Desastre natural
¿Qué es un colapso glaciar, la principal hipótesis del origen de la riada en Nepal? ¿Puede suceder en Europa?
Los restos de agua y hielo se funden con rapidez, incorporando más material y agua a medida que fluyen por los cauces de arroyos y ríos existentes, y generan un alud de gran velocidad y alcance

Un glaciar en la montaña Zugspitze, la más alta de Alemania. / ANNA SZILAGYI / EFE

El paso de las horas está ayudando a despejar cada vez más incógnitas sobre las causas de la devastadora riada en Nepal. Las investigaciones preliminares apuntan a que el desastre, que cuenta cientos de víctimas mortales y más de un millar de desaparecidos, fue provocado por el colapso de un glaciar en la vertiente norte del Langtang Lirung, un pico de 7.200 metros de altura situado en la frontera con China. El colapso provocó un temblor equivalente al de un terremoto de 5,2 grados, según el US Geological Survey, y generó una amalgama de agua, hielo y roca que llegó hasta 100 kilómetros río abajo, destrozando todo a su paso.
Este fenómeno se produce cuando se desprende una parte del glaciar y los escombros se desplazan rápidamente por la ladera de la montaña. Los restos de agua y hielo se funden con rapidez, incorporando más material y agua a medida que fluyen por los cauces de arroyos y ríos existentes, y generan un alud de gran velocidad y alcance.
Cada vez está más claro que el enorme flujo de agua, que llegó a subir hasta 9 metros el nivel del río Trishuli, se debió al propio desprendimiento en las cotas más altas y no a la creación de un lago temporal en el curso del río. "Todo apunta a que el desprendimiento de hielo fue tan masivo desde las partes altas que acabó triturándose por la alta presión y transformándose gradualmente en agua", explica el geógrafo Marc Oliva, profesor de la Universidad de Barcelona. "Este agua acabó incorporándose en el flujo del río y desencadenó las impactantes imágenes que hemos visto".
Altas temperaturas
Todavía falta por aclarar, sin embargo, qué fue lo que provocó el colapso del glaciar. Una posibilidad es que las altas temperaturas hayan derretido sus capas superiores y la percolación del agua hasta la base haya facilitado el deslizamiento. Otro opción es que se deba a un corrimiento de la tierra situada debajo del glaciar debido a las altas temperaturas, las cuales habrían afectado al permafrost (la capa de suelo que permanece congelada durante largos periodos de tiempo) y degradado la roca madre.
A pesar de que las altas temperaturas parecen haber jugado un papel importante, los expertos son cautelosos a la hora de atribuir el desastre directamente al cambio climático. La geóloga Marta Guinau, miembro del departamento de dinámica de la tierra y del océano de la Universitat de Barcelona, explica que los frentes de los glaciares se desprenden de forma natural desde hace años por motivos ajenos al calentamiento global, pero reconoce que estos procesos pueden ser más frecuentes y de mayor magnitud por las alteraciones climáticas.
Riesgo en Europa
Este tipo de fenómenos no se limitan únicamente a cordilleras relativamente jóvenes como la del Himalaya, sino que también puede producirse en otros lugares, incluida Europa. Pero la posibilidad de que provoquen un grado de destrucción similar al de Nepal es mucho más reducida. "La altitud de las montañas del Himalaya es mucho mayor que las de los Pirineos o los Alpes y con un terreno más abrupto, lo cual hace que los procesos sean mucho más energéticos. Se pueden dar casos similares en Europa, pero probablemente no serán de la misma magnitud", asegura Guinau.
Independientemente de la magnitud de estos fenómenos, los expertos coinciden en que se pueden prevenir mediante la instalación de sistemas de monitorización que permitan observar cambios en la superficie del terreno y de los glaciares. "Antes de que se produzca un desprendimiento de roca o de hielo se pueden observar pequeños desplazamientos que permiten detectar un movimiento más grande, pero para ello es necesario tener estos sistemas y vincularlos, al mismo tiempo, a servicios de alerta a la población", explica Guinau. Una solución que ya se ha probado en Europa pero que se presenta más inaccesible, al menos en el corto plazo, en otros puntos del planeta.
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