27 nov 2020

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Que no pare la música

La radio más 'funky'

Lalo López, el guitarrista de la Fundación Tony Manero, clama apasionadamente, y con mordiente político, por las músicas afroamericanas en su programa 'Tobacco road', de Ràdio Gràcia

Jordi Bianciotto

Lalo López, de la Fundacion Tony Manero, en la tienda de discos especializada en música negra Barcelona City Records, en Barcelona.

Lalo López, de la Fundacion Tony Manero, en la tienda de discos especializada en música negra Barcelona City Records, en Barcelona. / JORDI OTIX

Para Lalo López, el guitarrista de la Fundación Tony Manero, hablar de música nunca ha sido un engorro: ante las tareas promocionales de su grupo, él suele ser el voluntario, presto a hablar con los animosos chicos de la prensa. Debe de llevarlo en la sangre, porque su padre, Manuel López, fue uno de los periodistas integrantes del equipo fundacional de EL PERIÓDICO, en 1978 (firmaba como Víctor Malope), y recuerda haber paseado de crío por la redacción de la calle de Urgell. “Mamé mucho periodismo, y siempre pensé que algún día me gustaría hacer algo en los medios”, revela, situando ahí los orígenes de su vocación por contar y compartir, que, desde hace unas semanas, con su banda en el dique seco, ejercita desde las ondas de Ràdio Gràcia.

Ahí nos invita todos los miércoles (de 17.00 a 18.00 horas) a emprender la ‘Tobacco road’, así se titula el programa, en honor al blues de John D. Loudermilk, que han adaptado de Lou Rawls al rockero David Lee Roth. Canción con letra de lo más simpático: “Nací en un baúl / Mamá murió y papá se emborrachó / Aquí me dejaron para que me muriera solo / en medio de la carretera del tabaco”, comienza la letra. El protagonista, ilustra Lalo, es “un pavo apaleado por la vida que se larga a por un futuro mejor”, y a él le gusta el “rollo trashumante” de la pieza, metáfora del viaje de la música negra desde el Misisipí, río arriba, hasta la industriosa Chicago.

Como de la familia

La gasolina de Lalo es, dejémoslo claro, la militancia en esos géneros musicales que históricamente hemos etiquetado como negros y que ahora ya son universales y piden acaso otra clase de lenguaje. Él se refiere al funk y al soul, también al blues o al hip-hop, como “músicas de raíz afroamericana”, y ahí entran desde los mitos hasta los últimos innovadores. “Marvin Gaye y Curtis Mayfield son como de mi familia, y no me da reparo pinchar un ‘Think’, de Aretha Franklin, porque es un puto temazo”, deja claro. Y de ahí a un Kamasi Washington, un Kendrick Lamar o ese misterioso colectivo británico que responde por Sault. Y los colegas de casa. “En Barcelona hay una escena muy sólida de rhythm’n’blues en torno a la factoría de Dani Nel·lo, de Los Mambo Jambo a Rambalaya y Myriam Swanson”.

A Lalo le mueve otra palanca, que es la política, y por eso sus programas no son solo ventanas para la evasión, y arrancan con un editorial en el que se queda a gusto despotricando contra el cierre de la cultura (“sin que el sistema te ofrezca alternativas”), el funcionamiento del SEPE o las ocurrencias de Trump. De la intersección del activismo y la música afroamericana siempre han saltado chispazos. “Si aquí teníamos a los cantautores, allí surgió un Gil Scott-Heron”, observa. “Si te gusta el funk y te interesa la política, no puedes desconocerlo”. Y la sensibilidad está a flor de piel en la comunidad musical, ahora que “no hay ni conciertos ni eventos privados, que daban de comer a muchos artistas”.

‘Tobacco road’ es así puro 2020 con su espíritu de resistencia y su amor a una música que está en el sustrato de todo el pop global y que nos transmite tanta energía inconformista como sensualidad. Radio servicial, peleona, que Lalo emite desde su casa en Vallcarca, “el San Francisco de Barcelona”, no solo en la Red sino también en el 107.70 de la FM de toda la vida. “Aunque suene romántico, me gusta tener un lugar en el dial”.

Barcelona City Records, la cueva del vinilo

Lalo López nos cita en la tienda Barcelona City Records, en el barrio de Sant Pere. De ahí salen músicas que suenan en ‘Tobacco road’. Su responsable, Uri Aparicio, es uno de los ‘djs’ de The Presidentes, que pincharon en el Marula Café hasta nuevo aviso. Equipo con poder: “cuando perdí la fe por la música disco, la recuperé gracias a ellos”, confiesa Lalo.

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