La resurrección
de Notre Dame
Eran casi las siete de la tarde del 15 de abril de 2019. Empiezan a sonar las alarmas en la oficina y Olga, una española en París, recibe un mensaje por el chat de la empresa. "Se está produciendo un incendio en Notre Dame. No hay más información, pero por seguridad, os pedimos que os marchéis todos a casa y evitéis el transporte público".
Las horas posteriores a ese anuncio, las conoce casi todo el mundo. Probablemente haya sido uno de los incendios más seguidos virtualmente de los últimos años. Miles de usuarios conectados a sus pantallas, siguiendo minuto a minuto el incendio de una de las catedrales más importantes del mundo: Notre Dame de París.
La nave de la reconstruida Notre Dame, fotografiada desde el altar el 29 de noviembre.
Foto: Christophe Petit Tesson
UN PEDAZO DE HISTORIA
Foto del 2004
Notre Dame es una de las catedrales más icónicas del mundo con más de 800 años de edad. Aunque, el edificio ha pasado por importantes transformaciones a lo largo de su historia. Fue construida entre XII y XIV bajo un estilo gótico francés, en el que se destacan sus impresionantes vitrales y sus arcos en punta.
La Catedral en la fase de reconstrucción en 2023
La Catedral en la fase de reconstrucción en 2023
En su fachada occidental están representadas escenas bíblicas con distintas esculturas y un imponente rosetón central. Uno de los elementos principales, que se convirtió en todo un símbolo de la catedral es su aguja, diseñada por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX. La 'fleche' fue destruída durante el incendio de 2019 junto con el techo de madera, conocido como “el bosque”, puesto que se utilizaron una gran cantidad de árboles para su construcción.
EL INCENDIO DE 2019
Cinco años después, el motivo del incendio sigue siendo una de las grandes incógnitas que alimenta todo tipo de teorías: un sistema eléctrico defectuoso que saltó durante unas obras que se estaban realizando, un fuego accidental durante dichos trabajos, o un sabotaje a la religión cristiana. En cualquier caso, el incendio demostró que el sistema de seguridad de aquel momento era insuficiente.
En tan solo minutos, el fuego se propagó rápidamente por el techo, compuesto por vigas de madera centenarias, derrumbándose y llevándose por delante parte del altar, y la famosa aguja que presidía Notre Dame.
Notre Dame estaba en obras desde hacía meses y se estaba montando un gran andamio en torno a la aguja para sustituir la cobertura de plomo y restaurar una serie de esculturas en su base que se estaban volviendo verdes.
Las vigas de roble que hacían de soporte del tejado de plomo se incendiaron y cayó la cubierta sobre las bóvedas.
La aguja de desplomó en cuestión de minutos.
El fuego también destruyó el crucero, el transepto norte, dos tercios de la cubierta y los tres rosetones.
Quedaron en pie los muros, las torres, la fachada, el órgano principal y las estatuas de los apóstoles y de los evangelistas, que se habían retirado con grúa una semana antes.
También el llamado Tesoro de Notre Dame, que fue extraído rápidamente, y que incluye una túnica de lino del rey San Luis del siglo XIII y varias reliquias de la Pasión de Cristo, como la corona de espinas, un clavo de la crucifixión y un trozo de la cruz.
La nueva catedral
El Gobierno y la Iglesia de Francia se pusieron de acuerdo en lanzar un gran esfuerzo para recuperar el templo en un plazo inicial de cinco años, algo que se convirtió en un asunto de orgullo nacional. Una campaña recibió cerca de 800 millones de euros de cientos de miles de donantes de 150 países, mientras que se creó un organismo público para organizar, coordinar y ejecutar las obras.
Escultores de piedra, trabajadores de la madera, del cobre y del plomo o expertos en campanas han ido recuperando o recreando distintos elementos dañados o destruidos, como algunas esculturas, aunque las estatuas y los adornos tallados más valiosos del templo salieron indemnes.
También se ha recreado el bosque de vigas de madera que sujetaba el tejado, las cubiertas de plomo o la aguja de madera forrada también de plomo, construida en el siglo XIX durante la restauración de Eugène Viollet-le-Duc.
Más polvareda levantó la idea del presidente Emmanuel Macron y de su Gobierno de construir una aguja de estilo contemporáneo y cambiar las vitrinas del siglo XIX por otras de diseño actual. La propuesta de la aguja moderna fue desechada, pero las nuevas vidrieras siguen su curso.
El nuevo gallo de cobre fue colocado a 96 metros de altura, y en su interior se instalaron algunas reliquias cristianas y un pergamino con el nombre de casi 2.000 personas que trabajaron en la reconstrucción de la aguja.
El gallo tiene 90 centímetros de alto y sus alas tienen forma de llama, una forma de mostrar que Notre Dame es un nuevo ave fénix que se levanta de sus cenizas.
Los trabajos de los últimos meses se han centrado en asuntos importantes pero de menor envergadura, como pintura, instalación de mobiliario o retirada de material.
Notre Dame no dirá adiós a los andamios, que seguirán durante otros tres años más en su lado oriental, en el ábside, para concluir unas obras de saneamiento de sus muros que ya debían haberse hecho hace tiempo.
ANTES Y DESPUÉS
El rosetón y el órgano
La Piedad
La nave central
CIFRAS DE LA RECONSTRUCCIÓN
2.063 días
de intervención
850 millones
de euros en donaciones
2.000 personas
involucradas en la restauración
8.000 tubos
del órgano limpiados
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Textos:
Leticia Fuentes
Diseño:
Ramon Curto
Fotografías:
Sarah Meyssonnier, Stephane De Sakutin, Bertrand Guay, Fabien Barrau, Fouad Maghrane y Geoffroy Van Der Hasselt
Coordinación:
Rafa Julve