LOS 92 DEL 92

Hoy hace 30 años, un 9 de agosto, Samaranch proclamó los Juegos de Barcelona como los mejores de la historia

Juan Antonio Samarach, el señor de los Juegos, en una imagen de archivo

Juan Antonio Samarach, el señor de los Juegos, en una imagen de archivo / Emilio Morenatti / Efe

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Toda la magia se inició con una frase ya memorable de Juan Antonio Samaranch: ‘A la ville de Barcelona…’ Pero el hechizo, tarde o temprano, tenía que acabar. Aunque lo hizo, como correspondía, con la participación de toda la ciudadanía, volcándose en las calles, para el seguimiento de la prueba del maratón,, saboreando la plata más que agridulce de la selección de waterpolo capitaneada por Manel Estiarte, derrotada en la prórroga de la final por Italia, y con un final feliz como no podía ser de otra forma, y  el presidente del COI, satisfecho y orgulloso barcelonés también, proclamando aquellos Juegos como los mejores que se habían disputado en la historia.

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Barcelona-92 recibió el aplauso generalizado del mundo y echó el cierre con una fiesta de música y fuego. La ceremonia de clausura contó con el humor del Tricicle, con el ritmo mediterráneo y la rumba contagiosa de Peret y de los Manolos, y con la frase de Constantino Romero que quedará para la fonoteca sonora de aquellos Juegos de ‘deportistas bajen del escenario’, cuando ya los atletas decididos a disfrutar de los últimos sorbos de un acontecimiento tan especial, acabaron subiéndose a la tarima donde estaban los músicos para bailar y soltarse tras una cita que prendió en el corazón de todos.

El aviso de Romero surtió efecto, mientras la ciudad destilaba ya cierta nostalgia antes incluso de que se apagara el pebetero, consciente de haber sido la protagonista de un acontecimiento imborrable.

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