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Un lustro de la caída de Kabul

Afganistán: 5 años de pobreza, aislamiento y represión bajo el yugo talibán

El grupo fundamentalista, que tomó la capital del país centroasiático hace justo un lustro, ha creado un sistema sin apenas libertades que busca el reconocimiento internacional para garantizar su supervivencia

Afganistán: 5 años de pobreza, aislamiento y represión bajo el yugo talibán

SANAULLAH SEIAM / AFP

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Adrià Rocha Cutiller

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Estambul
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Farid, un joven afgano refugiado en Alemania, tiene varios temores. Habla poco —cada vez que puede— con su madre y hermana, que viven en Kabul no por deseo sino por obligación, y teme que les ocurra algo. Hace unos meses que ambas pudieron alquilar un piso donde vivir, ya que durante años estuvieron escondiéndose en casas de familiares, amigos, conocidos ante el miedo de ser reconocidas por los talibanes. El cuñado de Farid trabajó para los soldados estadounidenses hace cerca de una década.

Pero Farid también teme por sí mismo y su futuro. "Lloré cuando vi que los talibanes fueron invitados a Europa... me enfada más que nada. ¿Cómo puedes invitar a hablar a Bruselas a estos hombres, que oprimen a su propio país y nos obligan a los afganos a temer por nuestras vidas? Tengo mi estatus de refugiado en vigor, pero, ¿y si ocurre algo?", se pregunta el joven.

En junio de este año, en una iniciativa liderada por la propia Alemania, la Unión Europea (UE) invitó a una delegación del Gobierno talibán para discutir la deportación de afganos de vuelta a su país. Las charlas se celebraron a pesar de que ningún país europeo reconoce al Ejecutivo de Kabul, que tomó el poder hace justo cinco años, en agosto de 2021.

Una familia afgana pasa junto a un cartel con mensajes del Gobierno talibán en Kandahar, este miércoles.

Una familia afgana pasa junto a un cartel con mensajes del Gobierno talibán en Kandahar, este miércoles. / SANAULLAH SEIAM / AFP

"No sé... creo que o no saben la situación en Afganistán o no les importa. Durante el último año Irán y Pakistán han deportado a millones de afganos de vuelta. Cada vez que consigo hablar con mi familia me cuentan que cada semana hay más gente durmiendo en las calles, que cada vez hay más miseria", asegura Farid, y que él mismo teme por correr un destino parecido. Los rumores vuelan: el joven asegura que todos conocen a alguien —amigo de un amigo, familiar lejano, vecino antiguo— que tras ser devuelto ha sido detenido por los talibanes por haber colaborado con el Gobierno anterior. "Hay gente que desaparece para siempre", asegura Farid.

Falta de reconocimiento

A pesar de que algunos países regionales, sobre todo los vecinos de Asia Central, han retomado algún tipo de relación con Kabul, tan solo Rusia reconoce al Gobierno de los talibanes, sobre cuyo liderazgo pesan varias órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por supuestos crímenes contra la humanidad.

Estos supuestos crímenes, según el tribunal, han sido cometidos por los talibanes contra su propia población. Sobre todo contra sus mujeres, a las que se les prohíbe la educación secundaria, mostrarse en público y una infinita retahíla de actividades. Una mujer, por ejemplo, no puede hablar en voz alta en público, ni puede estar sola sin su "hombre guardián".

Combatientes talibanes patrullan las calles de Kabul el 16 de agosto de 2021, un día después de recuperar el poder en Afganistán.

Combatientes talibanes patrullan las calles de Kabul el 16 de agosto de 2021, un día después de recuperar el poder en Afganistán. / AFP

Afganistán, cinco años después de la victoria talibán, es un país aislado del mundo, no solo social y políticamente, sino que también en su economía: el país vive en una ruina monetaria, con dos tercios de la población bajo el límite de la hambruna.

"La pérdida de la ayuda internacional tras la victoria talibán aceleró el colapso económico de Afganistán, y ha desencadenado en una de las crisis humanitarias más agudas del mundo. La hambruna, la pobreza y la enfermedad se ha convertido en la realidad cotidiana de millones de afganos", reza un informe reciente de Human Rights Watch.

Cambio de paradigma

Estas medidas draconianas y represivas contra su propia población no son nuevas. Los talibanes, durante sus años en el poder entre 1995 y 2001, crearon restricciones similares, sobre todo contra las mujeres. Pero a diferencia de entonces, el grupo fundamentalista se aleja ahora del yihadismo internacional, y rechaza la ayuda de cualquier grupo, ya sea Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), que base su existencia en la lucha contra regímenes extranjeros.

Un postor nómada afgano Kochi camina con su rebaño de ovejas por Dand, en Kandahar.

Un pastor nómada afgano camina con su rebaño de ovejas por Dand, en Kandahar. / SANAULLAH SEIAM / AFP

Los talibanes fueron derrocados en 2001, de hecho, por su apoyo a Al Qaeda y la protección que otorgaron entonces al líder del grupo, Osama bin Laden. Ahora, el grupo protagoniza escaramuzas relativamente frecuentes contra yihadistas del EI, que catalogan a los talibanes de "demasiado blandos".

Esta lucha ha permitido la cooperación del grupo con sus vecinos, incluidos gobiernos como los de China, Arabia Saudí y Turquía. "Queremos relaciones con todos nuestros vecinos. Y ponemos especial énfasis en los países de nuestra región. Tenemos intereses mutuos", declaró el mes pasado el portavoz del Gobierno talibán, Zabihulá Mujahid.

Un activista de Amnistía Internacional protesta frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, por la presencia de una delegación de los talibanes, el pasado 23 de junio.

Un activista de Amnistía Internacional protesta frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, por la presencia de una delegación de los talibanes, el pasado 23 de junio. / NICOLAS TUCAT / AFP

"Yo solo espero que los países europeos no les den a los talibanes lo que buscan. Tan solo quieren reconocimiento internacional para perpetuarse en el poder y seguir haciendo lo que quieran dentro de Afganistán", asegura Farid, cuyas semanas pasan sin, en muchas ocasiones, recibir noticias de su madre y hermana:

"Me he acostumbrado a ello, pero sigo sufriendo cada vez. Cada día que escribo un mensaje y no llega ninguna respuesta... cada día pienso en que puede que las hayan capturado, asesinado o torturado. ¿Realmente se puede dialogar con un Gobierno capaz de esto?".

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