29 oct 2020

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360º

Desafío 'low cost' al hospedaje

Andreu Jerez

El BoxHotel de Hanóver.

El BoxHotel de Hanóver.

Una puerta, cuatro paredes, un techo, una cama, una pila para lavarse y poco más. Todo repartido en algo más de cuatro metros cuadrados. Sin sillones ni una simple mesa para leer o trabajar. Por no tener, las habitaciones de este hotel no tienen ni ventanas. Todo a partir de 24,99 euros la noche. El BoxHotel es uno de los últimos fenómenos de la llamada economía 'low cost' en Europa.

"En muchas ciudades de Alemania, los precios de hospedaje no dejan de crecer", apunta la web de la joven cadena hotelera, fundada en 2017. "En BoxHotel nos hemos propuesto ofrecer una alternativa económica y pragmática: una habitación de hotel en una caja. La reserva, el check-in y el uso de nuestro hotel se realiza a través de nuestra aplicación digital. Rápido y sencillo". De momento, dos ciudades alemanas –Gotinga y Hanóver– cuentan con este tipo de alojamiento, cuyas habitaciones son cajas prefabricadas.

u dueño y promotor, Oliver Blume, espera que pronto sean muchas más. "Líder en precios, un hotel completamente basado en su aplicación digital y el alojamiento del futuro en los centros urbanos". Con esas tres características describe Blume su cadena hotelera. 

Sin apenas personal

Un BoxHotel emplea mensualmente solo a 15 personas, que se dedican fundamentalmente a su gestión y limpieza. "Precisamente por eso podemos ofrecer tales precios: el reducido número de metros cuadrados, sumado a que no tenemos que mantener ocupada una recepción, nos permite limitar nuestra oferta al buen dormir", explica Oliver Blume al teléfono.

"Lo reservé como solución de urgencia. Muy económico y algo diferente. Para una noche, perfecto". "Me parece correcto porque era lo que buscaba: habitaciones muy pequeñas, sin ventanas, pero es tan raro e incómodo tener que compartir la ducha con otro tipo". "No es para personas claustrofóbicas y tampoco recomendaría una larga estancia, pero es una experiencia única. Excelente relación calidad-precio".

Son algunos de los comentarios que se pueden leer sobre BoxHotel en las plataformas digitales de oferta hostelera más usadas. A pesar de algunas críticas, predominan las buenas puntuaciones de usuarios satisfechos que sabían a qué atenerse. La mayoría de clientes parece haber asumido uno de los lemas comerciales de la cadena: "Be a fox. Rent a box" ("Sé un zorro. Alquila una caja").

Obstáculos administrativos

Pero no todo son buenas noticias. Tras abrir sin problemas su primer establecimiento en Gotinga en 2017, Oliver Blume obtuvo la licencia para arrancar un segundo en Hanóver. No fue fácil. En un primer momento, las autoridades locales de la capital de Baja Sajonia pretendieron prohibir la oferta por considerar que la falta de ventanas era dañina para la salud. Blume acabó ganando en los tribunales. El ayuntamiento de Hanóver no tuvo mas remedio que ceder, pero impuso un límite de tres noches consecutivas a los hospedajes. Blume pretende tumbar esa limitación nuevamente en los tribunales.

"Toda mi familia y yo hemos dormido en mis hoteles. Y la experiencia es buena. Sería un mal emprendedor si no probase mi propio invento", contesta el empresario ante las críticas. "No pasaría unas vacaciones de dos o tres semanas en mi hotel. No es un establecimiento adecuado para ello. Solo lo haría si fueran unas vacaciones de esquí y pasara todo el día fuera. Está claro que no es un hotel pensado para vivir", reconoce. Alrededor de 25.000 pernoctaciones, tendencia al alza. Con esa cifra cerró BoxHotel el pasado año. El objetivo es abrir 20 establecimientos en Alemania antes de dar el salto al extranjero. Oliver Blume ya está en conversaciones con inversores de Mallorca. Barcelona y Valencia también están en su radar. Está convencido de que hay mercado: "Sabemos que en los centros vacacionales también hay personas que solo necesitan un sitio para dormir".

La burbuja inmobiliaria

Los principales centros urbanos de Alemania (Berlín, Hamburgo, Múnich o Colonia) llevan años sufriendo burbujas inmobiliarias. Las consecuencias son las de siempre: encarecimiento de la oferta y escasez de viviendas para alquiler. «Nuestro éxito no tiene que ver directamente con la burbuja inmobiliaria, pero es evidente que supone una ventaja», dice el fundador de la cadena hotelera low cost. "Tenemos muchos espacios vacíos, en centros comerciales en los que difícilmente se podrán construir viviendas, por eso sus dueños tienen interés en trabajar con un concepto como el nuestro. La situación nos da alas".