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Supuesta desinformación

Rusia pide pruebas a España de su implicación en la crisis de Ceuta e Israel ataca a Sánchez: "Miente descaradamente"

Tanto el Ministerio de Exteriores ruso como el Gobierno israelí han cargado contra el presidente español tras acusar a redes de ambos países de alentar la presión migratoria en la ciudad autónoma mediante campañas de bulos

Una persona migrante asentada en la playa del Trampolín.

Una persona migrante asentada en la playa del Trampolín. / Europa Press

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Àlex Álvarez García

Barcelona
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Choque diplomático a dos bandas. El Gobierno de España se enfrenta a un duro cruce de acusaciones tanto con Israel como con Rusia, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vinculara a ambos países y a una "internacional ultraderechista" con la difusión de bulos y la desestabilización en la reciente crisis migratoria de Ceuta, donde a finales de julio entraron de forma masiva miles de migrantes.

El primero en reaccionar con dureza fue el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, quien acusó a Sánchez de verter "mentiras descaradas" por relacionar a Tel Aviv con el origen del conflicto en la frontera norteafricana. Saar afirmó en sus redes sociales que "seguir difundiendo mentiras difamatorias no distraerá de la vergonzosa incapacidad de Sánchez para gestionar los asuntos de su país".

En la misma línea se pronunció la encargada de negocios israelí en España, Dana Erlich, remarcando que "a la desinformación hay que combatirla" y reclamando que "no se puede seguir usando a Israel como cortina de humo".

Por su parte, en una rueda de prensa desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha exigido formalmente al Ejecutivo español que aporte "hechos concretos" y pruebas fehacientes que respalden las acusaciones de injerencia. Así, el Kremlin ha rechazado categóricamente cualquier vinculación con la difusión de información engañosa respecto a la crisis fronteriza.

La postura de La Moncloa

El detonante de este doble frente diplomático reside en las declaraciones del presidente español, quien descartó que hubiese "ninguna información" que apuntara a Marruecos como responsable de la entrada masiva en Ceuta. Por el contrario, Sánchez justificó que el origen de la crisis desinformativa respondía a injerencias externas orquestadas por redes rusas e israelíes.

Según sostuvo el líder del Ejecutivo, basándose en análisis del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de la UE, estas redes habrían propagado bulos sobre la inmigración irregular para "atacar" a España y a Europa como represalia por sus "posiciones políticas valientes". En el caso de Israel, por la denuncia española del "genocidio" en Gaza; y en el de Rusia, por el rechazo explícito a la invasión de Ucrania por parte de Vladímir Putin.

Cabe recordar que Netanyahu retiró a su embajadora de Madrid, mientras que Sánchez hizo lo propio en marzo de 2026 y degrdó la Embajada española de Isreal. Ahora, las representaciones las llevan los encargados de negocios.

Este nuevo episodio eleva al máximo la tensión diplomática del Gobierno español con dos actores clave de la geopolítica internacional, en un momento en que las relaciones bilaterales con Israel ya se encontraban bajo mínimos tras el reconocimiento oficial del Estado de Palestina en mayo de 2024 y la retirada mutua de embajadores en las respectivas capitales. El estado hebreo reprocha al Ejecutivo socialista de defender las tesis de los terroristas.

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