal, como puedo. La prisión es siempre muy dura, más aún cuando es profundamente injusta.

-Eso trata de explicar a sus nietos en el cuento 'Les paraules seran sempre lliures'.

-Mis nietos aún son muy pequeños: Jan tiene tres años y Guiu, uno y medio. Y aun así, me hacen preguntas. "¿Por qué no estás en casa con el 'iaio'?", me preguntó Jan.

-La Forcadell de ficción lleva una jaulita con un pájaro. ¿Así se siente?

-Es la representación gráfica de la falta de libertad que puede asimilar un niño. Yo echo de menos poder ver las estrellas. Cuando anochece estoy en la celda, en la que hay una ventana muy pequeña, pero las luces del exterior no me las dejan ver. Es como una metáfora de no ver el futuro.

-¿También en política?

-Tampoco puedo ver las estrellas en política. También hay una pared.

"Aquí dentro evoco la libertad como el mar, los arrozales del Delta del Ebro, mis nietos"

-¿Catalunya no está para nuevos embates?

-Sí tengo claro que la bandera del diálogo debe ser la nuestra, que no debemos abandonar, que sea el Gobierno español el que abandone si quiere.

-¿Qué imagen de libertad evoca cuando no tiene libertad?

-Muchas. El mar, los arrozales del Delta del Ebro, los viajes que he hecho, mis nietos.

-No es tan granítica como parece, ¿eh?

-¿Granítica? Si cuando entré en prisión me hubieran dicho que estaría más de tres años, me habría muerto allí mismo. Pero hundirse no es una opción.

"Si cuando entré en prisión me hubieran dicho que estaría más de tres años, me habría muerto allí mismo"

-¿Qué pasión la ha dominado siempre?

-De jovencita, cuando pensaba una cosa, la hacía. Estaba siempre en acción. Los años me han hecho ver que la acción sin reflexión no tiene ningún sentido. 

-Tiene tiempo de sobra para reflexionar.

-El tiempo aquí se eterniza, sí. Procuro leer -los últimos: 'Tàndem' de Maria Barbal y 'La dona de la seva vida', de Xavier Bosch-, hacer deporte, escucho la radio, escribo.

-¿Qué palabras menudean en su escritura, en tinta lila tengo entendido?

-Diría que derechos y mujeres. Defender los derechos de las mujeres es una de las luchas que más me moviliza. Es a lo que pienso dedicarme cuando salga.

-¿Tejerá sororidad con las unionistas?

-Por supuesto. Si ha recibido maltrato o es víctima del machismo estructural, defenderé siempre a la mujer, sea independentista o unionista, de un partido o de otro.

"Siempre defenderé a la mujer víctima de machismo, sea independentista o unionista"

-Curiosidad. ¿Sigue el 'caso Rocío Carrasco'?

-No, pero lo conozco. A mis compañeras les interesa mucho. Es una causa que nos une.

-A muchas les ha apuntalado la autoestima. ¿Qué han hecho ellas por usted?

-Me han enseñado a salir hacia adelante por más difíciles que sean las condiciones. Siempre me sorprenden: quieren superarse, recuperar a sus hijos, salir, aunque no sea posible. También he aprendido que existen leyes, pero que es difícil encontrar la justicia; que si tienes dinero es más fácil evitar la prisión, que el lugar en el que naces es más determinante para encarar la vida, que no todas tendrían que estar en la cárcel, que dentro hay personas buenas.

"He aprendido que existen leyes, pero que es difícil encontrar la justicia"

-Algunas son víctimas de sus parejas, de la precariedad... ¿De qué es usted víctima?

-Quizá he sido ingenua al pensar que el Estado español querría resolver el conflicto con Catalunya como se resuelve en las democracias europeas.

-Ingenua, ¿y más empática también?

-Sí. En prisión estás con gente muy diferente a ti –algunas han cometido crímenes horribles–, pero cuando convives te das cuenta de que hay mucho que compartir. Eso ha reforzado mi idea de que hay que contar con los no independentistas que piensan que los problemas se resuelven dialogando y votando, y que no deberíamos estar en la cárcel.

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-¿Cuántas veces se ha preguntado por qué demonios se metió en la boca del lobo?

-No sé si le llamaría 'boca del lobo'... Intento no preguntármelo porque no me gustan los reproches, no sirven para avanzar. Yo defendí la soberanía del Parlament, que es lo que tenía que hacer. En un parlamento se debe poder hablar de todo. El único límite debe ser el respeto a los derechos humanos.