Guerra en Oriente Próximo
EEUU anuncia la operación "Paria Económico" para “asfixiar” a Irán y castigar a los países con los que comercia
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, asegura que las capitales que no cooperen con las sanciones, se expondrán "a todo el alcance del poder estadounidense"

El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, durant la presentación de la nueva campaña de presión económica contra Irán. / CHIP SOMODEVILLA / Getty Images via AFP

Incapaz de salir de un modo medianamente honroso de la guerra que empezó contra Irán, Donald Trump quiere ahora reinventar la rueda. Su Administración ha anunciado este lunes una ofensiva económica “sin precedentes” para tratar de cortar todos los vínculos de la economía iraní con el resto del mundo. “Nuestro objetivo es cortar todas las vías de financiación que sostienen a este régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado», dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent. La principal novedad de este “Día D económico”, como lo definió, es la expansión de las sanciones secundarias para castigar a los países y entidades que hagan negocios con Irán. Aquellos que persistan, dijo, “se expondrán a todo el alcance del poder estadounidense”.
Bessent aseguró que Trump ha iniciado contactos con otros países para pedirles que “cesen sus interacciones con el régimen”. A todos ellos se les estaría dando un calendario completo para que cumplan con la demanda. Si no lo hacen, dijo, el Tesoro actuará de forma unilateral contra ellos. Hace solo unos días, Emiratos Árabes Unidos, el país más cercano a Israel en el Golfo Pérsico, anunció la suspensión de todo su comercio con Irán.
El Tesoro ha puesto en el punto de mira a cinco sectores que ha definido como “vitales” para la economía iraní: sus activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. Sectores que, no obstante, ya estaban sancionados, al menos parcialmente.
La decisión de la Casa Blanca es el penúltimo cartucho que le queda si no quiere reemprender la contienda o aceptar los humillantes términos que Teherán le exige para darla por terminada. Dicho de otra forma, es fruto de la frustración y de una baraja en la que ha dejado de tener buenas cartas. Trump empezó arrastrado por Israel el pasado 28 de febrero. Y lo que fue inicialmente una guerra caliente ha pasado a ser una guerra de desgaste económico para las dos partes. El estrecho de Ormuz sigue en gran medida bloqueado por ambos bandos. Las negociaciones están atascadas, pese al intento de los mediadores de reactivarlas. No hay soluciones mágicas, pero Trump siempre ha creído en su propia magia.
La clave: China
Para que el nuevo tenga alguna viabilidad, la clave es China, que compró el año pasado el 80% del crudo iraní transportado por mar. Esa fue una de las principales líneas de flotación del régimen, que no obstante ha visto como su economía se deterioraba un poco más por el impacto militar de la guerra y el bloqueo estadounidense de sus puertos. La cuestión es cuánto está dispuesto Trump a presionar a China, teniendo en cuenta que el próximo 24 de septiembre recibirá a Xi Jinping en Washington — una cita que ha buscado con ahínco— y que un exceso de celo podría desencadenar de nuevo una guerra económica entre ambas potencias. Preguntado específicamente al respecto, Bessent dijo que “nadie esta fuera del alcance de EEUU”, aunque los analistas dudan que vaya a ir muy lejos con las elecciones de medio mandato a poco más de dos meses vista.
Teherán tampoco parece dispuesto a quedarse mirando. Estos días ha advertido que los países que cooperen con la “guerra económica” de EEUU pasarán a ser considerados “enemigos”. Primero negociará con ellos pero, sí insisten, serán atacados militarmente, según dijo el sábado Mohsen Rezaei, secretario de su consejo de seguridad nacional. “Atacaremos los intereses de esos países”, recalcó por si había dudas. El aparato del régimen se siente fuerte tras haber sobrevivido a la guerra y haber arrinconado a EEUU en las negociaciones. También por haber recuperado su poder de disuasión en la región. Hasta Israel parece haberse olvidado de Irán.
Estrategia siempre fallida
Pero la estrategia de Trump tiene otra línea de fuga. Washington lleva décadas tratando de doblegar al régimen, o como mínimo, moldear su comportamiento mediante sanciones. Concretamente desde 1979. Pero nunca ha funcionado. Barack Obama impuso “sanciones devastadoras”. El Trump del primer mandato, una “campaña de máxima presión”. Los nombres han ido cambiando y el resultado siempre ha sido el mismo. “Esta película ya la hemos visto”, escribió el lunes el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi. “El mismo toro. Distintos matones”.
El propio Trump lanzó en febrero la Operación Furia Económica para redoblar las sanciones sobre las entidades e individuos que compran petróleo iraní y tratan con sus bancos. Pero básicamente todo la economía iraní sancionada está desde hace año, con algún parón puntual. Desde el transporte, a los seguros o el sector petroquímico. Pero nada. Diversos estudios que han examinado el impacto de las sanciones en el mundo han llegado a la misma conclusión: raramente cambian la conducta de los gobiernos y es la población la que sufre el grueso de sus consecuencias.
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