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La era del calor extremo (6)

Drones, vigilancia espacial y lecciones del pasado: así se ha preparado Grecia para afrontar los megaincendios estivales

A diferencia del oeste de Europa, el Mediterráneo oriental se ha salvado mayormente en lo que llevamos de verano de grandes olas de calor, pero el país heleno vive con el temor de un gran y mortal nuevo fuego

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Las llamas avanzan en el incendio que quemó una zona montañosa en Livadostratas, en la región de Boeotia (Grecia), en una imagen tomada el 31 de julio.

Las llamas avanzan en el incendio que quemó una zona montañosa en Livadostratas, en la región de Boeotia (Grecia), en una imagen tomada el 31 de julio. / ROMANOS LIOUTAS / ZUMA PRESS / EUROPA PRESS

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Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul
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Cuando las llamas fueron empujadas por un viento infernal hacia el pueblo de Mati, al este de Atenas, ya fue demasiado tarde. El incendio se había vuelto de proporciones descontroladas, y la localidad —un pueblo con apenas 200 habitantes todo el año pero más de 1.000 el verano— se convirtió en una ratonera: al oeste y norte, el fuego que corría. Al sureste, una costa de peñascos y montes.

Ese incendio tuvo lugar hace ocho años y fue el más mortal de la historia reciente helena. En total, 104 personas murieron a causa del suceso. La mayoría, atrapados en sus casas o coches intentando escapar. Varias decenas, tras golpearse en las rocas al tirarse al mar. El trauma fue tan grande que le costó —entre otras cosas— el cargo al entonces primer ministro griego, Alexis Tsipras, y sus lecciones llegan hasta hoy.

Desde entonces, Grecia ha multiplicado sus esfuerzos para controlar y limitar los daños de los incendios forestales, que cada año suman y ganan en violencia en todo el Mediterráneo.

A diferencia del Mediterráneo occidental, sin embargo, el oriental se ha librado —a excepción de la última semana— de las grandes olas de calor. Turquía y Grecia respiran de momento tranquilas, aunque contienen el aliento ante lo que pueda traer lo que queda de agosto, que ya se ha cobrado vidas en territorio heleno.

Atenas ha contratado esta temporada cuatro satélites termales cuyo trabajo es estar constantemente apuntando hacia los bosques helenos y detectar si hay anomalías en la temperatura de las zonas forestales. Y hay más: el Gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis ha desplegado 100 drones de vigilancia por todo el país, con el mismo objetivo.

Bomberos trabajan para extiguin el fuego en la región de Megara, en el oeste de Atenas, el pasado 3 de agosto.

Bomberos trabajan para extiguin el fuego en la región de Megara, en el oeste de Atenas, el pasado 3 de agosto. / ARIS OIKONOMOU / AFP

"Lo más importante en estas fechas del año es la detección temprana de cualquier incendio", explicaba hace unas semanas a la prensa griega Theodoros Yannaros, investigador del Observatorio Nacional de Atenas. Esa detección temprana —como se pudo ver en el incendio de Mati de 2018— es la encargada de salvar vidas.

Pero se necesita mucho más en materia de preparación para hacer frente al fuego, y a medidas preventivas, como quemas controladas en invierno, para reducir el número de masa forestal combustible durante el verano.

Preparación y acción

Todo esto no significa, por supuesto, que Grecia no haya sufrido fuegos este último mes. Nueve regiones helenas han sido puestas bajo alerta máxima, con planes de evacuación, y al menos dos personas murieron a principios de julio por incendios declarados en la localidad de Liti, al noroeste de Tesalónica. Dos pilotos de un helicóptero que combatían las llamas, además, murieron al impactar con otro aparato, cuyos tripulantes resultaron heridos, durante la extinción de un incendio en Psatha, una localidad costera a unos 60 kilómetros al oeste de Atenas..

Turquía ha tenido algo más de suerte este verano, con apenas un puñado de fuegos de nivel relativamente menor declarados en su región mediterránea. En mayo, Ankara prohibió la entrada a varios de los bosques más vulnerables —el factor humano es el más importante en los incendios veraniegos— y, como su vecino, ha desplegado su arsenal de aviones tripulados, helicópteros y drones para detectar y apaciguar cualquier fuego que pueda declararse.

Un helicóptero lanza agua sobre el área de Porto Germeno, a unos 70 kilómetros de Atenas, el pasado 1 de agosto.

Un helicóptero lanza agua sobre el área de Porto Germeno, a unos 70 kilómetros de Atenas, el pasado 1 de agosto. / ANGELOS TZORTZINIS / AFP

Pero es Grecia la que lo ha puesto todo encima de la mesa: este año, según declaró el Gobierno, Atenas ha contratado a 18.000 bomberos y voluntarios durante todo el verano. Un récord histórico.

"Pedimos a residentes y visitantes que se abstengan de cualquier actividad al aire libre que pueda accidentalmente causar un incendio, como la quema de matojos o restos de agricultura, además de hacer barbacoas o trabajos que creen chispas. Está prohibido fumar en espacios forestales, y cualquier trabajo de apicultura que incluya el uso de humo", declaró el Ministerio de Protección Civil.

Grecia perdió 50.000 hectáreas de bosque quemado el pasado verano, y Turquía, 81.000, lo que supuso un casi récord histórico para el país anatolio, siempre castigado en esta época del año. La peor temporada en el país heleno, no obstante, fue en 2021, cuando ardieron 125.000 hectáreas de terreno forestal. Ese año tuvo lugar el incendio de la isla de Evia, cerca de Atenas. Se cobró la vida de tres personas.

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