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Cascada de mensajes

Canadá responde con aranceles de hasta el 50% a la guerra comercial de Trump, que amaga con llamar "Lago América" el lago Ontario

El mandatario redobla sus mensajes contra el país vecino y acusa a su primer ministro, Mark Carney, de querer "llevar a la quiebra" a empresas de EEUU

Trump amaga con llamar "Lago América" a un lago que bordea Canadá en pleno pulso comercial

Trump amaga con llamar "Lago América" a un lago que bordea Canadá en pleno pulso comercial

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Agencias

Madrid
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El presidente de EEUU, Donald Trump, sigue con su estrategia de acoso y derribo contra Canadá y este martes le ha dedicado una cascada de mensajes en su red social en pleno pulso comercial entre ambos países. En paralelo, el Gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado las medidas para contrarrestar los aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses que entraron en vigor el pasado fin de semana: gravámenes entre el 15% y el 50% a productos estadounidenses.

En un primer mensaje en Truth Social, Trump lanzó una provocación fiel a su estilo y aseguró que se está planteando "cambiar el nombre" del lago Ontario, fronterizo entre su país y la provincia homónima canadiense, a "Lago América". "Estados Unidos se está planteando en serio cambiar el nombre del Lago Ontario por el de Lago América, ya que no esperamos hacer muchos más intercambios comerciales con Ontario. ¡Gracias por su atención a este asunto! Presidente DONALD J. TRUMP", escribió.

La amenaza de Trump recuerda a su decisión de referirse al golfo de México como "Golfo de América" en documentos y comunicaciones oficiales en Estados Unidos, una postura que ha irritado a su vecino del sur, que sigue utilizando el nombre original para referirse a ese accidente geográfico.

Estados Unidos y Canadá están enzarzados en una disputa comercial, que se recrudeció este lunes con el anuncio de Trump de que, a partir del 1 de enero de 2027, Washington impondrá aranceles del 50% a autos y acero canadienses tras el fracaso de las negociaciones comerciales bilaterales. Esa amenaza afecta especialmente a la provincia de Ontario, donde se concentra gran parte del sector del automóvil de Canadá y donde están también la capital del país, Ottawa, y la ciudad de Toronto, bordeada por el lago Ontario, que baña asimismo el estado estadounidense de Nueva York.

El primer ministro de Canadá tachó de "inaceptables" las condiciones añadidas por Washington en las "últimas horas" y prometió que su país respondería "dólar por dólar" . Según Carney, los términos propuestos por Washington amenazaban la soberanía canadiense, habrían limitado su capacidad para negociar tratados con otros países y perjudicaban a sectores estratégicos como el automotriz.

Entre las demandas de la Administración Trump se incluía, según medios, eximir a plataformas estadounidenses como Netflix o Amazon Prime Video de las normas que las obligan a promover la visibilidad de contenidos canadienses, incluidos los producidos en francés. Canadá consideró esa exigencia una "línea roja" porque habría otorgado a Washington influencia sobre su política cultural y digital.

Réplica de Ottawa

Este martes, Ottawa ha cumplido su promesa: elevará al 50% los gravámenes sobre varios productos estadounidenses, entre ellos el acero, el aluminio, los muebles y la ropa. La medida alcanzará también a sectores estratégicos como la electrónica e incluirá nuevos gravámenes sobre los teléfonos inteligentes y las consolas de videojuegos.

Otros productos, como el queso, el pescado o el marisco, quedarán gravados con una tasa del 25%. En total, el paquete afecta a unos 20.000 millones de dólares estadounidenses (17.130 millones de euros) en importaciones anuales procedentes de EEUU, una cantidad que prácticamente iguala el impacto económico de los nuevos gravámenes anunciados por Washington.

Estos nuevos aranceles, a diferencia de los anunciados por Trump este lunes en Truth Social, entrarán en vigor el 8 de septiembre. La medida se produce casi un día después de que la Casa Blanca prometiera duplicar los gravámenes a la industria automovilística con un arancel del 50%. La industria automovilística canadiense depende cada vez más del libre comercio con Estados Unidos amparado por el T-MEC, cuya continuidad ha quedado ahora en el aire tras la ruptura de las conversaciones.

"Estados Unidos ha propuesto nuevas condiciones que no redundan en beneficio de Canadá, exigiendo demasiado al país y ofreciendo muy poco a cambio", ha declarado este martes el Ministerio de Hacienda canadiense. "Por lo tanto, Canadá ha suspendido las negociaciones antes de aceptar un mal acuerdo que perjudica a los trabajadores, las empresas, los sectores estratégicos y nuestros intereses nacionales", ha añadido el departamento.

Ottawa ha subrayado además que "Canadá no ha elegido este conflicto comercial, pero debemos responder para garantizar la igualdad de condiciones para nuestras empresas".

Ataques a Carney

Antes del anuncio del Gobierno canadiense, el presidente de EEUU redobló sus ataques contra Carney y le acusó de querer perjudicar intencionalmente a empresas estadounidenses. "Canadá ha estado 'estafando' a EEUU durante décadas. Han estado imponiendo a nuestros agricultores aranceles del 400% y más. Han llevado a la quiebra a muchas empresas estadounidenses magníficas", aseguró Trump.

Según el republicano, "durante 10 años (los canadienses) se negaron a certificar los aviones Gulfstream", una situación que terminó con su intervención. "Querían acaparar el 100% del mercado para el competidor canadiense de Gulfstream", afirmó sin pruebas.

"Trato con muchos países, y Canadá es, con diferencia, el más difícil e intransigente. Se creen con derecho a todo, pero no son un estado (de EE.UU.), ¡y se les acabó el privilegio!", insistió.

En un cuarto mensaje publicado apenas 20 minutos después, el republicano advirtió que "en los últimos 10 años, Estados Unidos perdió, en promedio, 60.000 millones de dólares anuales en su relación con Canadá".

Desde su regreso al poder en enero de 2025, el republicano ha hecho continuas referencias a Canadá como el "estado 51" de Estados Unidos, algo que el Gobierno canadiense rechaza categóricamente.