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Fuera de órbita

La "revolución de los flamencos" enciende Albania

Primer ministro albanés Edi Rama se arrodilla ante Meloni y llama a Macron "su majestad"

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Kim Amor

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Albania vivió bajo una dictadura estalinista de casi cincuenta años el siglo pasado. Desde que cayó el régimen a principios de los 90, el país ha generado poco interés mediático en esta parte del continente. Poco se conoce de su transición democrática, en ocasiones violenta, ni de las tres décadas de elecciones libres: una pugna muy poco amigable entre el conservador Partido Democrático y el Partido Socialista. Ambos no han dejado de acusarse mutuamente de corrupción, de autoritarismo, de connivencia con oligarcas y con el crimen organizado.

El país balcánico, de unos tres millones de habitantes, ha vuelto a ser noticia estos días gracias a la familia Trump. La hija del presidente estadounidense, Ivanka, y su yerno, Jared Kushner, forman parte de un grupo inversor que pretende construir un complejo turístico de lujo en la costa del Adriático, en una de las pocas zonas vírgenes que quedan en este rincón del Europa, refugio de 200 especies de aves, entre ellas flamencos y pelícanos, y de tortugas marinas. La reacción de muchos albaneses no se ha hecho esperar.

A las protestas de activistas medioambientales se han unido decenas de miles de albaneses que desde el pasado mes de mayo salen a las calles de las principales ciudades del país en una revuelta generalizada contra el primer ministro albanés, el socialista Edi Rama, que apoya la iniciativa.  'Rama dimisión' gritan los manifestantes en la que se conoce como la "revolución de los flamencos".

Un millón de metros cuadrados

El proyecto prevé construir grandes hoteles y villas, cientos de apartamentos, un centro comercial, un campo de golf, pistas de tenis, un casino y un puerto deportivo. Todo en una superficie de más de un millón de metros cuadrados, que incluye una franja de costa y la única isla del país, un islote deshabitado que antaño fue una base militar secreta para submarinos.

Hasta ahora, Rama, exitoso exalcalde de Tirana, exjugador de baloncesto –mide dos metros- y pintor de éxito, era muy popular entre los albaneses. Lleva en el poder desde 2013, tras haber ganado cuatro elecciones consecutivas. En las últimas, celebradas el año pasado, consiguió la mayoría absoluta, aunque solo votó el 41% de electores, a pesar de que por primera vez se autorizó el voto a los albaneses de la diáspora.

A lo largo de estos años, muchos albaneses se han visto  forzados a buscarse la vida más allá de sus fronteras. Las remesas procedentes del extranjero es una de las principales fuentes de ingresos del país. Albania es uno de los países más pobres de Europa, aunque ha conseguido un fuerte crecimiento los últimos años y ha logrado disminuir el desempleo. Hoy roza el 10%, aunque más del 20% entre los menores de 25 años están en paro.

Apuesta por el neoliberalismo

El sector en auge es el turismo. Representa una quinta parte del PIB. El año pasado recibió 12 millones de visitantes. Rama ha descrito el megaproyecto de los Trump como una oportunidad para consolidar el crecimiento en este sector. “No hay nada que deba preocupar a ningún ecologista. Las aves, el agua, los árboles y todo lo demás estarán mucho mejor que hoy”, ha dicho.

Los habitantes del pueblo pesquero de Zvërnec, la zona afectada, denuncian que parte de esas tierras les pertenecen, que les fueron otorgadas a sus familias tras la caída del régimen comunista, pero que años más tarde descubrieron que la propiedad había pasado a manos de un oligarca acusado de tráfico de drogas y blanqueo de dinero. El resto es suelo público, aunque sujeto a la ley de "inversiones extranjeras", ideada por Rama, que permite construir complejos turísticos si son de "cinco estrellas o superior". El primer ministro ha apostado por el neoliberalismo, los recortes en políticas sociales y un proceso acelerado de privatizaciones.

Los albaneses opuestos al proyecto acusan al primer ministro de corrupción y de vender el país a millonarios extranjeros en vez de apostar por la mejorar de los servicios públicos. Asocian además el proyecto a la buena sintonía que mantiene Rama con el presidente Trump. El pasado mes de enero, Albania entró a formar de la "Junta de Paz", el organismo creado por el presidente estadounidense para conducir el futuro de Gaza. Días después, Rama realizó una visita oficial a Israel, donde elogió la figura de Netanyahu en un discurso en el Parlamento israelí.  Meses antes había recibido del presidente israelí, Isaac Herzog, la Medalla Presidencial de Honor.

Rama también mantiene una buena relación con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. A ambos les une la creación en territorio albanés de centros de detención de inmigrantes que llegan de manera irregular a Italia. El Parlamento Europeo ha advertido a Albania de que debe respetar las normativas medioambientales si desea formar parte de la UE. El primer ministro albanés echa balones fuera y acusa a piratas informáticos iranís de estar detrás de las protestas.

La familia Trump pretendió también sin lograrlo levantar un suntuoso complejo inmobiliario en Belgrado, la capital de Serbia. El rechazo de la población frenó el intento. Los albaneses esperan ahora tener el mismo éxito.

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