ASUNTOS PROPIOS

El Niño de Elche: "El mundo flamenco no me escucha a mí, ni al flamenco"

  • Su interés por el cante ha dado paso a la exploración de lo sonoro y la escritura, hasta resultar inclasificable

El Niño de Elche.

El Niño de Elche. / Óscar Fernández Orengo

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¿Flamenco líquido? ¿Artista cuántico? En todo caso, lo que hace Francisco Contreras Molina, El Niño de Elche (Elche, 1985), desborda las categorías. Tanto canta profundo, como monta una instalación sonora en el Museo Reina Sofía, colabora con C. Tangana o escribe sus interiores en el libro 'In memoriam' (Hurtado & Ortega). (Los amantes de los compartimentos estancos, absténganse de leer esta entrevista).

-Lo suyo es desbordar el límite.

-Estoy más cómodo con la idea de desplazamiento.

-Empezó flamenco y se desplazó.

-Entendí que los formatos clásicos del flamenco y de otras disciplinas no me servían. Ahí comencé a jugar. En el desplazarte es donde suceden cosas, como esos átomos que chocan constantemente.

-Muy... ¿cuántico?

-Llegué a la física cuántica por el poeta Ernesto Cardenal, que era un místico. Su libro Cántico cósmico es casi mi Biblia.

-Cardenal, Houellebecq... Lola Flores.

-Está presente en 'Antología del cante flamenco heterodoxo'. Lola hizo temblar los cimientos del flamenco clásico y tenía relaciones muy paradójicas con lo mediático, lo folclórico y lo político. Yo trabajo desde el anhelo de ser otra persona.

"Trabajo desde el anhelo de ser otra persona"

-¿Quién es?

-Las cosas que hago en el arte dan algunas nociones. Yo no sé quién soy realmente, y no sé si lo quiero saber.

-Sabrá qué dejó atrás.

-El proceso artístico es una superación constante de miedos y prejuicios, que vienen a ser lo mismo.

-Alguien que canta vestido de Batman, como lo ha hecho, mucho miedo no tendrá.

-Precisamente tenía miedo a decir "no".

"La verdadera revolución es perder el miedo a la muerte"

-¿Ya no?

-He superado el miedo a conducir, a nadar, a desnudarme en público. En definitiva, el miedo a la liberación a través de determinadas prácticas. Y todo esto, en mi caso, desembocará en intentar perder el miedo a la muerte. Esa sí que es la verdadera revolución.

-¿El cante ya no le divierte?

-La voz, que es una pieza nuclear en mi forma de estar en el mundo, ya no está en la primera línea. Me interesa como espacio más que como herramienta.

-¿Fue infeliz en sus inicios?

-No fueron fáciles, más aún en el espacio sociológico que plantea el flamenco. Hubo momentos en que me hicieron sentir que no pasaría de ser un jornalero de tablao.

-A cambio, le gusta poner de los nervios a más de un purista.

-A mí me gusta entablar conversaciones en libertad y desentrañar las cosas, y el mundo del flamenco no está dispuesto a eso. Es su gran tragedia. Y no es que no me escuchen a mí, es que no escucha al flamenco. Por eso les cabreo, porque lo que digo lo hago desde el flamenco más clásico. 

"¿Un milagro? Las angulas de Aduriz, el chef de Mugaritz"

-Dé una razón para que lo amen.

-Estoy en busca del silencio. 

-Mientras, es un artista de su tiempo, dice. ¿En qué consiste eso?

-No hay que entender la generación por edad, sino por vínculos. Una pieza de Gesualdo o un poema de John Donne pertenecen a mi contemporaneidad. Los resucito de alguna manera y los hago contemporáneos.

-¿Alguno que no sea del siglo XVI?

-Me han influido tantos. Francis Bacon, Diamanda Galás, Rilke... Christian Bobin, que dice que hay que estar atento al milagro.

-¿Ha presenciado alguno?

-Las angulas de Andoni Luis Aduriz, el chef de Mugaritz.

-Caramba. ¿Hasta el éxtasis?

-Cuando siento el éxtasis es cuando se me nublan los ojos de placer, ya esté follando o comiendo en un restaurante creativo. Aunque trato de que el éxtasis no sea por un hecho puntual, sino por intensidad vital.

"Veo los telediarios como quien mira la prensa rosa. La formulación de la política es para mentes vagas"

-¿Es usted tierno?

-Cada día lo intento trabajar más. Soy una persona más empática. En el trabajo que tengo entre manos abordo temáticas sociales, no tan panfletarias como hacía tiempo atrás: la concepción de los cuerpos problemáticos, la muerte, la idea de Europa, las identidades.

-El nacionalismo le raya.

-Es uno de los grandes males. Es un termómetro para ver dónde está localizado el conservadurismo en la sociedad.

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-Reparte estopa a conservadores, a progresistas... Aclárese.

-Veo los telediarios como quien mira la prensa rosa. La formulación de la política en ellos es para mentes muy vagas. Hay cero complejidad. Para mí política es la conciencia crítica de la acción.