01 abr 2020

Ir a contenido

Patio de butacas

Los amigos de Sabina

Olga Merino

Tema que da título a ’Memoria del aire’, el disco de Marta y Micó.

Menudo batacazo, menudo susto. Por fortuna, Joaquín Sabina ha salido de la uci tras la aparatosa caída sufrida el miércoles de la semana pasada, el mismo día en que cumplía 71 años, durante un concierto en el WiZink Center de Madrid, junto a Joan Manuel Serrat, y ya todos los demonios del infierno andan conjurándose para que reciba pronto el alta y siga dando guerra hasta a sus amigos. Entre ellos, respiran aliviados los barceloneses José María Micó y Marta Boldú, una pareja muy especial, empeñada en la aventura de dignificar la canción de autor.

De ellos ha dicho cantando el bardo jiennense: «Marta y Micó, la gente que yo quiero / sombreros para mi alma de poeta». Se prodigan poco Marta y Micó porque los asuntos del arte están más complicados que comer sopa con un tenedor, pero esta noche, a las nueve, tachán, ofrecen en casa un recital de los suyos, un diálogo íntimo y elegante entre guitarra, voz y poesía en la sala New Fizz (Balmes, 83), una gavilla de versos musicados con aires cálidos de blues, bolero, fado, son cubano, tango y otras melodías.

Estilazo y un timbre con garra y a la vez sugerente, los de Marta. Seis cuerdas, las de Micó, que cortan un traje a medida para cada uno de sus poemas. Letras con ese punto justo de reposada melancolía: «Casi sin no quererlo, estoy aquí/ adormilado sobre lo que tuve,/ y en las hilachas de la misma nube/ están todas las cosas que viví». Dan ganas de salir a caminar, de mirar el cielo, de celebrar la locura del mundo.

Una doble vida

Aunque gastan trazas de señores muy formales, el dúo lleva una doble vida, como 'Belle de jour': por las noches actúan en garitos de mala muerte o en auditorios de mucho postín, según toque –«yo a las cabañas bajé,/ yo a los palacios subí»–, y el trajín de las mañanas lo dedican a la docencia y a otros menesteres de las letras: además de cantante, Marta Boldú es filóloga y profesora en un instituto; José María Micó es músico, poeta de reconocida trayectoria, catedrático de literatura en la Universitat Pompeu Fabra, autor de una abundante obra crítica sobre el Siglo de Oro y traductor (suyas son las versiones de 'Orlando furioso', de Ludovico Ariosto, y la 'Comedia', de Dante Alighieri).

Tan letraheridos son ambos que al preguntarles por sus maestros en esto del cantar les sale un verso endecasílabo: «Serrat, Raimon, Sabina y Paco Ibáñez», del que, cuentan, fueron teloneros en un concierto en L’Hospitalet.

Me invitan a seguir charlando en su casa, donde un objeto susurra al oído una pista de quiénes son realmente: sobre el piano de pared reposa un busto del Dante, el gran poeta italiano, precursor del Renacimiento, a quien, en un guiño simpático, han coronado con un fedora, que es sombrero de ala corta y arrabal, tanguero y canalla. Una pareja culta pero sin pedantería ni envaramientos; ellos se definen simplemente como «una mujer que canta y un hombre que escribe».

Fue el amor a la poesía lo que los unió a Sabina. Un amigo común, poeta, los introdujo; después, Micó presentó en Barcelona un libro de sonetos del cantautor, 'Ciento volando de catorce', y con el tiempo se trabó una amistad que trajo consigo complicidades, como el hecho de que el de Jaén grabara con ellos la canción 'Pájaro en mano' y le añadiera una estrofa en el disco 'Memoria del aire'. Ahora el dúo anda ultimando un nuevo trabajo que llevará por título 'Mapa de sombras cotidianas'.

s a mitad del camino de la vida cuando uno deja de tener prisa, cuando se apercibe de que la almendra de la verdad estaba en el regreso a los orígenes, contar y cantar en el caso de Marta y Micó. Y uno se los imagina por una vereda polvorienta, a caballo o a pie, con el laúd y los cascabeles a cuestas, como los antiguos trovadores en aquel tiempo en que la poesía era inseparable de la música. De corte en corte, de feria en feria. 

Las 'Primeras voluntades'

El concierto de esta noche coincide felizmente con la publicación de Primeras voluntades (Acantilado), la poesía completa y reordenada de José María Micó, galardonado con los premios Hiperión y Generación del 27. El libro marca el fin de una etapa y la apertura de nuevos caminos. «Hay que poner orden en el pasado para acondicionar el futuro», dice el autor. Un poemario hecho de tiempo y verdad: «Tú también has crecido,/ muchacha vieja,/ y hoy te he citado para confesarte/ que me vales así,/ deteriorada y todo,/ porque así te tomé, porque sabía/ que tu esplendor de las primeras noches/ iba cargado con tu podredumbre».