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Condenado en 2017

Muere Ratko Mladic, el "carnicero de Bosnia", en la prisión de La Haya donde cumplía cadena perpetua por crímenes de guerra

El exgeneral serbobosnio ordenó en 1995 el genocidio de Srebrenica y planificó el asedio de Sarajevo, el sitio más largo y angustioso sufrido por una ciudad en el siglo XX

Muere Ratko Mladic, el "carnicero de Bosnia", cumplía cadena perpetua por crímenes de guerra

MARTIN MEISSNER / AFP

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Irene Savio

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Roma
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El exgeneral serbobosnio Ratko Mladić, conocido como el "carnicero de Bosnia", ha fallecido a los 84 años en el centro penitenciario de La Haya, donde cumplía una pena de cadena perpetua por crímenes de guerra, según ha informado el canal de televisión serbia RTS ⁠este jueves. Su muerte se produjo tras sufrir diversos infartos en prisión tras un prolongado deterioro de su estado de salud, después de que el tribunal denegara las solicitudes de excarcelación interpuestas por su hijo, Darko Mladić.

Como comandante militar de las fuerzas serbobosnias durante la guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-1995), Mladić fue el principal ejecutor de atrocidades que marcaron la historia europea del siglo XX. En julio de 1995, ordenó de forma directa el genocidio de Srebrenica, una matanza de carácter étnico en la que fueron ejecutados al menos 8.372 hombres y niños bosnios musulmanes, considerada la peor ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, fue el estratega militar detrás del asedio de Sarajevo, el sitio más largo y angustioso sufrido por una ciudad en el siglo XX.

Mladić, de hecho, fue el rostro militar de un brutal triunvirato, liderado en el ámbito político por el expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic y el antiguo líder serbobosnio Radovan Karadzic, mientras la antigua Yugoslavia se sumía en una carnicería tras la caída del comunismo. La guerra de 1992-1995 dejó alrededor de 100.000 muertos y 2,2 millones de personas desplazadas.

16 años huido

Aunque sus responsabilidades criminales quedaron señaladas inmediatamente después del fin deel conflicto, Mladić logró permanecer en libertad durante 16 años más bajo la protección de las fuerzas de seguridad serbias y serbobosnias, y posteriormente con la cobertura de su entorno familiar.

Finalmente, su captura se produjo en Serbia en 2011, siendo extraditado en cuestión de días al Tribunal Penal Internacional para responder por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. Su proceso judicial culminó con una condena en 2017.

"No reconozco [la autoridad de] este tribunal", afirmó entonces durante una vista de su caso en 2014. Cuando la Corte creada por el Consejo de Seguridad de la ONU lo condenó a cadena perpetua, en noviembre de 2017, gritó de nuevo. "¡Todo esto son mentiras, todos ustedes son unos mentirosos!".

De igual manera, al dictar la sentencia a cadena perpetua, el juez presidente, Alphons Orie, afirmó que los crímenes de Mladić se clasificaban "entre los más atroces conocidos por la humanidad". Mladić, quien adquirió su apodo precisamente durante ese atroz conflicto, apeló el veredicto, pero este fue ratificado en firme en 2021. Además de los anteriores casos, Mladić también fue juzgado por la toma de rehenes de la ONU.

Una victoria para la justicia internacional

Para la justicia transnacional, su condena fue un hito. Como llegaron a señalar centros como Asser Institute, el juicio a Mladić sirvió como prueba de que la justicia penal internacional —pese a ser lenta— puede responsabilizar a los máximos mandos militares. Y demostró que el liderazgo político y militar no otorga inmunidad ante crímenes atroces.

Además, la aplicación de la doctrina de la "empresa criminal conjunta" (Joint Criminal Enterprise) fue clave según los juristas, pues permitió conectar de forma directa las órdenes de los altos mandos con las ejecuciones en el terreno. En este sentido, politólogos y analistas de la zona (como Denisa Kostovicova de la London School of Economics) sostienen que los juicios de La Haya lograron verdad y reparación jurídica para las víctimas, pero no consiguieron la reconciliación social en los Balcanes.

Su hijo, Darko, denunció en reiteradas ocasiones las negativas de los jueces a liberarle. "Es un asesinato silencioso de mi padre", denunció la semana pasada su hijo, tras visitar a su padre en La Haya. Afirmó entonces que los médicos del centro penitenciario habían "suspendido totalmente el tratamiento".

Algunos dirigentes políticos ultranacionalistas en Serbia y Bosnia aún glorifican su figura.

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