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Imprudencia temeraria

El día en que Trump miró al eclipse solar sin gafas de protección

"¡No mires!": El presidente de Estados Unidos ignoró todas las recomendaciones de la ciencia en 2017

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump (d) y la primera dama, Melania Trump (i), ven el eclipse solar del 27 de agosto de 2017 desde el Balcón Truman de la Casa Blanca en Washington.

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump (d) y la primera dama, Melania Trump (i), ven el eclipse solar del 27 de agosto de 2017 desde el Balcón Truman de la Casa Blanca en Washington. / Shawn Thew / Reuters

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Ricardo Mir de Francia

Ricardo Mir de Francia

Barcelona
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Aquel estaba llamado a ser un día importante. El líder de la nación más poderosa del mundo se disponía a ofrecer aquella noche su primer discurso televisado a la nación sobre la guerra en Afganistán, donde Estados Unidos llevaba más de tres lustros empantanado. Una guerra que él mismo había descrito como "desastrosa y cara", sugiriendo su intención de retirarse si llegaba a la Casa Blanca. De modo que el mundo miraba a Washington aquel lunes 21 agosto de 2017. Pero lo que acabó viendo no pudo ser más desconcertante. Horas antes del discurso, Donald Trump se asomó al balcón de la Casa Blanca para ver el eclipse parcial de sol de aquella tarde. Y lo hizo como solo "un genio" de su envergadura podría haberlo hecho: sin ponerse las gafas de protección.

La secuencia no tiene desperdicio. Trump y Melania salen al balcón del 'South Lawn'. Ella con un vestido negro cruzado y gafas protectoras. Él con traje, corbata y sin gafas. Son las 14.39 hora local. Saludan a la prensa que hace fotos desde abajo y sonríen. Han transcurrido solo seis meses desde su primera toma de posesión: es un nuevo día en América. Acto seguido el presidente se olvida de los periodistas y mira directamente al eclipse. Aquello debe quemar como un accidente en la barbacoa porque cierra los ojos ostensiblemente. Pero vuelve a mirarlo. No una sino tres veces, la última señalando al sol con una mueca de evidente de malestar. La ciencia es concluyente: mirar un eclipse sin protección puede dañar la vista permanentemente, incluso derivar en ceguera.

Los periodistas estallan en risotadas. Nadie se lo puede creer. El jolgorio en la platea es manifiesto. Alarmado, uno de sus asesores le grita: "Don’t look! ('no mire'), según registró aquel día el periodista de The Guardian encargado de levantar acta en el pool de la Casa Blanca. Trump intercambia unas palabras con Melania, que aparentemente le pregunta si está bien, y vuelve a sonreír enseñándole esta vez a la prensa las gafas que durante todos ese tiempo llevaba en la mano y no se ha puesto. Por entonces ya era evidente para muchos: el eclipse de la era Trump había comenzado. Solo más tarde se pondría las gafas, esta vez para mirar sin escozor en las corneas aquel acontecimiento cósmico.

Memes y tuits

Huelga decir que Twitter fue aquellas horas un hervidero. "No te puedes quedar ciego si el sol es fake", escribió uno junto a la foto de Trump, un persistente negacionista del cambio climático. "Tengo las mejores corneas de todos los tiempos. De eso no hay duda". Aunque quizás la palma se la llevó al día siguiente la portada con doble sentido del tabloide neoyorkino The Daily News. Trump aparece mirando al sol sin gafas. "No demasiado brillante", dice el titular.

Aquel día, por cierto, acabó como tantas otras veces. Anunciando todo lo contrario a lo que había repetidamente insinuado. En lugar de retirarse de Afganistán, Trump anunció que sus militares se quedarían allí indefinidamente.

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