Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Pulso global

Mercenarios rusos ayudaron a la Junta Militar de Níger a sofocar el golpe de Estado

Los sucesos de Niamey exponen el modelo de implantación del Kremlin en el África subsahariana, basado en dar seguridad a los gobiernos autocráticos a cambio de acceso sin límites a los recursos mineros

Una imagen callejera de Niamey, capital de Níger, tomada tras el golpe de Estado que llevó al poder a la actual Junta Militar prorrusa.

Una imagen callejera de Niamey, capital de Níger, tomada tras el golpe de Estado que llevó al poder a la actual Junta Militar prorrusa. / Europa Press / Tong Lian

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marc Marginedas

Marc Marginedas

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Rusia, y en concreto los mercenarios de Africa Corps, antigua Wagner, fueron decisivos para que la Junta Militar de Níger, apoyada por el Kremlin, lograra sofocar el golpe de Estado que tuvo lugar en la capital Niamey durante la noche del viernes al sábado. El propio embajador ruso en el país africano, Víktor Voropayev, ha admitido en las últimas horas que las autoridades nigerinas solicitaron ayuda al contingente ruso desplegado en el país para retomar el control de la situación, según informa el periodista Solomon Ekanem en la web 'Business Insider Africa'.

De acuerdo con la misma fuente de información, la asonada comenzó en la base aérea 101, sita en las inmediaciones del aeropuerto internacional de la capital nigerina. Un grupo de soldados intentó confinar a sus colegas en sus barracas, y hasta abrieron fuego en lugares estratégicos de la ciudad. Posteriormente, explicó el ministro de Defensa Salifu Modi, las fuerzas de seguridad locales recuperaron el control de la situación, la normalidad fue imponiéndose progresivamente y una vez el golpe fue sofocado, militares nigerinos acudieron a la base rusa para agradecer a sus colegas su colaboración.

De acuerdo con el jefe de la legación rusa, los amotinados recibieron asistencia del exterior, sin que llegara a mencionar a ningún país en concreto por su nombre. El motín se originó en una instalación militar donde se hallan almacenados un millar de toneladas de concentrado de uranio, también conocido como 'torta amarilla', objeto de una grave disputa judicial con Orano, el gigante nuclear francés.

Las autoridades emergidas de la asonada militar en 2023, impulsada por Moscú, nacionalizaron los activos y filiales de la empresa francesa, y le retiraron el permiso de explotación en la emblemática mina de Somait. La dirección corporativa francesa respondió llevando al Estado nigerino al Tribunal de Arbitraje del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (ICSID, por sus siglas en inglés) que falló a favor de la parte francesa, prohibiendo vender, comercializar o facilitar a terceros la transferencia de las reservas acumuladas, almacenadas en dicha base.

Modelo de implantación

Los sucesos de Niamey ponen una vez más sobre el tapete el modelo de implantación del Kremlin en el África subsahariana, donde sus fuerzas paramilitares se erigen en garantes del Gobierno de turno, llegados al poder en muchos casos gracias a golpes de Estado impulsados por Moscú. Níger pasó integrar el grupo de países aliados de Rusia del África subsahariana en 2023, gracias a una asonada que llevó al poder al general de brigada Abderramán Tchiani. Desde entonces, Rusia mantiene en el país africano un centenar de milicianos de Africa Corps, dedicados fundamentalmente a entrenamiento técnico y control de infraestructuras tras la retirada francesa.

En países como Mali o República Centroafricana, los contingentes son mucho más numerosos. En el primero se hallan entre 1.000 y 1.500 contratistas rusos, que participan en la lucha contra las diferentes insurgencias a las que se enfrenta el Gobierno de Bamako, apoyado por Rusia. En el segundo caso, el contingente del país de Vladímir Putin podría llegar a los 2.000 efectivos, presentes en el país desde 2018. Según declaró a EL PERIÓDICO Natalie Dukham, investigadora senior en 'The Sentry', una web de investigación especializada en grupos transnacionales depredadores de recursos, los mercenarios rusos, en aquel momento aún encuadrados en Wagner, ofrecen seguridad al presidente Faustin-Archange Touadéra, entrenando incluso a las fuerzas armadas locales y convirtiéndolas en una suerte de guardia pretoriana, a cambio de carta blanca en las explotaciones mineras del país de oro y diamantes, y empleando métodos brutales contra quienes se oponen a semejante presencia.

Suscríbete para seguir leyendo