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Una herencia con más luces que sombras

Cristina Savall

Concierto de Beyoncé en el estadio olímpico de Montjuïc, en el 2016.

Concierto de Beyoncé en el estadio olímpico de Montjuïc, en el 2016. / FERRAN SENDRA

¿De qué manera rentabiliza Barcelona las 13 sedes olímpicas municipales 25 años después de los Juegos? El arquitecto Alessandro Scarnato, autor de 'Barcelona supermodelo', ensayo ganador del Premi Ciutat de Barcelona 2016, asegura que la capital catalana es una de las urbes olímpicas que mejor ha resuelto esta cuestión.

Barcelona se planteó los Juegos Olímpicos además de para acometer una transformación urbanística global, como una ocasión "para crear estructuras deportivas complejas dentro del tejido urbano. En su mayoría siguen activas e integradas en diferentes barrios de la ciudad", manifiesta Scarnato, recordando el fracaso de Atenas, cuyas sedes están deterioradas y abandonadas.

La piscina de saltos de Montjuïc es un escenario muy solicitado para rodajes por sus vistas

Los 21 equipamientos olímpicos de Barcelona-92, entre ellos los 13 municipales, se agruparon en grandes áreas, Montjuïc, Diagonal, Vall d'Hebron y Poblenou, transformándose en el embrión de la actual red de centros deportivos.

MONTJUÏC GANA, VELÓDROMO PINCHA

La corona se la lleva Montjuïc, donde la construcción de la Anella Olímpica supuso la reurbanización de la montaña. Allí se restauró el Estadio Olímpico de 1929, que estaba en ruinas. Después de los JJOO, acogió al RCD Espanyol, a los Barcelona Dragons y conciertos. Actualmente es la sede de Open Camp, un parque temático deportivo cuya rentabilidad y futuro son inciertos. La joya de esa corona es el Palau Sant Jordi, obra de el arquitecto japonés Arata Isozaki. Esta es la instalación más versátil y más rentable de todas las heredadas de los JJOO. Conciertos, competiciones deportivas, exhibiciones, cualquier gran evento cabe allí.

"El Palau Sant Jordi es la estrella, pero hay otras sedes olímpicas en la ciudad, como las piscinas Picornell y el pabellón de la Mar Bella, de uso intensivo", asegura David Escudé, comisionado de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, que en la otra cara de la moneda sitúa al velòdrom d'Horta. "En un futuro cercano volverá a ser un espacio impresionante, ya que vamos a cubrirlo para aumentar su rentabilidad y para preservar la conservación de la madera", anuncia Escudé.

En Montjuïc también tuvieron protagonismo en los JJOO el Institut Nacional d’Educació Física de Catalunya, las piscinas Picornell, de uso público, la piscina de saltos, uno de los enclaves de la ciudad más solicitados para rodajes por sus vistas panorámicas; el palacio de la Metal·lúrgia, que fue el recinto ferial dedicado al esgrima; el Palau d’Esports, hoy Barcelona Teatre Musical, y el circuito de cross, con el estadio Pau Negre, equipamiento especializado en hoquey y atletismo. Muy cerca de allí, en Sants, el pabellón de la Espanya Industrial da hoy servicio al barrio como centro deportivo municipal. 

DIAGONAL Y POBLENOU

El área de Diagonal incluía instalaciones construidas mucho antes de los JJOO: el Camp Nou, el Palau Blaugrana, el Reial Club de Polo y el desaparecido estadio del RCD Espanyol.

En Vall d’Hebron brilló el hoy desaprovechado velódromo, además del campo de tiro con arco, el pabellón polideportivo y las pistas de tenis.

El área de Poblenou agrupaba, además de la Vila Olímpica, el Port Olímpic y el pabellón de la Mar Bella, que acoge entrenamientos de atletismo, rugby, taekwondo y triatlón.

En Ciutat Vella, el frontón Colom es un centro deportivo municipal que recurre al deporte como herramienta de cohesión social en el distrito. Y en la frontera del Eixample con Sant Martí, el polideportivo municipal de la estación del Nord cuenta hoy con 4.626 abonados.