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360º

La noche de las hogueras

La conspiración del católico Guy Fawkes inspira al cabo de 400 años el movimiento antisistema

Begoña Arce

Una efigie de 11 metros del ’speaker’ John Berkow sujetando las cabezas de Boris Johnson y Jeremy Corbyt antes de ser quemada en una hoguera en Edenbridge

Una efigie de 11 metros del ’speaker’ John Berkow sujetando las cabezas de Boris Johnson y Jeremy Corbyt antes de ser quemada en una hoguera en Edenbridge / REUTERS Tom Nicholson

Hay unos versos populares en Inglaterra que hoy se saben de memoria incluso los niños. Es una cantinela que habla de lo ocurrido hace muchos siglos y rememora uno de los mayores complots terroristas en la historia del país. “Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre. Conspiración, pólvora y traición”, dice la primera estrofa. La fecha alude a 1605, tiempo de inestabilidad religiosa y del triunfo, aún precario en las islas británicas, de la Reforma y el protestantismo sobre el catolicismo. Y aunque han pasado más de 400 años, este martes, como cada 5 de noviembre, arderán las hogueras y tronarán petardos y fuegos artificiales en recuerdo de la conspiración protagonizada por el católico inglés Guy Fawkes, que quiso hacer saltar por los aires, literalmente, al monarca de la época.

La mitología describe a Fawkes como un tipo alto, delgado, con barba, calzado con botas altas, capa y sombrero oscuro. Su objetivo, y del resto de sus cómplices, fue volar el Parlamento el día de la apertura oficial, durante la fastuosa ceremonia presidida por el rey Jacobo I. El soberano acudiría acompañado de su familia y la aristocracia en pleno. Fawkes, hijo de un notario de la ciudad de York, que había servido en el Ejército español de los Países Bajos, estaba decidido a terminar con el monarca protestante y su círculo de poder. Pretendía instaurar, con la ayuda de potencias extranjeras, un régimen católico. El grupo logró penetrar secretamente en el edificio del Parlamento y, en el sótano, esconder entre la leña 36 barriles de pólvora. La explosión sería demoledora.

Todo estaba a punto y el plan hubiera triunfado de no ser por la carta anónima que recibió lord Monteagle, uno de los invitados, advirtiéndole del peligro inminente y rogándole que no acudiera a la ceremonia. Jamás se ha sabido quién escribió aquella misiva. El lord en cuestión dio la voz de alarma y el complot llegó a oídos del rey, quien al parecer no lo tomó muy en serio. Nada se halló en una primera revisión del edificio la víspera de la apertura. Pero en una segunda búsqueda se descubrieron los barriles guardados por el propio Fawkes, encargado de encender la mecha.  Él y otros católicos involucrados en la trama fueron detenidos, torturados y condenados a muerte. Fawkes, según el mito, nunca delató a sus colegas y consiguió en el último instante arrojarse desde el patíbulo y suicidarse, antes de ser ahorcado.

Bercow, Johnson, Corbyn, en la hoguera

Así nació la leyenda del ‘Gunpowder plot’ (la ‘Conspiración de la pólvora’), narrada incontables veces en novelas, libros de texto y películas. Un evento rememorado cada año en la 'Bonfire night' (la 'Noche de las hogueras'), con piras en parques públicos y jardines privados. Arde la figura de Fawkes, o la del político de turno, sobre todo en época electoral. La de John Bercow ardió este fin de semana y habrá quienes lleven a la hoguera a Boris Johnson o a Jeremy Corbyn. De aquel suceso histórico también se conserva otro ritual. Cada vez que el soberano o la soberana visita el Parlamento, los guardaespaldas reales registran previamente el Palacio de Westminster en busca de posibles barriles de pólvora y explosivos. Nunca se sabe.

Y es que la leyenda de Guy Fawkes sobrevive y renace de las cenizas cada cierto tiempo. En el siglo pasado, durante los años 80, reapareció como el antihéroe de ‘V de Vendetta’, el comic escrito por Alan Moore e ilustrado por David Lloyd.  El protagonista es un anarquista anónimo, oculto tras la máscara de Fawkes, en la lucha contra el totalitarismo que se ha apoderado del poder en el Reino Unido. Cuando el libro, años más tarde, se trasformó en una película de gran éxito, esa máscara se convertiría en el símbolo de las protestas antisistema en las calles de todo el mundo. Inevitablemente con el éxito vino la comercialización. La careta de aquel conspirador católico ilustra hoy camisetas, gorras, tazas de café, e incluso edredones, de venta en internet. 

Cita en Trafalgar Square

El 5 de noviembre es desde el 2013 la noche de la Marcha del Millón de Máscaras, una manifestación organizada por los grupos antisistema contra el Gobierno y los poderes fácticos. La convocatoria es planetaria. En Londres la cita es a las seis de la tarde en Trafalgar Square y de allí partirá el desfile por algunas de las calles de la capital, sin ruta definida pero bajo fuerte control policial. La lucha contra la austeridad, la censura gubernamental, el tratamiento de los migrantes o de las familias que viven en la pobreza son algunas de las causas de los seguidores enmascarados de Fawkes.