Ir a contenido

Patio de butacas

El tributo más sentido a Pomés

Olga Merino

Poldo Pomés, en el restaurante Il Giardinetto, que abrió su padre en 1973 y que él tutela desde el 2009.

Poldo Pomés, en el restaurante Il Giardinetto, que abrió su padre en 1973 y que él tutela desde el 2009. / FERRAN NADEU

Hace unos días pasé por Il Giardinetto, el restaurante coctelería que concita más especímenes del mundillo cultural por cada centímetro cuadrado, con el fin de que su propietario, Poldo Pomés, me soplara los detalles del tributo que la Filmoteca de Catalunya rendirá a su padre la próxima semana, a los tres meses justos de su fallecimiento. Nada más traspasar el umbral, sonaba en los bafles una vieja canción de Van Morrison; al rato, otra de Ella Fitzgerald. Nada de estridencias musicales ni lumínicas, tampoco bramidos destemplados, porque allí, a Il Giardinetto (Granada del Penedès, 28), se va a conversar, a estar tranquilo dentro de lo que cabe. El restaurante lo abrió Pomés padre en 1973 por darse el gusto de saborear un plato de pasta 'come Dio comanda', mayormente los espaguetis a la Sofia Loren, los favoritos del fotógrafo, publicista y 'gourmand', una receta sin más aditamentos que la cocción al punto, tomate, cebolla y laurel a manta: la sencillez sublimada hasta la elegancia, lo mismo que él. Un señor de Barcelona, un casi dandi luminoso que, con su forma de ser y hacer, hizo de esta ciudad un lugar más habitable.

Detrás de la barra que lleva Ángel, el 'maître' de toda la vida, aguardaba Poldo —¡cómo se parecen padre e hijo!—, quien se hizo cargo del local en el 2009, aunque su verdadera profesión es la de realizador y productor audiovisual. Suyo es el documental 'Flash-back', sobre la trayectoria paterna, que se proyectará el viernes 22 de noviembre, a las 19.00 horas, en La Filmo, esa guarida que con tan buen tino dirige Esteve Riambau. El homenaje se complementará con un coloquio a tres bandas entre Poldo; la actriz Teresa Gimpera, una de las modelos que más veces posó ante el objetivo del maestro (corra, agáchese, salte y baile con las medias Rodiflex, de Platino), y el escritor Julià Guillamon, comisario de la exposición que le dedicó la Fundació La Pedrera en el 2015 y autor de uno de los mejores retratos que se han hecho, con palabras y sin flash, de Pomés: «Una mezcla de parsimonia y lucidez, 'entotsolament' y agilidad mental».

Recococimientos y memorias

Fue una gran exposición la de La Pedrera, que también se tituló 'Flashback' –en ella se estrenó el documental de Poldo–. En verdad, los últimos años de Leopoldo Pomés tuvieron algo de vorágine en la que se acumularon los reconocimientos: además de la gran retrospectiva, se le concedió el Premio Nacional de Fotografía en el 2018, y la pasada primavera, en junio, publicó su tan esperado libro de memorias 'No era pecado' (Tusquets/Edicions 62), un tratado del saber vivir, mirar y comer. En él comparte, por ejemplo, el secreto placer de un aperitivo en verano, en su casa de Fontclara, en el Empordà, con un cava bien frío bebido en porrón: «Un hilo brillante desciende alegre y cae sobre la lengua con la más fresca de las caricias». ¿Se le ocurriría así el anuncio de las burbujas de Freixenet?, ¿en pleno éxtasis balsámico? Durante la presentación del libro dio la impresión de que, aun delicado de salud, tenía cuerda para un rato, y por eso su muerte, el último martes de agosto, pilló a contrapié. Mira por dónde, Pomés habría cumplido este domingo 88 años, que es una cifra oronda y alegre, la infinitud por partida doble y puesta en pie.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Al encuentro con el hijo llevé el catálogo de la exposición 'Flashback' bajo el brazo para que la conversación fluyera con cada vuelta de página: aquí la modelo Margot Kocsis, la del anuncio de Terry, y la anécdota de que, durante un rodaje en Venecia, el caballo cartujano se negaba a subir al 'vaporetto', y luego hubo que forrarle las pezuñas con celo para que no resbalara sobre el mármol de la plaza de San Marcos. Más allá, otra instantánea, tal vez la favorita de Pomés: Karin Leiz, la madre de sus cuatro hijos (Juliet, Poldo, Iván y Ciro), tumbada de espaldas sobre la arena, en una combinación perfecta entre la luz, el horizonte y las curvas de un cuerpo amado.

La banda sonora de su vida

El homenaje en la Filmoteca (plaza de Salvador Seguí, 1), programado para el viernes 22 de noviembre, incluirá la proyección de las mejores fotografías de Leopoldo Pomés acompañadas de sus canciones favoritas, con el maestro Maurici Villavecchia, al piano, y en la voz de uno de sus nietos, Juan Feduchi, hijo de Poldo Pomés y la interiorista Marta Feduchi. Melodías como 'Smile', compuesta por Charles Chaplin para 'Tiempos modernos'; 'Senza fine', de Gino Paoli; 'L’appuntamento', de Ornella Vanoni, y, por supuesto, Serrat: «Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boleto de ida y vuelta…». Aquellas pequeñas cosas.