Groenlandia
Los tesoros que emergen con el cambio climático disparan el interés de Trump por la gran isla ártica
Un reportaje de
Daniel G. Sastre, Gemma Casadevall y Michele Catanzaro
Groenlandia
Los tesoros que emergen con el cambio climático disparan el interés de Trump por la gran isla ártica
Un reportaje de Daniel G. Sastre, Gemma Casadevall y Michele Catanzaro
Riquezas bajo el hielo
Incluso antes de su toma de posesión, Donald Trump ha dejado claro que no tiene intención de pasar desapercibido en su segundo mandato. Especialmente llamativas han sido sus bravatas expansionistas sobre Groenlandia: ha flirteado con comprar la isla y con ejercer sobre ella presiones económicas, y ni siquiera ha descartado una intervención militar. El cambio climático, en el que muchos de sus votantes no creen, ha provocado que las riquezas naturales del enorme territorio helado sean más accesibles, y que se atisben lucrativas rutas marítimas antes impensables.
Una isla inmensa y casi desierta
Groenlandia, con más de dos millones de kilómetros cuadrados y menos de 60.000 habitantes, es una "nación constituyente" del reino de Dinamarca, y su moneda es la corona danesa. Su nombre significa en danés "tierra verde", lo que pudo ser un ardid de su descubridor vikingo, Erik el Rojo, para tratar de atraer colonos a una isla de condiciones tan extremas.
La bandera oficial, que se conoce como 'Erfalasorput' ('nuestra bandera' en groenlandés) y que no se adoptó hasta 1985, tiene el blanco y el rojo de la enseña danesa. Según su autor, la parte blanca del círculo representa los icebergs, y la roja, el océano.
¿A cuántas coronas danesas equivale?
Groenlandia tiene una extensión cuatro veces superior a la de la Península Ibérica, aunque gran parte está cubierta de hielo y solo viven tantas personas como en Cerdanyola del Vallès y algunas menos que en El Prat de Llobregat.
Su posición geográfica la sitúa a medio camino entre Norteamérica y Europa.
Groenlandia tiene una extensión cuatro veces superior a la de la Península Ibérica, aunque gran parte está cubierta de hielo y solo viven tantas como en Cerdanyola del Vallès y algunas menos que en El Prat de Llobregat.
Los inuits
A los pueblos que históricamente han habitado la región ártica se los conoce con el nombre genérico de inuits. Con una población total que en torno a las 150.000 personas -presentes también en el norte de Canadá y en Alaska-, se calcula que casi el 90% de los habitantes de Groenlandia descienden del contacto entre los inuits y las sucesivas oleadas colonizadoras del norte de Europa. En origen, eran un pueblo nómada, que se desplazaba condicionado por las estaciones y por las migraciones de los animales que cazaban; hoy en día tratan aún de habituarse al sedentarismo. Su relación con la metrópoli fue de vasallaje hasta muy entrado el siglo pasado, con episodios traumáticos que incluyeron esterilizaciones forzosas y traslado de niños a Dinamarca. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió hace dos años perdón por algunas de esas actuaciones.
Nuevas rutas y materiales para el futuro
El deshielo está a punto de provocar una revolución en el transporte de mercancías por vía marítima. Según las previsiones, el Ártico va a convertirse en los próximos años en una autopista que, por ejemplo, acortará en dos semanas las rutas desde Europa occidental hasta Asia, que ahora pasan por el Canal de Suez. Al margen de consideraciones medioambientales, el ahorro en combustible de los barcos que las naveguen será también muy importante. Y la posición geoestratégica de Groenlandia en esas rutas es inmejorable. La navegación por el Ártico, con los rompehielos cada vez menos necesarios, se ha incrementado casi en un 40% en los últimos 10 años. Dos de estas rutas ya son practicables en verano y coinciden en el estrecho de Bering.
Además de su situación clave en las rutas marítimas, el deshielo puede dejar al descubierto el potencial de Groenlandia en otro ámbito: sus recursos naturales. Hace unos años, el servicio geológico de los Estados Unidos calculó que, solo de la costa sureste de la isla, podrían extraerse 31.400 millones de barriles de petróleo y gas natural. Según los datos de seguimiento diario de la Universidad de Colorado, el pasado octubre la extensión del hielo ártico superó por poco los cuatro millones de kilómetros cuadrados, mientras que la media entre 1981 y 2010 fue de siete millones.
