ASUNTOS PROPIOS

Arcadi Oliveres: "Veo un final muy luminoso"

  • El adalid de la justicia social sabe que le queda poco tiempo, pero el suficiente para invitar a la coherencia y a no tener miedo.

Arcadi Oliveres, en su casa de Sant Cugat.

Arcadi Oliveres, en su casa de Sant Cugat. / JULIO CARBO

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No puede irse Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945). Es necesario. Desde los tiempos oscuros del franquismo, ha sido la voz de los sin voz. En la clandestinidad, en las plazas del 15-M, al lado de los inmigrantes y los excluidos del sistema, propagando su fervor por la justicia social entre sus 17.000 alumnos de la UAB y allí donde le escucharan. Y aun cuando apura sus últimos días, sentenciado por un cáncer de páncreas, invita a no tener miedo, a plantar cara. 

Oliveres habla a los indignados de plaza Catalunya, en 2011.

/ Jonathan Grevsen

-¿Le quedan tareas pendientes?

-Me quedaré sin poder conocer a mi nieta Aila, que nacerá en mayo. Y moriré sin ver el final de la monarquía. No hay ninguna institución más desastrosa, aparte del Ejército.

-Es usted incorregible.

-He intentado que la convicción pesara en mí. Que lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía tuviera coherencia. Hace pocos días se han cumplido los 20 años del encierro de la iglesia del Pi. Si intermediar para que 350 personas pudieran tener un papel en el bolsillo que les permitiera ir tranquilos por la calle, por qué no hacerlo. Pero pienso en los miles que no tienen su situación regularizada, y en esta sociedad tan injusta que los margina, los explota y los expulsa. No puedo estar satisfecho de ninguna manera.

"Moriré sin ver el final de la monarquía. No hay ninguna institución más desastrosa, aparte del Ejército"

-¿De cuál de sus combates está más orgulloso?

-De mis primeras luchas quizá. Contra la pena de muerte de aquel criminal llamado Francisco Franco, a favor de la suspensión de la mili obligatoria... Y más tarde, en 2011, de la aprobación en Catalunya de la renta garantizada de ciudadanía para los que estaban en la pura miseria.

"He recibido tanto de la vida que mi ilusión siempre ha sido devolver"

-¿Ese indomable impulso suyo de dónde ha salido?

-He recibido tanto de la vida que mi ilusión siempre ha sido devolver. Desde la familia en la que nací hasta esta enfermedad, se han ido juntado carambolas que me han hecho la vida muy agradable. No tengo ningún mérito.

Entrevista con Arcadi Oliveres. Sobre la muerte. / JULIO CARBÓ / VÍDEO: J. CARBÓ / M. TUDELA

-Sabe que sí. Su recuerdo perdurará.

-Me gustaría ser recordado como una persona que quiso trabajar por la equidad, la justicia, los derechos humanos, el bienestar social. Pero yo solo me he dedicado a analizar la situación, a sacar algunas conclusiones y ver qué acciones se podían emprender para transformar la sociedad. Y me voy con la preocupación de que podríamos hacer mucho más, y no lo hacemos..

-¿Alguien que no ha tenido miedo, lo tiene ahora?

-Político, no. Puedo ir a ese señor que se llama Felipe VI y decirle cuatro cosas sin problemas.

Arcadi Oliveres mirando a su gata Tomasa, en su casa.

/ JULIO CARBÓ

-No me refería a eso, Arcadi.

-Siempre he sido un sufridor yo. Tenía una enorme preocupación –sin ningún tipo de lógica– por mis hijos. Si en una excursión por la montaña los perdía de vista cinco minutos, me moría. Pero ahora no estoy especialmente asustado. Juego con ventaja.

-¿Qué ventaja es esa?

-Mi padre murió a los 53 años. Mi hijo Marcel, a los 28, de un cáncer también. Y yo tengo 75. No sabe lo mucho que pienso en Marcel... Me dio lecciones. Un día me dijo: "Sentémonos un rato, y pensemos en mi funeral". A los 15 días se casó con su novia y celebró una fiesta de la vida. Y a los 32 días murió.

"Juego con ventaja. Mi padre murió a los 53 años. Mi hijo Marcel, a los 28. Yo tengo 75"

-¿Ha hecho su celebración de la vida?

-El covid-19 impone otras circunstancias. Yo vengo celebrando mi funeral desde hace tres semanas. No paro de recibir visitas y me lanzan halagos a través de una página web que, con buen criterio, abrió uno de mis hijos. En algún momento de desfallecimiento, leo algunos mensajes y me conforto.

Entrevista con Arcadi Oliveres. Con orgullo. / JULIO CARBÓ / VÍDEO: J. CARBÓ / M. TUDELA

-Ya ha recibido 6.897. ¿Alguno verdaderamente emocionante?

-"Cuando de aquí a unos días esté en casa y oiga las campanas, pensaré que son por ti y me echaré a llorar". Lo recibí hace poco.

-[...] Es tiempo de afectos.

-No merezco tanta estima. Estoy sereno. Sé que me quedan días, semanas quizá, con algún sufrimiento. Pero, excepto ese trance, veo un final muy luminoso. Pienso, igual ingenuamente, que me espera la eternidad.

"La palabra clave para entrar en mi ordenador es 'coherencia'. He intentado que me definiera"

-Apuesto a que tiene planes.

-Tengo algunos encargos. Entre ellos, saludar a Pere Casaldàliga.

-A él le definió la valentía. ¿A usted?

-La palabra clave para entrar en mi ordenador es 'coherencia'. He intentado que me definiera.

-¿Con qué ideas suyas quiere que nos quedemos?

-Ni una sola frontera, ni un solo banco, ni una sola entidad financiera, ni una sola monarquía, ni un solo ejército. 

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-Nos lo pone difícil.

-Con no participar es suficiente. Y a los jóvenes les diría: "No perdáis nunca la coherencia, y no tengáis miedo".