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Guerra en Ucrania

Objetivo desesperado de Putin: reclutar a 300.000 hombres para la máquina de guerra del Kremlin

Moscú tiene planes para reclutar, por todos los medios, a decenas de miles de jóvenes, rusos y extranjeros, para una posible escalada de la guerra en el este de Europa este otoño tras las legislativas de septiembre

Agencias privadas de reclutamiento en Rusia ofrecen elevadas sumas de dinero a cualquiera que envíe al frente a varones, incluso si padecen enfermedades mentales, VIH, hepatitis o tuberculosis

Un sacerdote ortodoxo bendice a reclutas rusos en una ceremonia de despedida antes de partir para servir en el Ejército, en Crimea, noviembre de 2022.

Un sacerdote ortodoxo bendice a reclutas rusos en una ceremonia de despedida antes de partir para servir en el Ejército, en Crimea, noviembre de 2022. / STRINGER / EFE

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Marc Marginedas

Marc Marginedas

Barcelona
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Penza, ciudad de provincias rusa a unos 800 kilómetros al este de Moscú, acapara desde comienzos de verano titulares de la prensa independiente rusa en el exilio y de medios de comunicación europeos. Las fuerzas de seguridad locales están llevando a cabo intensas redadas en calles o incluso en empresas para apresar a varones en edad militar y obligarles a firmar un contrato para ir a la guerra en Ucrania, generando una ola de pánico entre los residentes locales. La oposición rusa advierte de la posibilidad de que este y otros sucesos similares que están teniendo lugar en el país no sean más que el prolegómeno de una movilización encubierta para enviar al frente a 300.000 hombres con el objetivo de escalar la contienda bélica en el este de Europa.

"Las redadas han cambiado la vida cotidiana de la gente... la gente comenta cómo no salir de casa, cómo dejar Penza por la noche o rodear los controles de tráfico... los hombres se marchan", han escrito defensores de los derechos humanos, según 'Euronews'. Un proyecto, denominado 'idite lesom' ('vayan al bosque', un modismo ruso que podría traducirse en español como "váyanse a freír espárragos") comparte en las redes sociales experiencias y estrategias de jóvenes para evitar ser atrapados.

"En el trabajo incluso cerraron la entrada principal del edificio de oficinas, dijeron que todo el mundo saliera por la puerta trasera al final de la jornada laboral y que mañana trabajáramos a distancia", reza una de estas participaciones anónimas difundida en la web. Las últimas noticias que llegan desde la localidad indican que los ciudadanos han comenzado a plantar resistencia; según un memorándum policial interno al que ha tenido acceso la prensa local, los lugareños "actúan con mayor frecuencia en defensa de los delincuentes (candidatos a la movilización) impidiendo su detención".

Instrucciones internas

Numerosos ejemplos adicionales apuntan en la dirección de que los sucesos de Penza no son un simple hecho aislado. El Gobierno está ofreciendo sustanciosas sumas de dinero a todo aquel que logre atraer a los centros de reclutamiento a aspirantes a combatir, en muchos casos sin tener en cuenta su idoneidad física. El rotativo independiente 'Nóvaya Gazeta' publicó hace escasos días las instrucciones internas de 'Avrora', una agencia de reclutamiento que en su página web promete a quienes se alisten 4,5 millones de rublos (unos 45.000 euros) en el momento de la firma del contrato, y 2,5 millones (25.000 euros) en el primer año.

Capturas de pantalla de la agencia de reclutamiento Avrora.

Capturas de pantalla de la agencia de reclutamiento Avrora. / Imagen cedida por 'Nóvaya Gazeta'

Dividido por secciones que corresponden a regiones donde deben llevarse a cabo los reclutamientos, en los documentos se indica la cantidad que percibirá el 'reclutador' --entre 210.000 y 260.000 rublos (entre 2.100 y 2.600 euros)--, los colectivos en los que este debe centrar su acción reclutadora, además de una valoración política de la comisión médica militar que deberá examinar el estado físico de los asipirantes a soldado e incluso las enfermedades que podrían padecer sin riesgo de ser rechazados por los doctores. Por ejemplo, en el apartado referido a Kémerovo, en el centro de Siberia, se estipula que la comisión médica es "leal" y que se aceptan aspirantes con hepatitis C y VIH, y a extranjeros hasta 60 años. En Cherepovets, en cambio, se rechaza a candidatos con VIH, pero sí se incluyen a hombres con hepatitis C, B y sífilis, considerando también como "leal" a la comisión médica. "Esto equivale a un mercado de esclavos", valora Andréi Kalitin, autor de la información y periodista exiliado.

