26 may 2020

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La Contra

Nacho Fresneda: "Ahora me sorprenden los besos del cine"

El Alonso de Entrerríos de 'El Ministerio del Tiempo' da clases 'online' de verso desde su confinamiento en València

Núria Navarro

Nacho Fresneda: "Ahora me sorprenden los besos del cine"

Una semana antes del encierro, ¡vive Dios!, finalizó el rodaje de la cuarta temporada de 'El Ministerio del Tiempo', que acaba de estrenar TVE y HBO. Nacho Fresneda (1971), el aguerrido Alonso de Entrerríos de la serie, confinado en València, saca su bravura en impartir clases 'online' de verso –gratis–, volver a Lorca, darle al paddle surf y perfeccionarse como maestro arrocero.

  


-¿Qué diría Don Alonso en este campo de batalla?
-"Nunca dejamos a nadie atrás".

-Podría 'entrar' en la puerta del 30 de diciembre del 2019, en Wuhan, y cambiar este desastre.
-Ojalá. Pero, ya sabe, en el 'Ministerio' trabajamos para que la Historia no cambie. Me fastidió mucho no poder 'salvar' a Lorca al final de la primera temporada, que también fue la despedida de Pablo [Olivares, coguionista junto a su hermano Javier, fallecido a causa de la ELA]. La serie es un entretenimiento pop, pero me emocioné.

-Ha cambiado los guantes de cuero por los de látex.
-Se han convertido en complemento obligatorio en medio de esta tragedia. Estoy en València, donde hace un año decidí mudarme para estar cerca de mis padres, que son mayores.

"No entiendo la carrera por el desconfinamiento, ni el uso de términos como 'guerra' o 'suspender'"

-València se dolía de no pasar de fase.
-No entiendo esta carrera, ni el uso de términos como 'guerra' o 'suspender'. Yo estoy con Murcia, con Galicia, con Madrid... A lo mejor es porque soy de la Mancha, me crié en Valencia, he trabajado en la capital y mis hijos y mi mujer son de Barcelona.

-Una aclaración: ¿nació en Villanueva de la Fuente o en Quart de Poblet?
-Mis padres vienen de la Mancha, y yo nací en el Hospital Militar de Quart de Poblet, que es un poquito como nacer en Guantánamo.

-¿Padre militar?
-Guardia Civil de Tráfico. Una bellísima persona que no obedece para nada al estereotipo.

-¿Inspiración para su soldado de los tercios de Flandes?
-Viene más del contacto con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, de mi formación en verso y en luchas técnicas, de mi gusto por la esgrima.

  

-¿En casa vieron bien su vocación?
-No lo entendían, no; pero me dejaron equivocarme. "Cuando veas que esto ya no, tú tranquilo, te buscas otra cosa", decían. Ni en mi barrio –El Chaparral, que entonces era un poquito marginal–, ni por mi procedencia de gente de campo se preveía el giro de guion.

-Era un joven heavy.
-Cuando tenía 17 años, el instituto nos llevó a un recital de Lorca y Miguel Hernández organizado por la Fundación Shakespeare en el Palau de la Música de València. Era la primera vez que iba al teatro. Fui muy de risa, pero cuando abrieron la boca, me trastocó.

"El verso es un patrimonio español que me interesa y no la banderita, que luego los de la banderita no saben hablar"

-Un momento epifánico.
-A los dos años, yo muy perdido, me presenté a unas pruebas en la fundación. Me pusieron una espada falsa en la mano y un texto de 'Macbeth' y flipé. Así nació mi amor por el verso, un patrimonio español que me interesa y no la banderita, que luego los de la banderita no saben hablar. Me ayudaron mucho Jaime Pujol y Carles Sanjaime. Tuve suerte, aunque lamento tener lagunas a nivel cultural. 

-Bueno, tiene un puñado de premios. El Fotogramas de Plata, el de la Unión de Actores...
-Nunca esperé que me fueran tan bien las cosas. A veces pienso: "¿Cómo he durado tanto?". Pero, como prefiero que nadie se dé cuenta, me lo callo. Me siento respetado por la profesión.

-No solo. Han pedido un minuto de silencio por la 'desaparición' de su coleta.
-¡Qué bonito! Eso es cosa de las fresnediers, un grupo de Twitter que me apoya de manera incondicional. Me pilla a una edad en que lo vivo con naturalidad.

-Y en Villanueva de la Fuente han puesto su nombre a un centro cultural.
[Ríe] Me dio mucho pudor, pero para mis padres fue uno de los días más felices. Lo gracioso es que José Mota es de Montiel, un pueblo vecino, y entre los habitantes hay rivalidad.

-Esas peleas por ficciones se dan.
-Recuerdo una entre dos señoras. Una decía que yo era el médico de 'Hospital Central' y la otra, que era el proxeneta de 'La reina del sur'. Acabé abrazándolas.

  

-Da la medida de su versatilidad.
-Me gusta cambiar de registro. En este confinamiento se han estrenado 'El silencio del pantano', en el que hago un personaje marginal, Falconetti, y 'Madres', en la que interpreto a un profesor de la universidad cobarde.

-¿Qué será de las pelis y las series sin besos ni puñetazos?
-¡No quiero ni pensarlo! Sorprenden los besos del cine anterior al covid-19. Pero saldremos de esta, y volveremos a abrazarnos y a pegarnos, que es una de mis especialidades.