08 ago 2020

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Patio de butacas

Apuntar, enfocar, disparar

Dos mujeres norteamericanas de extraordinaria potencia: la ensayista Susan Sontag y la directora de cine Barbara Hammer, protagonizan dos exposiciones de La Virreina en su 40º aniversario

Olga Merino

El director de La Virreina, Valentín Roma, en el centro cultural de la Rambla.

El director de La Virreina, Valentín Roma, en el centro cultural de la Rambla. / ÁLVARO MONGE

Regresó a casa el virrey del Perú cargado de años y reales de plata en 1776, y para proclamar a los cuatro vientos el alcance de su riqueza, se hizo construir una mansión en mitad de la Rambla, que apenas pudo disfrutar. Falleció tan pronto el marqués de Castellbell que su viuda pasó a ser la usufructuaria del inmueble prestándole así un nombre para la posteridad: el Palau de la Virreina. Pues bien, el edificio en cuestión, una joya del barroco civil, es la sede de La Virreina Centre de la Imatge, que justo ahora cumple 40 años. La institución barcelonesa, decana en la difusión del arte contemporáneo en sus propuestas visuales más innovadoras, abrió sus puertas en la primavera de 1980 con una muestra de pintura japonesa.

Festejando la efeméride, La Virreina presentó hace unos días la programación para el año 2020, una treintena de actividades y 11 exposiciones muy jugosas, entre las que destacan las dedicadas a dos mujeres norteamericanas de extraordinaria potencia: la ensayista Susan Sontag y la directora de cine experimental Barbara Hammer (o sea, martillo: se ve que el activismo ya le iba en el apellido). Ambas muestras se inaugurarán el próximo 13 de marzo. Para conversar sobre ellas y sobre una institución que en los últimos años ha ido abriéndose más al visitante barcelonés, comparto un té, cerca de la Rambla pero a resguardo del bullicio, con el director del centro, Valentín Roma, doctor en Historia del Arte y Filosofía por la Universidad de Southampton.

La exposición de Sontag se articulará en torno a 'Sobre la fotografía', un libro seminal, una serie de ensayos breves compilados en 1977 con los que, según Roma, la autora demolió esquemas sobre la fotografía, el arte de apuntar, enfocar y disparar, lejos de la rigurosidad académica. La de Sontag era una mirada afilada que descubría diamantes bajo la turba. A riesgo de esquematizar, las ideas que la ensayista vuelca en él podrían sintetizarse en un par de asertos: uno, toda imagen corre el riesgo de embellecer aquello que retrata; y dos, la exhibición repetida del horror anestesia la percepción de quien lo contempla.

La exposición destripa el libro buscando las asociaciones mentales de Sontag, cada una de sus referencias para darles un «relato museístico». Imágenes como la de la niña desollada por el napalm en Vietnam, el anuncio de una cámara Leica o las captadas por grandes fotógrafos norteamericanos, como Diane Arbus y Walker Evans. Coincidiendo con la muestra, La Virreina ha traducido por primera vez al catalán 'Sobre la fotografia', en coedición con Arcàdia.

La otra exposición inaugural, la retrospectiva 'Sisters!', la primera en España dedicada a Barbara Hammer, tendrá un nivel equiparable a la oferta del MoMa, de Nueva York, o la Tate, de Londres, según explica el comisario. Como se recorrerán 50 años de la trayectoria de Hammer, icono de la disidencia lesbiana y feminista desde finales de los 70 y hasta su muerte, en marzo del año pasado, y dado que se proyectarán muchas horas de cine experimental –al menos 30 películas–, la muestra se alargará hasta finales de septiembre. El comisario recomienda al menos tres filmes: 'Love other', un documental sobre la artista surrealista Claude Cahun, resistente contra el nazismo; 'The horse is not a metaphor', una reflexión sobre la enfermedad a partir del cáncer de ovarios que padeció; y 'Dyketactics', que podría traducirse como «tácticas lesbianas».

Aunque confieso que a veces el sintagma «arte contemporáneo» me pone a la defensiva (¿nos dan gato por liebre?, ¿lo comprendemos?), el acercamiento de Roma a la cuestión resulta bastante convincente: lo que necesitamos es «desneurotizarnos» con las cuestiones que se le platean al arte; son «preguntas abismales que no obedecen a ningún impulso». A nadie le preguntamos tanto.

Una aldea gala en la Rambla

La Virreina conjura la crisis de los 40 años con la apertura de nuevas salas de exposiciones, un total de 120 metros cuadrados a pie de calle y visibles desde un gran ventanal, un espacio que ocupaban hasta ahora unas salas de reuniones del Institut de Cultura de Barcelona (Icub), el otro inquilino del palacio en el número 99 de la Rambla. La idea madre es hacer de la institución un lugar más permeable a los paseantes de una de las arterias más transitadas de Barcelona. En efecto, La Virreina puede llegar a ser uno de los pocos escaparates de la Rambla no comercial, sino cultural.