Desastre natural
Nepal busca a cerca de 3.000 desaparecidos en la riada mientras el balance sube a 682 muertos
El país informa de que ha "localizado" a uno de los tres españoles desaparecidos en la tragedia
Más de 14.000 efectivos de seguridad y salvamento nepalí continúan con las labores de rescates tras un parón por la amenaza de una nueva crecida

Miembros del Ejército nepalí desembarcan de un helicóptero que transportaba los cuerpos de las víctimas fallecidas durante las operaciones de rescate tras las crecidas repentinas, en el campamento de Trishuli, en el distrito de Nuwakot (Nepal). / PRABIN RANABHAT / AFP

La cifra de muertos por la devastadora riada que golpeó el miércoles el norte de Nepal y el Tíbet chino se eleva ya a 584, según los últimos balances oficiales difundidos este viernes. A ambos lados de la frontera, 2.482 personas siguen desaparecidas. La cifra se disparó durante la jornada en Nepal, donde los desaparecidos casi se duplicaron en cuestión de horas, al pasar de 977 a 1.924. Uno de los tres españoles desaparecidos ha sido "localizado", según la Junta de Turismo de Nepal en su último boletín, sin aportar por el momento más detalles sobre la identidad o las circunstancias del hallazgo.
El recuento ha aumentado con rapidez a medida que los equipos de emergencia iban accediendo a zonas incomunicadas. Entre los desaparecidos hay cientos de turistas y peregrinos extranjeros. Las autoridades también tratan de identificar a centenares de víctimas recuperadas río abajo, donde la corriente arrastró cuerpos, vehículos y escombros durante decenas de kilómetros.
La principal preocupación del viernes ha sido el riesgo de otra inundación. La caída del glaciar y la enorme masa de barro y rocas que descendió por el valle bloquearon parcialmente un cauce en el Tíbet y formaron un nuevo lago natural. Las autoridades nepalíes alertaron por la mañana de una posible rotura y pidieron a vecinos, viajeros y rescatistas que se alejaran de las riberas y buscaran zonas altas más seguras.
El caudal del río aumentó ligeramente durante la mañana, pero la alerta fue levantada a primera hora de la tarde sin que se registrara una nueva gran riada. Las autoridades chinas indicaron después que el riesgo disminuía gradualmente y que las operaciones de rescate en la zona de Gyirong podían continuar con normalidad. Un primer grupo de 21 bomberos chinos logró llegar por la tarde al puesto fronterizo de Gyirong, uno de los puntos más castigados por la avalancha.
Rescates en zonas aisladas
Entre 14.000 y 15.000 efectivos de seguridad y salvamento trabajan a lo largo de más de 100 kilómetros de cauce arrasado. La destrucción de carreteras, puentes y redes de comunicación complica las tareas de rescate. Naciones Unidas calcula que 35 puentes para vehículos, 45 pasarelas peatonales y más de 40 kilómetros de carreteras han quedado destruidos o gravemente dañados.
Uno de los puntos más delicados se encuentra en un proyecto hidroeléctrico de Trishuli. El Ejército nepalí trataba este viernes de evacuar a alrededor de un centenar de trabajadores atrapados en un túnel, al que resulta difícil acceder por la acumulación de lodo y los desprendimientos. Durante la jornada fueron rescatados varios supervivientes, mientras unos 350 trabajadores y residentes de la misma instalación ya habían sido evacuados en helicóptero y mediante operaciones terrestres.
El Gobierno nepalí ha pedido a la India y China 42 puentes portátiles para restablecer cuanto antes las conexiones terrestres con las zonas más afectadas. La India envió este viernes una primera estructura junto con técnicos especializados y prepara más material de emergencia, equipos médicos y asistencia para rescates en túneles.
La riada también ha golpeado con fuerza el sistema hidroeléctrico, una infraestructura clave para Nepal. El torrente dañó una docena de centrales operativas y alrededor de 15 proyectos en construcción en los corredores de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. En conjunto, se han visto afectados más de 700 megavatios de capacidad instalada. A las dificultades para encontrar supervivientes se suma la identificación de las víctimas: al menos 393 cadáveres permanecen todavía sin identificar en morgues de la región.

Un helicóptero del Ejército de Nepal rescata a varias personas durante una operación tras las inundaciones repentinas, en la localidad de Hatigauda, distrito de Nuwakot, Nepal, el 28 de agosto de 2026. / EFE/ NARENDRA SHRESTHA
Ayuda internacional y daños
La catástrofe se originó tras el colapso parcial del glaciar, que desencadenó una avalancha de agua, hielo, rocas y sedimentos sobre los valles situados a ambos lados de la frontera. El impacto fue tan violento que el Servicio Geológico de Estados Unidos registró vibraciones equivalentes a un terremoto de magnitud 5,2. La fuerza de la corriente también quedó patente río abajo, ya en India, donde siete posibles víctimas fueron recuperadas en el estado de Uttar Pradesh, a 70 kilómetros de la frontera con Nepal.
La emergencia ya ha movilizado ayuda internacional. China ha ofrecido apoyo directo, mientras la India ha empezado a enviar puentes, material de socorro y equipos técnicos. La Unión Europea aportará dos millones de euros y Naciones Unidas ha desbloqueado otros dos millones de dólares. Estados Unidos activó una ayuda humanitaria de 500.000 dólares, incluida asistencia alimentaria. Nepal sostiene que sus más de 14.000 efectivos ya tienen la zona copada y que lo que necesitan no son más manos sino financiación para sostener sus actividades.
La prioridad inmediata sigue siendo llegar a los valles y poblaciones aislados antes de que empeoren las condiciones meteorológicas o se produzcan nuevos desprendimientos. La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja calcula que unas 93.000 personas podrían haberse visto afectadas por una catástrofe que ha devastado poblaciones, infraestructuras y corredores energéticos del norte del país.
La tragedia es ya la más mortífera registrada en Nepal desde el terremoto de 2015, que dejó alrededor de 9.000 muertos. Las inundaciones y los corrimientos de tierra son frecuentes durante el monzón en Nepal, el Tíbet y otras zonas del sur de Asia, mientras los científicos advierten de que el calentamiento del Himalaya y la inestabilidad de los glaciares elevan el riesgo de episodios extremos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Dos partidos marroquíes reivindican Ceuta y Melilla y los socialistas piden evitar tensiones
- Las claves de un triunfo electoral de la ultraderecha más tóxica que humilla al centro de Merz
- Joaquín Campos: 'Es incomprensible que Daniel Sancho vaya a salir pronto de Tailandia
- Guerra de Irán, en directo: Nuevos ataques cruzados y amenazas endurecen el conflicto
- Bruselas propone restringir a 5 años los alquileres de corta duración y limitar la compra de segunda vivienda
- La AfD arrasa en Sajonia-Anhalt y se acerca a la mayoría absoluta, según los primeros sondeos a pie de urna
- Putin frustra la negociación con Ucrania con su inmovilismo porque cree que está ganando la guerra
- Última hora del volcán Anak Krakatoa en erupción, en directo