LOS 92 DEL 92

Peñalver: "Me di cuenta de que iba a ganar la plata en los últimos 300 metros"

El decatleta murciano hizo historia en Barcelona-92 con un segundo puesto histórico en la modalidad de decatlón

Antonio Peñalver.

Antonio Peñalver. / EL PERIÓDICO

1
Se lee en minutos
Jordi Tió

Cada 6 de agosto le invade un cosquilleo, una emoción que por más que hayan pasado 30 años le sigue llenando su corpachón de decatleta. Esa calurosa jornada se acabó convirtiendo para Antonio Peñalver (Alhama de Murcia, 1 de diciembre de 1968) en la más especial de su carrera deportiva: el murciano, con solo 23 años, conquistaba la plata olímpica en los Juegos de Barcelona. "Me di cuenta de que iba a ganar la plata en los últimos 300 metros del 1.500", recuerda Peñalver, consciente de que esa distancia se le solía atragantar. No era su fuerte. Pero lo dio todo en la última recta, en medio de un bochorno que ahogaba (la temperatura rondaba los 40 grados y la humedad era del 90%), para alzarse con el subcampeonato olímpico (el checo Robert Zmelik se llevó el oro y el estadounidense Dave Johnson, el bronce).

Noticias relacionadas

Ese día conquistó la medalla, pero el trofeo había empezado a forjarse el día anterior, cuando un extraordinario lanzamiento de disco le colocó ya en la tercera plaza. "La especialidad del decatlón es para cabezones, ya que quieres hacer muchas cosas bien y eso es muy difícil", admite Peñalver. Y es que las 10 pruebas de esta especialidad atlética (100 metros, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura, 400 metros, 110 vallas, lanzamiento de disco, salto de pértiga, lanzamiento de jabalina y el 1.500 metros) solo está alcance de unos pocos elegidos. Y uno de ellos fue Peñalver, que antes de Barcelona participó en los Juegos de Seúl-88 (acabó 23º) y selló su participación en Atlanta-96 (9º). Convertido en leyenda para el deporte español, su nombre luce a modo de homenaje en calles de varias localidades de Murcia y en pabellones deportivos. También en su ciudad natal, Alhama de Murcia, donde la pista de atletismo del complejo deportivo lleva su nombre y apellidos.

Su vida dio un giro inesperado años más tarde, cuando en 2016 denunció haber sufrido abusos sexuales desde los 13 años del que fuera su entrenador, Miguel Ángel Millán, condenado en 2019 por la Audiencia de Tenerife a 15 años de prisión.