El conflicto de Oriente Próximo
Tres semanas de asedio contra una aldea palestina: "Los soldados me prohibieron pasear por mi patio mientras los colonos caminan por él libremente"
En la localidad de Qusra, donde apenas viven 5.000 personas, la alianza entre el Ejército israelí y los colonos radicales se materializa en el hostigamiento de tres casas como parte de los esfuerzos para expulsar a los palestinos de sus tierras
Netanyahu condena "enérgicamente" una incursión de colonos israelíes en una aldea palestina

Loui Ridi, cuya casa en Qusra está siendo asediada por colonos israelíes, cierra la verja de su propiedad. / ILIA YEFIMOVICH / AFP

A las afueras de la ciudad palestina de Nablus, hay una pequeña aldea que ha captado la atención del mundo entero. En Qusra, donde apenas viven poco más de 5.000 personas, la alianza entre el Ejército israelí y los colonos radicales se materializa en una historia tan rocambolesca como común en la zona. El palestino-estadounidense Loui Ridi es uno de sus protagonistas. "Un grupo de colonos entraron sin permiso a mi propiedad y me dijeron que tenía que irme de mi casa porque esta es su tierra", declara a este diario desde su hogar en este pequeño pueblo de la Cisjordania ocupada. Hace tres semanas que el hostigamiento de colonos y soldados obliga a Ridi y a su familia a quedarse en el interior de su casa. Son ahora los personajes principales de un asedio que aún no ve su fin.
En una llamada telefónica con EL PERIÓDICO, los acontecimientos sobre el terreno interrumpen el relato de Ridi. Cada mañana amanece con novedades. "Desde ayer, los soldados israelíes han traído verjas y bloques de cemento para bloquear algunas carreteras secundarias de la zona", explica con la naturalidad de alguien acostumbrado a una situación insostenible para cualquier ser humano. "También han instalado una tienda literalmente delante de mi casa, bloqueando la carretera principal que da acceso a mi vivienda", añade, a la vez que apunta que "ahora mismo hay dos soldados allí sentadas impidiendo que mi familia, mis vecinos y yo abandonemos nuestras casas." Los mismos reclutas que les impiden el libre movimiento llegaron supuestamente para protegerles.
El acoso que sufre esta familia por parte de los colonos no es un caso aislado. Este sábado, decenas de israelíes han terminado asaltando otra vivienda de una familia palestina en la misma localidad, según ha confirmado el ejército israelí. Las fuerzas armadas han acordonado la zona pero no han actuado para dispersar a los colonos. Medios palestinos informan de ocho heridos de distinta consideración tras un enfrentamiento a pedradas contra los colonos. Algunos de los heridos, han sido evacuados por la Media Luna Roja palestina para recibir tratamiento médico.
Sin agua ni electricidad
Todo empezó hace tres semanas cuando colonos israelíes armados empezaron a hostigar tres viviendas situadas en una colina a las afueras de Qusra con el objetivo de echar a sus habitantes palestinos. Para forzarlos a abandonar sus casas, cortaron el suministro de agua y electricidad de los residentes palestinos. "No es un fenómeno nuevo, pero lo vemos cada vez más en toda Cisjordania y se ha vuelto más brutal", reconoce Yair Dvir, portavoz de la organización israelí de derechos humanos B’Tselem. "Meses antes, cuando la casa estaba vacía, los colonos aprovecharon para vandalizar y entrar a robar: dañaron las luces, las cámaras de seguridad, el internet y las puertas", rememora Ridi. Hace cuatro meses, su hermano y su sobrino se mudaron a la casa para proteger la propiedad.

Vehículos de colonos israelís en unos campos de Qusra, aldea palestina. / ILIA YEFIMOVICH / AFP
"Instalaron medidas de seguridad adicionales, como rejas en las ventanas y nuevas cámaras de seguridad", explica. Fue precisamente a través de estas cámaras cómo Loui descubrió en directo que su hogar volvía a ser objetivo de los colonos. Pero él en ese momento se encontraba a unos 10.000 kilómetros, en su casa de Toledo en el estado estadounidense de Ohio. "Ya no podía soportarlo más, así que decidí venir a apoyar a mi hermano personalmente y estar en mi propia casa", relata. Lo primero que hizo al llegar a su hogar en Qusra fue plantar una bandera estadounidense en la azotea, bien a la vista de colonos y soldados. Y, desde entonces, aunque encerrado, no ha dejado de moverse. "He hablado con la Embajada de Estados Unidos varias veces y con funcionarios estadounidenses del Congreso, pero todo lo que recibo son promesas de que están hablando con los israelíes, sin un impacto sobre el terreno", lamenta.
"A punto de terminar"
Esas llamadas le trajeron a los soldados israelíes como vecinos. En teoría, su objetivo era alejar a los colonos de las viviendas pero una de las primeras cosas que hicieron al llegar fue rezar juntos. "Los colonos actúan como una milicia, como el brazo informal del propio Estado que les arma y les da uniformes", apunta Dvir, de B’Tselem. Ni los soldados ni los colonos esconden la buena relación que mantienen. La creciente tensión en la Cisjordania ocupada, con cada vez más ataques organizados contra aldeas palestinas que las organizaciones internacionales tachan de "pogromos", tiene a ambos grupos como protagonistas, ya que, a menudo, los llevan a cabo bajo la protección del Ejército. "Usan las armas, los uniformes y el poder que les ha dado el Ejército para atacar a palestinos", añade.
"[Los colonos] están a punto de finalizar la limpieza étnica [de palestinos] en la zona C, que en su mayoría son pequeñas comunidades", explica Dvir, en referencia al área de la Cisjordania ocupada bajo control civil y militar israelí. "Unas 65 comunidades palestinas han sido desplazadas forzosamente precisamente por este patrón de construir un nuevo puesto de avanzada muy cerca suyo, luego atacarlas, impedirles usar las tierras para el pastoreo y expulsarlas”, subraya, lamentando que "este patrón está a punto de terminar" porque ya han conseguido su objetivo de expulsión. De las tres viviendas hostigadas, una de ellas está siendo usada como puesto militar para supuestamente proteger a los palestinos de los colonos, aunque, a su llegada, los soldados arrojaron los muebles y las pertenencias de la familia Hasán por las ventanas.

Loui Ridi, junto a la bandera de EEUU que ha colocado en el tejado de su vivienda en Qusra. / ILIA YEFIMOVICH / AFP
Críticas internacionales
A apenas unos metros de su hogar privilegiado en lo alto de la colina, los Hasán se han visto forzados a trasladarse a casa de sus vecinos. Desde allí, observan como la tierra de sus antepasados se transforma. En todos los territorios palestinos ocupados, hay alrededor de 200 nuevos puestos de avanzada. "Lo que hemos visto en Qusra es un poco diferente a todos los demás casos, porque solo debido a la presión de Estados Unidos sobre Israel, el Ejército tuvo que actuar de alguna manera para intentar proteger, en cierto modo, a los palestinos de la zona, aunque esto es una excepción", señala Dvir. La situación ha provocado una oleada de críticas internacionales e, incluso, una inusual condena pública por parte del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, un firme defensor de Israel y sus asentamientos en Cisjordania.
No obstante, Ridi aún ve a los colonos desde su ventana. "Los estoy viendo ahora mismo: han traído una caravana que es como un autobús y allí se quedan", relata, mirándoles a apenas unos 300 metros de distancia. Al principio, eran entre 10 y 15. Ahora, no son más de cuatro o cinco que se pasean libremente, mientras él no puede salir de casa. "Hace dos días estaba caminando por mi patio, unos soldados se me acercaron y me pidieron que volviera a entrar en mi casa o usarían la fuerza contra mí, porque era una zona militar cerrada; es una ley injusta que nos perjudica y no se aplica a los colonos", denuncia. Aunque no puede salir de su casa y necesita entre uno y tres días de coordinación con las fuerzas israelíes para poder traer alimentos —en ocasiones, han sido las Naciones Unidas o el propio alcalde de Qusra quién se las han acercado tras recibir el permiso del Ejército—, Ridi se sabe afortunado. "En los últimos días, se han producido muchísimos ataques contra palestinos por todas partes, y nadie, ni Estados Unidos ni el Gobierno israelí, está haciendo nada para detenerlos", recuerda Dvir.
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