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Un conflicto globalizado

La península coreana en el frente europeo: el papel de las dos Coreas en la guerra de Ucrania

Mientras Pionyang suministra tropas y millones de proyectiles a Moscú, Seúl refuerza el arsenal indirecto de Kiev y recalibra su doctrina de defensa

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y el ministro de Defensa de Rusia, Andrei Belousov.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y el ministro de Defensa de Rusia, Andrei Belousov. / MINISTERIO DE DEFENSA DE RUSIA / EUROPA PRESS

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Àlex Álvarez García

Barcelona
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El reclutamiento de extranjeros en el frente europeo de la guerra en Ucrania ha propiciado que el conflicto deje de ser una contienda puramente europea para convertirse en un escenario donde se mide la tensión de otros frentes. En este sentido, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, lleva semanas alertando de que Rusia prepara el inminente despliegue "entre 30.000 y 50.000 norcoreanos" para participar de una forma u otra en una "guerra moderna", con la "experiencia que ello conlleva". Por ello, dado que el mandatario se ha mostrado convencido de que existen misiles norcoreanos en Rusia apuntando a su país, se ha afanado a solicitar una "cooperación más estrecha" con su país, a través de la entrega de sistemas de defensa aérea.

Así, a miles de kilómetros del conocido paralelo 38, la frontera trazada tras 1945 y que originó la guerra civil del estado asiático en 1950, tanto Corea del Norte como Corea del Sur se han convertido en actores decisivos en la contienda, jugando roles opuestos que interconectan de forma inédita la seguridad del Indopacífico con la de Europa.

Una alianza rubricada sobre papel

Por un lado, el régimen de Kim Jong-un ha pasado de brindar un mero respaldo diplomático a convertirse en un pilar logístico y militar indispensable para el Kremlin. Tras la consolidación del Tratado de Asociación Estratégica Integral entre Moscú y Pionyang en 2024, la cooperación militar dio un salto sin precedentes con el despliegue de miles de soldados de las fuerzas especiales norcoreanas en la región rusa de Kursk, sumados al envío constante de ingenieros y brigadas militares. Este pacto de defensa mutua es tácito: "En el caso de que alguno de los dos lados entre en estado de guerra por una invasión armada de un Estado o de varios, el otro lado proveerá de ayuda militar y otra asistencia con toda su capacidad disponible sin dilación"

La gran sintonía entre los dos países se exhibió el pasado mes de abril con la apertura en la capital norcoreana de un museo en honor a los soldados caídos junto a Rusia en Kursk. La apertura del Museo Conmemorativo de las Hazañas de Combate en las Operaciones Militares en el Extranjero, ubicado en la capital, Pyongyang, coincidió con el primer aniversario de la recuperación de la región de Kursk por parte del Ejército ruso --con el respaldo de unidades norcoreanas--, tras una incursión lanzada en agosto de 2024 por las Fuerzas Armadas de Ucrania.

En octubre de 2024, Zelenski ya dio la voz de alarma tras una reunión de los 27 países de la Unión Europea (UE) al alertar que unos 10.000 soldados norcoreanos se estaban preparando para luchar contra el país de los girasoles. El mandatario también ha alzado la voz esta semana al afirmar que Rusia ha disparado misiles norcoreanos en un ataque contra la ciudad de Zaporiyia, diseñado "para infligir el mayor daño posible", y que dejó al menos siete muertos y 19 heridos.

"Antes de entrar en combate van a ser formados con instructores militares rusos para familiarizarse con las tecnologías modernas como los drones. Los soldados norcoreanos usarán uniformes rusos y se les dotará de armas pequeñas. Serán integrados en unidades militares rusas de apariencia similar, formadas por minorías étnicas rusas, como los buriatos [el grupo étnico mongol más numeroso en Siberia]", aseguró entonces a este diario un alto cargo del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania.

Soldados norcoreanos recibiendo uniformes rusos

Center for Strategic Communication and Information Security

A esto se une la transferencia masiva de millones de proyectiles de artillería de 152 mm y 122 mm —capaces de cubrir gran parte de la demanda de fuego de las fuerzas rusas—, junto con misiles balísticos de corto alcance de las series KN-23 y KN-24. A cambio de este apoyo, Pionyang no solo obtiene divisas, petróleo y asistencia en tecnología espacial y de defensa, sino también la oportunidad única de probar sus sistemas de armas y la preparación de sus tropas en un entorno real de combate moderno.

Preocupación surcoreana

Los servicios de inteligencia de Ucrania, Corea del Sur y países occidentales han acusado a Corea del Norte de suministrar armas a Rusia. Una portavoz de la cancillería surcoreana dijo a AFP que "la cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia es un asunto que afecta directamente a nuestra seguridad y constituye una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU". Esa cooperación militar "debe cesar de inmediato y estamos siguiendo de cerca los acontecimientos relacionados", añadió.

Por su parte, Hong Min, investigador del grupo de expertos del Instituto de Unificación Nacional de Corea, afirmó que "la posibilidad de despliegues adicionales de Corea del Norte es altamente plausible, dado el creciente requerimiento de mano de obra por parte de Rusia a medida que la guerra se prolonga".

Así, Corea del Sur observa esta alianza con profunda preocupación, al entender que el aprendizaje operativo y la tecnología que Pionyang recibe de Moscú amenazan directamente su propia seguridad nacional. Ante este panorama, Seúl ha tenido que recalibrar su política exterior. The Korea Times señala que el Gobierno mantiene una postura cautelosa ante la solicitud de Ucrania de apoyo para la defensa aérea y otros suministros militares, según declaró el lunes un alto funcionario, en medio de las afirmaciones ucranianas de que Corea del Norte se está preparando para movilizar más tropas para apoyar a Rusia en su guerra contra Ucrania.

Aunque Corea del Sur mantiene una política de proporcionar asistencia humanitaria a Ucrania, absteniéndose de suministrar armas letales a países en conflicto activo, el Gobierno ha actuado como un gran facilitador indirecto mediante triangulaciones comerciales, transfiriendo cientos de miles de proyectiles de 155 mm, fabricados en Polonia, a Estados Unidos para reponer los inventarios occidentales y liberar material para Kiev, según el Wall Street Journal.

Asimismo, Seúl suministra a Ucrania y a la OTAN inteligencia militar estratégica sobre el armamento norcoreano capturado o desplegado, además de ayuda humanitaria, vehículos no letales y equipos de desminado. Esta creciente implicación de Pionyang en el frente oriental de Europa mantiene hoy a las autoridades surcoreanas en un intenso debate sobre si deben romper su línea roja y comenzar el envío directo de sistemas de defensa antiaérea y armas de precisión a las fuerzas ucranianas. Así, la histórica rivalidad que congeló a Asia oriental tras la Guerra Fría se libra hoy, con un impacto global, en el barro de Europa oriental.

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