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Crisis diplomática

Controles fronterizos tras la crisis en Ceuta: la jugada política de Meloni que "ayudó a Vox"

Analistas y observadores italianos y europeos consideran que la decisión de Roma responde a dinámicas internas y a un intento de debilitar al Ejecutivo de Sánchez

Santiago Abascal y Giorgia Meloni.

Santiago Abascal y Giorgia Meloni. / X

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Irene Savio

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Roma
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La decisión del Gobierno de Giorgia Meloni de reintroducir –hace ahora casi un mes– controles fronterizos aleatorios con España ha sacudido Europa por su carácter imprevisto y la fragilidad de los argumentos de Roma. Pero lo que a primera vista se presentó desde las autoridades italianas como una decisión vinculada a la situación migratoria en Ceuta, también refleja una compleja filigrana de cálculo electoral interno y una refinada maniobra de injerencia partidista transnacional, de acuerdo con analistas italianos consultados por EL PERIÓDICO y observadores europeos conocedores de los entresijos del tablero geopolítico europeo.

Por ejemplo, para Giancarlo Pasquino, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Bolonia, el movimiento de Meloni no ha tenido nada de improvisado. Según este analista, la sintonía entre los líderes del partido de Meloni, Fratelli d'Italia, y Vox ha sido un pilar determinante en la decisión del Ejecutivo italiano. "Lo que quiso hacer Meloni es ayudar a un (Santiago) Abascal", siempre interesado en marcar diferencias frente al Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, en opinión de este analista.

"Las relaciones entre Meloni y Abascal son excelentes. Cuando va a España lo ve siempre. Esta decisión fue claramente para ayudarle", explica Pasquino, al añadir que, sin embargo, la medida de Meloni también obedeció a otras razones. Entre ellas: exponer la presunta incapacidad del socialismo español –y por extensión, europeo– para gestionar la inmigración. Lo cual también sería un mensaje para el electorado italiano: "La inmigración es percibida como un problema para los italianos. Hacer la 'cara de perro' y atacar al primer ministro español sirve para fines electorales internos". En cualquier caso, según Pasquino, "Meloni sabe lo que hace, todo está calculado".

El factor Vannacci

La paradoja está, opina Luca Barana, investigador sénior del Istituto Affari Internazionali (IAI), en que "el Gobierno italiano se ha puesto en una posición de debilidad en la Unión Europea". "De ahora en adelante, en cualquier debate en el que Italia pida más responsabilidad, la decisión de suspender Schengen les será echada en cara; no será algo que se olvide así de fácil", añade. Y por esta razón Barana coincide con Pasquino en la dimensión doméstica detrás de la decisión de Meloni, aunque matiza en que se tratara de una maniobra perfectamente calculada. "Continúo pensando que el elemento prevalente han sido las dinámicas internas y que la ha tomado impulsivamente", razona.

En Italia "estamos ya en campaña electoral [para las próximas elecciones generales] y el general Roberto Vannacci [líder de Futuro Nazionale] está ganando consensos y provocando movimientos internos [a la derecha italiana]. Meloni tiene miedo de perder votos", argumenta Barana. Dicho esto, según este experto, "es innegable que poner en aprietos al Gobierno de Sánchez le hace un favor a Vox".

Desviar la atención

Una análisis, este, que coincide también con el hecho por Marc Lazar, sociólogo, politólogo y profesor emérito en Sciences Po París. "En la cuestión migratoria, Giorgia Meloni se encuentra atrapada en sus propias promesas electorales. La confrontación con países como España responde a una necesidad de comunicación política: se trata de mostrar una firmeza intransigente frente al modelo socialdemócrata", ha declarado recientemente Lazar.

Magnus Lund Nielsen, analista político danés afincado en Bruselas, comparte este enfoque. "El choque desatado por Roma expone cómo los cálculos de política doméstica buscan desviar la responsabilidad. Al presentar la crisis de Ceuta como una amenaza de contagio, Meloni buscaba justificar el endurecimiento de controles mientras resta importancia a las represalias dentro de las instituciones comunitarias", ha afirmado, en declaraciones en 'Euractiv'.

En este enrevesado contexto, el Ejecutivo de Meloni ahora se encuentra ante una disyuntiva: poner fin o ampliar el periodo de duración de la medida, que caduca el 1 de septiembre; con el riesgo de agravar la crisis diplomática con España, que en represalia también ha decidido reintroducir controles aleatorios a pasajeros procedentes de Italia. Pero esto, al parecer de momento, no se ha decidido. "No he recibido información sobre un adelanto [del fin] o una prórroga de la medida. De momento, solo hay hipótesis periodísticas", respondió a esta periodista un portavoz del Ministerio del Interior de Italia cuando se le preguntó reiteradamente por la medida.

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