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Crisis migratoria

La lluvia transforma el Sahel y abre una alternativa a la ‘huida’ en patera

La recuperación del agua impulsa la agricultura en la región y puede reducir factores que alimentan la ruta migratoria hacia Canarias

Dos mujeres rveisan los cultivos de una finca en Senegal, África.

Dos mujeres rveisan los cultivos de una finca en Senegal, África. / Efe

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Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria
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La evolución del clima en el Sahel comienza a dibujar un escenario inédito tras décadas marcadas por la sequía. El aumento de las precipitaciones y la recuperación progresiva de los recursos hídricos están favoreciendo el regreso de la actividad agrícola en amplias zonas de esta franja del continente, un cambio que Canarias observa con interés. El Archipiélago constituye desde hace años uno de los principales destinos del flujo migratorio procedente de varios países sahelianos, por lo que cualquier mejora en las condiciones de vida de estos territorios puede convertirse, a medio y largo plazo, en un elemento que contribuya a reducir algunos de los factores que empujan a miles de personas a jugarse la vida en una embarcación intentando llegar a las Islas.

Los datos de Frontex reflejan el peso que tiene esta región en la conocida –y mortífera– ruta atlántica. Según los datos de Frontex, entre enero de 2025 y abril de 2026 llegaron a Canarias 20.194 personas migrantes. De ellas, 5.976 eran de Senegal, lo que representa el 29,6% del total; 5.689 procedían de Mali, un 28,2%; y 2.247 eran de Gambia, el 11,1%. También arribaron 456 personas de Mauritania, equivalente al 2,3%; 61 de Burkina Faso, un 0,3%; y 43 de Nigeria, el 0,2%. Aunque detrás de los movimientos migratorios intervienen factores muy diversos, como los conflictos armados, la inseguridad, la pobreza o la inestabilidad política, la disponibilidad de agua y la capacidad para desarrollar actividades económicas continúan siendo elementos esenciales para fijar población en el territorio.

Al norte del continente

El Sahel ocupa una extensa franja semiárida situada en el norte del continente. Se trata de un territorio que durante buena parte del siglo XX fue identificado con algunas de las crisis alimentarias más graves del planeta como consecuencia de prolongados periodos de sequía. Sin embargo, distintos estudios científicos constatan ahora una tendencia diferente. Los acuíferos comienzan a recuperar parte del agua perdida durante décadas, los pozos vuelven a llenarse y algunos grandes sistemas hídricos muestran signos de recuperación.

Los investigadores atribuyen esta evolución, en primer lugar, al fortalecimiento del monzón de África Occidental, responsable de buena parte de las lluvias que recibe la región entre junio y septiembre. En los últimos años, estos episodios se han intensificado y, aunque siguen siendo irregulares, están permitiendo una mayor recarga de las aguas subterráneas. El agua ha vuelto a antiguos cauces temporales y a numerosas depresiones naturales que ahora vuelven a funcionar como depósitos.

Pero el incremento de las precipitaciones no es el único factor que explica la transformación que está experimentando el Sahel. Los análisis científicos reflejan que al proceso también contribuyen distintas actuaciones desarrolladas durante las últimas décadas para mejorar la gestión del agua. Entre ellas destacan proyectos de restauración ambiental, iniciativas de recuperación de suelos degradados y la reintroducción de técnicas tradicionales de captación de lluvia que favorecen la infiltración hacia los acuíferos y permiten conservar durante más tiempo la humedad del terreno.

Superficie agrícola

Los resultados de las actuaciones y el incremento de las precipitaciones ya puede verse sobre el terreno. En muchas zonas ha aumentado la superficie agrícola disponible y numerosos productores han recuperado parcelas que permanecían improductivas desde hace años.

La regeneración de árboles y la mejora de la productividad de los cultivos dan esperanza a una economía rural muy dependiente del agua. Los beneficios no se limitan a la agricultura. La mejora de los ecosistemas está favoreciendo igualmente el regreso de distintas especies animales a espacios donde habían desaparecido o reducido drásticamente su presencia.

La mejora de los ecosistemas favorece el regreso de especies que habían desaparecido del territorio

Las previsiones climáticas apuntan además a que esta tendencia podría mantenerse durante las próximas décadas. Los modelos manejados por la comunidad científica anticipan un aumento de los episodios de lluvia intensa en buena parte del Sahel como consecuencia del calentamiento global y de los cambios registrados en la temperatura del Atlántico Norte. Esa mayor disponibilidad de agua podría ampliar las posibilidades de desarrollo agrícola y reforzar la seguridad alimentaria en numerosos territorios de la región. Lo que impactaría directamente en los flujos migratorios hacia Canarias.

No obstante, los expertos advierten de que este escenario que, en principio, parece positivo está cargado de incertidumbres. Las precipitaciones seguirán siendo muy variables y no se repartirán de forma homogénea en la zona. Además, el incremento de los episodios extremos supone un riesgo creciente para poblaciones e infraestructuras poco preparadas para soportar lluvias torrenciales. De hecho, algunos países ya están comprobando la cara más amarga de este nuevo contexto climático. Níger sufrió recientemente graves inundaciones que causaron importantes daños materiales y afectaron a miles de viviendas.

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas