Conflicto regional
La imprevisibilidad de Trump en Oriente Medio empuja a los países del Golfo a plantearse nuevas alianzas
La retórica belicista del líder estadounidense y su incapacidad para poner fin a la guerra en Irán está causando estupor entre sus socios, que se sienten cada vez más desprotegidos en un escenario de gran inestabilidad regional

Un bombardero estadounidense en una base de Catar. / PACIFIC AIR FORCES PUBLIC AFFAIR / EUROPA PRESS

El estancamiento de la guerra en Irán y la creciente imprevisibilidad en Oriente Medio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están empujando a los países del Golfo a plantearse nuevas alianzas para reducir su dependencia de Washington en materia de seguridad. La retórica belicista del líder estadounidense, que amenazó incluso con bombardear a un socio estratégico como Omán hace apenas unas semanas, está causando estupor entre sus socios, que se sienten cada vez más desprotegidos en un escenario de gran inestabilidad regional.
La firma de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán el pasado junio para detener las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz dio esperanzas a los países de la región, especialmente golpeados durante los primeros meses del conflicto. Pero el alivio ha durado poco: dos meses después, el enclave estratégico —por el que llegó a circular el 20% del petróleo mundial— sigue cerrado de facto y no hay señales de que las conversaciones entre Washington y Teherán vayan a prosperar en el corto plazo.
Las dificultades para encontrar una solución al conflicto por la vía diplomática están provocando inquietud en las monarquías del Golfo, que están acelerando la diversificación de sus alianzas ante un socio cada vez menos predecible. A pesar de que Washington sigue siendo un aliado fundamental para su seguridad y la continuidad de sus bases en países como Qatar, Kuwait o Baréin no está en entredicho, sí existe una voluntad cada vez mayor de tejer nuevos acuerdos a nivel regional.
Pacto de la Meca
Un ejemplo de ello es la firma del Pacto de la Meca, el acuerdo trilateral suscrito por Arabia Saudí, Turquía y Pakistán a principios de agosto en el que los tres países se comprometen a reforzar su cooperación militar frente a la inestabilidad de actores como Irán o Israel, aunque sin mencionarlos directamente. "Esto demuestra una creciente disposición entre los Estados de la región a desarrollar acuerdos de seguridad complementarios que puedan operar junto a las asociaciones existentes con Estados Unidos", explica Neil Quilliam, analista del centro de pensamiento británico Chatham House, especializado en asuntos internacionales.
El propio Trump celebró el pacto firmado entre los tres países, en un intento de reforzar la línea fijada por su Administración en su segundo mandato, basada en presionar a sus socios para que den un paso al frente en materia de defensa y para que garanticen su propia seguridad al margen del paraguas de Estados Unidos. Países como Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí están invirtiendo considerablemente en sus capacidades militares y apostando por una mayor cooperación a nivel regional.
Nuevas alianzas
El carácter "marcadamente transaccional" y "difícil de predecir" del presidente estadounidense, según Quilliam, ha llevado a sus socios a impulsar una estrategia de diversificación de riesgos que incluye no solo pactos regionales, sino también un acercamiento a potencias como China, Francia, el Reino Unido o la India. Aún así, la posibilidad de que otro actor pueda reemplazar a Estados Unidos en términos militares sigue sin estar encima de la mesa a corto y a medio plazo.
"Los vínculos económicos entre China y los países del Golfo son muy sólidos. Sin embargo, hasta la fecha —y especialmente desde los atentados del 11 de septiembre—, no ha mostrado la voluntad ni, tal vez, la capacidad para desempeñar el papel que Estados Unidos ha ejercido en Oriente Medio", asegura Sharwan Ali, experto en Oriente Medio e investigador del centro de análisis global ACLED. "No creo que vayamos a ver pronto una intervención o presencia militar por parte de China a una escala comparable a la que ha mantenido Estados Unidos", remarca.
Aún así, la caída del arsenal de armas de Estados Unidos ha planteado nuevos interrogantes. El número de interceptores del Ejército estadounidense se ha visto reducido en un 80% debido al conflicto en Irán y su capacidad para producir armamento no está compensando esta situación. Un hueco que, según la fundadora y directora ejecutiva de ACLED, Clionadh Raleigh, podrían aprovechar otras potencias. "Estos Estados ya están buscando quién les suministre el material necesario para defenderse frente a un Irán potencialmente insurgente u otros actores nefastos", señala la investigadora. "En este momento, ese proveedor es Turquía, pero también potencialmente Rusia, quien los está produciendo a gran escala", sentencia.
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