Los planes "existen"

Alekséi Alshanski, exmilitar ruso e investigador de la organización independiente 'Conflict Intelligence Team', una red de inteligencia que monitorea las actividades del Ejército ruso, es tajante: "sabemos que los planes para reclutar a 300.000 soldados existen, aunque no estamos en la cabeza de Putin y no podemos determinar si los llevará a cabo". En su opinión, el Kremlin ha aprendido la lección de lo sucedido en septiembre de 2022, cuando decretó una movilización parcial, una decisión que empujó a al menos 600.000 personas a salir apresuradamente del país. "Si estuviera en su lugar, en vez de reclutar de una sola tacada a cientos de miles de varones, reclutaría cada mes a 10.000 personas, y una vez se hubieran tranquilizado los ánimos y la gente se hubiera confiado, incrementar drásticamente la cifra".

Un hombre ruso reclutado se despide de sus familiares en una oficina de reclutamiento durante la movilización militar parcial de Rusia en Moscú, en 2022.

Un hombre ruso reclutado se despide de sus familiares en una oficina de reclutamiento durante la movilización militar parcial de Rusia en Moscú, en 2022. / Yuri Kochetkov / Efe

A diferencia de lo que se debate de forma casi abierta en las cancillerías y ministros de Defensa europeos, Alshanski no considera probable que Putin opte por lanzar una operación contra algún estado miembro de la OTAN, y recuerda la incapacidad del Ejército de su país de controlar al país vecino pese a su supuesta superioridad. "Rusia no ha podido en cuatro años y medio con Ucrania, y no parece tener los medios para atacar a un país de la alianza", enfatiza. Eso sí, en su opinión, la posibilidad de una ofensiva bélica invernal para hacerse con la totalidad de la región del Donbás o atacar en otros puntos de la linea de contacto es muy real. "Putin tiene un problema: el frente prácticamente no se ha movido en los últimos dos años y debe hacer algo", afirma.

Alshanski, militar de carrera con grado de sargento que sirvió durante cinco años y medio al frente de un campo de entrenamiento en Naro Fominsk, a unos 80 kilómetros al suroeste de Moscú, antes de dejar definitivamente el Ejército al inicio de la invasión, sostiene que la guerra de Ucrania ha modificado por completo la composición de las Fuerzas Armadas de Rusia, país que en la actualidad ocupa el segundo puesto en la clasificación de Global FirePower, que mide el poderío militar de cada país, poniendo incluso en entredicho su sostenibilidad a largo plazo. "Ya no quedan casi soldados de carrera, la mayoría han muerto o han dejado el Ejército; la gente que forma en estos momentos las Fuerzas Armadas son los denominados 'voluntarios' (aunque en muchos casos son gentes obligadas a ir a filas) que han firmado contratos", constata.

El decreto de movilización parcial aprobado en septiembre de 2022 también ordenaba que, mientras se mantuviera vigente, todos los contratos firmados se renovaban de forma automática, independientemente de la voluntad del soldado contratado. "Es un gran dilema para Putin, porque una vez se decrete la desmovilización, el 90% de los soldados rusos abandonará el Ejército", adelanta. En la actualidad, la única posibilidad de que un soldado pueda salir del Ejército es "la muerte" o una "herida o enfermedad grave", incluidas en una lista cuya extensión se reduce año tras año. Las cicatrices de metralla o disparos no contabilizan: "La mitad de soldados del Ejército" tiene estas heridas en su cuerpo, revela.

Este activista opositor, residente en un país europeo en la actualidad, también está facilitando la deserción de los soldados rusos que se ponen en contacto con su organización, lo que le da acceso a información de primera mano sobre el estado de ánimo en las filas rusas. "Nadie piensa en la victoria; lo único que les preocupa a los soldados es no acabar en lo que se denomina en la jerga militar como 'myasnyy shturm'" (en español literal, 'asalto de carne', es decir, una operación militar de infiltración en lineas enemigas que en realidad es una operación suicida), sostiene Alshanski. De hecho, su organización ha identificado que la mayoría de los oficiales condecorados por el régimen de Vladímir Putin son aquellos responsables militares que organizan o no tienen reparo en planear estas misiones-kamikaze.

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