Algo más del 80% de la superficie de Groenlandia está permanentemente helada, o al menos era así hasta ahora. El retroceso de esta capa coincide en el tiempo con la era tecnológica, que tiene tras de sí una industria que necesita una serie de materiales raros en cuya extracción y manipulación China lleva una enorme ventaja con respecto al resto de potencias. Sus competidores, en especial Estados Unidos, piensan que bajo el hielo en retirada de Groenlandia puede estar la clave para igualar la batalla. Son 17 minerales clave para la fabricación de baterías como las de los coches eléctricos y para otras industrias: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Lo difícil es encontrarlos en grandes cantidades y en estado puro, y los expertos sospechan que ese puede ser el caso de Groenlandia, aunque sus yacimientos se mueven en el terreno de la estimación virtual por las dificultades para explorarlos.
Calentamiento acelerado
Junto con el Ártico, Groenlandia sufre un calentamiento cuatro veces superior al promedio. Eso implica que está inyectando agua fría del derretimiento de su hielo al océano a toda prisa, y que la nieve se queda allí cada vez menos tiempo. A la vez, también el hielo flotante en el mar a su alrededor se va rompiendo más fácilmente. Entre las consecuencias de ello están la posible futura modificación de la corriente atlántica, que cambiaría el clima de medio mundo; el deshielo del permafrost de Groenlandia y la potencial liberación de los gases de efecto invernadero que contiene, y una contribución a la subida del nivel del mar, que los científicos calculan en 14 milímetros desde 1972. Finalmente, el calentamiento también modifica el flujo de aire encima del Ártico, lo que facilita la bajada de bolsas de aire frío como la que desencadenó la dana.
Inquietud ante las proclamas de Trump
La declaración de intenciones de Trump ha puesto en guardia a medio mundo. Empezando por Dinamarca, cuyos subsidios son clave para la economía de Groenlandia. Una ley en el año 2009 abrió la puerta a la posibilidad de la independencia de la isla, previa negociación entre el gobierno autónomo y Copenhague. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha echado mano precisamente de esa prerrogativa para responder a Trump: "Groenlandia pertenece a los groenlandeses". Pero añadió que EEUU es el "mayor aliado" de su país y señaló la necesidad de permanecer "unidos". Otros miembros de su gobierno, como el ministro de Exteriores, Lars Kokke Rasmussen, han usado el mismo tono ambivalente, con la intención tanto de no molestar en exceso a Trump como de subrayar su poca simpatía por sus intenciones. "Reconocemos plenamente que Groenlandia tiene sus propias ambiciones. Si se materializan, Groenlandia se volverá independiente, aunque difícilmente con la ambición de convertirse en un estado federal en los Estados Unidos", dijo Rasmussen.
En la misma línea se movió el primer ministro de Groenlandia, Mute Bourup Egede, que no hace mucho llamaba a "romper los grilletes del colonialismo" danés por el abandono al que la metrópoli ha sometido en su opinión a la isla. Por ese motivo, rechaza ahora una incorporación a los Estados Unidos, pero a la vez se muestra dispuesto a "estrechar lazos" y a un mayor “diálogo” con la administración de Trump.
En otros países de Europa, las intenciones del próximo presidente de EEUU también han generado inquietud. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afirmó: "Creo que podemos excluir la posibilidad de que Estados Unidos intente usar la fuerza en los próximos años para anexar el territorio que le interese". El canciller alemán, Olaf Scholz, subrayó también que “las fronteras no deben moverse por la fuerza”, y el Gobierno francés, por boca de su ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, mostró su preocupación por la nueva era que parece alumbrar la llegada de Trump al poder: "¿Creemos que estamos entrando en un período en el que volverá la ley del más fuerte? Sí".
Desde Rusia, otro país muy pendiente de las novedades que pueda traer el cambio climático en el Ártico, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov incidió estos días en el derecho a la autodeterminación de los groenlandeses, aunque con un matiz cínico: "Hay que escuchar la voz de los groenlandeses. Tal como nosotros hicimos con los habitantes de Crimea".
Un nuevo actor global
Los próximos meses serán vitales para conocer si Trump, una vez convertido en presidente, convierte Groenlandia en una de las obsesiones de su mandato. Pase lo que pase, el protagonismo de la isla de hielo parece llamado a crecer en el futuro inmediato: su destino está en gran parte vinculado a la velocidad y el calado del cambio climático.
Un reportaje de El Periódico
Textos:
Daniel G. Sastre, Gemma Casadevall y Michele Catanzaro
Diseño e infografías:
Alex R. Fisher y Andrea Hermida-Carro
Coordinación:
Rafa Julve
