Fuera de órbita
'Prioridad nacional' y violencia xenófoba en Sudáfrica
Pandillas armadas con palos y cuchillos salen a la calle "a la caza" de inmigrantes irregulares, a los que acusan del desempleo y el colapso de los servicios públicos

Protesta en contra de la inmigración en Johanesburgo, el pasado 9 de julio. / OUPA NKOSI / REUTERS

El discurso de la 'prioridad nacional' de la extrema derecha se va extendiendo por todo el mundo. Está asociado al ultranacionalismo que exige cerrar fronteras y rendir pleitesía al himno y a la bandera. El extranjero que llega de fuera de manera irregular para buscarse la vida --ya sea por extrema pobreza o huyendo de guerras-- supone para ellos una amenaza y hay que expulsarlo porque, afirman, hace aumentar el desempleo entre los nacionales, colapsa los servicios públicos y provoca el aumento de la delincuencia. Argumentos que se repiten en mayor o menor medida en varios países de los cinco continentes, entre ellos el nuestro. En algunos casos, las tensiones generan violencia, como recientemente en Sudáfrica, donde pandillas armadas con palos y cuchillos han salido a la calle "a la caza" del inmigrante irregular. Recientes encuestas revelan que el porcentaje de sudafricanos que rechazan a los inmigrantes es cada vez mayor.
Sudáfrica es el país más rico de África y el único africano que forma parte del G20, las veinte economías más desarrolladas del planeta. Es un polo de atracción para las personas de otros países que buscan un futuro mejor. Sin embargo y paradójicamente, la conocida como la "Nación del Arcoíris" encabeza la lista de países con el índice de desigualdad más alto del planeta. El 10% de los sudafricanos más ricos concentran el 80% de la riqueza. Una buena parte de ellos son blancos.
La Sudáfrica que nació tras el régimen de apartheid ha sido un ejemplo para el resto del continente, pero los actos de xenofobia provocan rechazo entre sus vecinos. Los ataques de las turbas se han registrado en las barriadas miserables de las grandes ciudades donde anida la marginalidad y la pobreza, conocidas como townships. Ahí conviven los sudafricanos más pobres con las personas inmigrantes, tanto las que tienen regularizada su situación como las que no. Según el Banco Mundial, el 24% de la población del país malvive en estas zonas. Gran parte trabaja en el sector servicios y en la economía informal, a menudo en condiciones de explotación laboral.
El legado de Mandela
El odio hacia el otro no es precisamente el legado que dejó el gran Nelson Mandela, el líder que liberó al país del apartheid a través del diálogo y la reconciliación. Desde que Mandela dejó de ser presidente, en 1999, Sudáfrica ha tenido cinco jefes de Estado, todos del Congreso Nacional Africano (CNA), aunque en las últimas elecciones generales del 2024 el CNA perdió la mayoría absoluta por primera vez y gobierna en coalición. Ha pasado un cuarto de siglo desde que Mandela dejó la presidencia y no se ha logrado superar uno de los principales problemas del país, el desempleo, que roza el 32%. Entre los jóvenes es superior, el 58%. Además Sudáfrica mantiene una de las tasas de criminalidad más altas del mundo.
Una situación que el Gobierno del presidente Cyril Ramaphosa se ha visto incapaz de controlar y que ha dado alas a los grupos xenófobos y ultranacionalistas que actúan al grito de "Sudáfrica para los sudafricanos". No son blancos los que en este caso apalean a negros, sino negros sudafricanos que agreden a ciudadanos de Nigeria, Malaui, Lesotho o Zimbabue. Es una guerra desatada por pobres contra pobres. La violencia que ha vivido el país, con varios muertos y miles de personas repatriadas, no es nueva. En el pasado también ya sucedieron actos similares, el más letal en 2008, cuando fueron asesinadas más de 60 personas.
Los grupos que incitan a la violencia utilizan las redes sociales para expandir su odio hacia los inmigrantes. Los más relevantes son March & March, que dirige Jacinta Ngobese-Zuma, una antigua locutora de radio de 39 años, y el pequeño partido ultranacionalista, Operación Dudula. Ambos exigen al Gobierno un mayor control fronterizo, expulsar a los inmigrantes irregulares y dar prioridad a los sudafricanos a la hora de acceder al empleo y a los servicios públicos. El Departamento de Estadística de Sudáfrica estima que el 5% de los 63 millones de habitantes del país son inmigrantes. La cifra incluye también a los que no tienen papeles.
Ley en estudio
La principal organización empresarial sudafricana ha criticado los actos de violencia, principalmente por el temor a que los países vecinos decidan boicotear sus productos. El país tiene grandes inversiones fuera de sus fronteras en el sector bancario, en el de las cadenas de supermercados y en el de las telecomunicaciones.
El presidente Ramaphosa ha denunciado los actos de "vandalismo y violencia", al tiempo que ha prometido escuchar las demandas de los grupos antiinmigración. Está previsto que el Parlamento apruebe una ley que endurece las multas económicas contra los ciudadanos sudafricanos que empleen de manera irregular a extranjeros
Sudáfrica tiene previsto celebrar elecciones municipales el próximo mes de noviembre. El discurso antiinmigración estará muy presente en la campaña electoral. Como ha dicho el escritor y activista sudafricano Dale McKinley, Sudáfrica sufre "un problema de gobernanza, corrupción y mala gestión". Los inmigrantes son el chivo expiatorio.
Suscríbete para seguir leyendo
- Italia deja en suspenso la cumbre del MED5 con España tras la crisis migratoria por Ceuta
- Bruselas propone restringir a 5 años los alquileres de corta duración y limitar la compra de segunda vivienda
- Noruega despide con tristeza y solemnidad al rey Harald, 'el abuelo del pueblo
- Putin frustra la negociación con Ucrania con su inmovilismo porque cree que está ganando la guerra
- Quién es Tania Head, la mujer de Barcelona que se inventó una vida para ser la cara visible de las víctimas del 11-S
- Trump ofrece 5.000 dólares a cada ciudadano estadounidense si su partido gana elecciones de noviembre
- Israel no renuncia a vaciar Gaza de palestinos, pero reconoce que Trump ha enfriado temporalmente el plan
- Una investigación desvela que Netanyahu fue advertido de las intenciones de Hamás 10 días antes del ataque de 2023