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Guerra de Ucrania

El jefe de la diplomacia vaticana viaja a Moscú para intentar reabrir un canal de diálogo con Rusia

La estrategia de la Santa Sede consiste hasta ahora en mantener una puerta abierta para cuestiones humanitarias y, eventualmente, para una negociación de paz

El arzobispo Paul Gallagher y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, este martes durante su encuentro en Moscú.

El arzobispo Paul Gallagher y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, este martes durante su encuentro en Moscú. / RAMIL SITDIKOV / AFP

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Irene Savio

Irene Savio

Roma
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El Vaticano vuelve a hablar con Moscú. Casi dos años después de la última misión en el país del cardenal Matteo Zuppi para intentar abrir un canal de diálogo con las autoridades rusas, la diplomacia de la Santa Sede regresa a la capital rusa. Esta vez es el arzobispo Paul Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, quien encabeza una visita que pretende reactivar los contactos con el Kremlin y con la Iglesia ortodoxa rusa en un momento en que los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra de Ucrania están, básicamente, en un punto muerto.

Gallagher llegó el domingo a Moscú y permanecerá allí hasta el viernes. Su agenda combina la diplomacia con los contactos eclesiásticos. El principal encuentro se ha desarrollado este martes con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, con quien el funcionario vaticano ha mantenido una conversación "franca y constructiva", según ha asegurado él mismo tras la reunión. Gallagher también ha informado de que pronto se iniciará otra misión vaticana. Aunque sigan existiendo "diferencias sustanciales [...] "han surgido varios puntos de convergencia", ha añadido. Este miércoles, Gallagher se reunirá con Yuri Ushakov, asesor del presidente de la Federación Rusa para asuntos de política exterior.

La visita llega en un contexto muy diferente al de la última vez que Gallagher y Lavrov se vieron en persona, en noviembre de 2021, en Moscú. Gallagher, que entonces ya era secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, viajó a Rusia y se reunió con Lavrov, además del entonces primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, y el metropolita Hilarión. Después de eso, Lavrov y Gallagher sí volvieron a hablar, pero sólo por teléfono. Esta información fue difundida públicamente, el 4 de abril de 2025.

El intento de Zuppi

Aún así, en estos años, la Santa Sede ha tratado de conservar una vía de comunicación abierta con Moscú y Kyiv, incluso cuando los canales políticos se han ido cerrando. La estrategia vaticana ha consistido menos en presentarse como un mediador capaz de imponer una solución que en mantener una puerta abierta para cuestiones humanitarias y, eventualmente, para una negociación de paz.

El precedente más inmediato es el del cardenal Matteo Zuppi. Enviado por el papa Francisco para explorar vías de paz, Zuppi realizó su segunda misión a Moscú entre el 14 y el 16 de octubre de 2024. Durante aquellos tres días se reunió con Lavrov, Ushakov, la comisaria rusa para los Derechos del Niño, Maria Lvova-Belova, y la comisaria presidencial para los Derechos Humanos, Tatiana Moskalkova. También mantuvo un encuentro con el metropolita Antonij.

Aquella visita tuvo un marcado componente humanitario. Sobre la mesa estuvieron el regreso de menores ucranianos a sus familias, los intercambios de prisioneros y heridos, y la recuperación de los restos de los soldados muertos. La Santa Sede aseguró entonces que los contactos habían permitido estudiar nuevas posibilidades de cooperación humanitaria y abrir caminos hacia la paz.

Canales humanitarios

El canal humanitario se convirtió así en una de las pocas zonas en las que Roma y Moscú han podido mantener en estos años una interlocución relativamente estable. En octubre de 2024, por ejemplo, Zuppi abordó con Lvova-Belova el proceso de reunificación de niños ucranianos con sus familias, mientras que con el Patriarcado de Moscú trató los problemas humanitarios derivados de la guerra.

La visita ha sido presentada por medios vaticanos con un lenguaje extremadamente prudente. Nadie en Roma parece esperar que una visita de unos pocos días pueda desbloquear por sí sola una guerra que lleva más de cuatro años. Pero para la Santa Sede el simple hecho de hablar con Moscú conserva un alto valor diplomático y es un nuevo esfuerzo para acabar con una guerra que, como ha dicho el propio Gallagher "se ha cobrado ya demasiadas víctimas".

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