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Mapas y gráficos para entender la riada mortal de Nepal

Por Laura Puig

Una masa de agua, hielo, lodo y rocas arrasó este miércoles una vasta extensión de territorio en la frontera de Nepal con Tíbet, en la cordillera del Himalaya,dejando a su paso cientos de muertos, más de un millar de desaparecidos y un reguero de destrucción de proporciones bíblicas. Los esfuerzos de las autoridades nepalíes y chinas se centran en estos momentos en rescatar a los supervivientes de la colosal riada y en proporcionar alimentos y bienes de primera necesidad a los damnificados. Mientras, los científicos tratan de descubrir qué desencadenó la catástrofe.

Pueblos enteros se han esfumado y al menos 10.000 familias se han quedado sin hogar, según los cálculos iniciales del Gobierno de Katmandú.

El torrente desbocado arrancó muy cerca de la frontera chino-nepalí, según las imágenes de satélite obtenidas de la zona afectada, y destruyó todo lo que se encontró a su paso: carreteras, puentes, árboles, edificios, centrales hidroeléctricas…, siguiendo el cauce de los ríos Lhende Khola, Bhote Koshi y Trishuli. En total, un recorrido de unos 200 kilómetros cubierto por olas de lodo y cascotes que alcanzaron hasta 10 metros. El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas de Nepal (ICIMOD) registró un aumento del caudal de hasta nueve metros en tan solo 30 minutos en estaciones del río Trishuli.

La magnitud de la tragedia también se explica por la gran velocidad a la que avanzó la avalancha, a unos 50 metros por segundo, según ha explicado un geólogo del Gobierno chino, Guo Zhaocheng. “Eso apenas dejó a la gente tiempo para reaccionar”, ha añadido Guo.

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Una de las imágenes por las que esta tragedia será recordada es la del puesto fronterizo de Gyirong, entre Nepal y la región autónoma china de Tíbet, en el lado norte de los Himalayas. Una gigantesca ola arrasó el Puerto de Gyirong, una imponente estructura de hormigón que conectaba el principal eje del comercio terrestre entre ambos países y era el cruce que utilizaban expediciones de montaña, turistas o peregrinos para llegar al monte Kailash y el lago Manasarovar, enclaves venerados por hindúes, budistas y jainistas.

La infraestructura fronteriza ha quedado muy dañada y los servicios de luz, agua y comunicaciones están totalmente interrumpidos.

Además, China ha cerrado todas las carreteras de acceso al condado de Gyirong durante al menos siete días ante el riesgo elevado de nuevas inundaciones debido a las abundantes lluvias que se están registrando en la zona provocadas por el monzón.

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Los científicos del Servicio Geológico de EEUU (USGS) y del Ministerio de Recursos Naturales chino han apuntado como causa de la riada mortal el colapso de una gran masa de hielo de un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud. El fuerte impacto del desprendimiento desencadenó una señal sísmica similar a la de un terremoto de 5,2 grados. Queda por dilucidar aún qué desencadenó el colapso.

Durante los meses de junio a septiembre, las lluvias monzónicas provocan mortíferas riadas y deslizamientos de tierra en todo el sur del continente asiático. El cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de este tipo de fenómenos meteorológicos extremos. Además, el calentamiento global también está provocando el derretimiento de los glaciares en todo el mundo, un extremo que aumenta igualmente el riesgo de inundaciones.

Tras el arduo rescate de los supervivientes atrapados o incomunicados por el torrente mortal llegará el turno del balance de daños materiales, cuyo alcance es difícil de imaginar en estos momentos. También será el momento de la reconstrucción en un país, Nepal, cuya economía está basada en la agricultura de subsistencia, el turismo de montaña y, principalmente, en las remesas de la emigración.


Un reportaje de El Periódico

Textos: Laura Puig
Diseño e infografía: Alex. R. Fischer, Ricard Gràcia, David Jiménez y Emma Molo
Coordinación: Rafa Julve, Ricard Gràcia

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