La sombra de Rusia y China
Una columnista prorrusa y un expiloto militar acusado de espía ponen a Francia en alerta por la injerencia extranjera
Los últimos casos relacionados con Moscú y Pekín reavivan la preocupación de Macron por las redes de espionaje que amenazan la seguridad nacional

Logotipo del canal de televisión Russia Today, financiado por el Kremlin. / EUROPA PRESS

Francia endurece su ofensiva contra el espionaje y las injerencias extranjeras. A lo largo de la historia, es bien sabido que el país ha sido un gran atractivo para los espías de diferentes gobiernos, sin embargo, ante el tenso contexto geopolítico en el que nos encontramos, el presidente Emmanuel Macron ha decidido tomar cartas en el asunto.
Con el inicio de la guerra de Ucrania, las autoridades francesas, junto con la Unión Europea, decidieron vetar aquellos medios financiados por el Kremlin, entre los que se encontraban Sputnik o RT. Este miércoles dio un paso más y declaró 'persona non grata' a la columnista Xenia Fedorova, emitiendo una orden de expulsión contra ella por “atentar contra los intereses fundamentales del Estado”, y “constituir una amenaza particularmente grave y actual para el orden público”, reza el documento publicado por el Ministerio del Interior.
Una decisión que llega después de endurecer en los últimos meses su estrategia contra las injerencias extranjeras, con un mayor control sobre las operaciones de influencia, el espionaje y los ciberataques atribuidos a Rusia y China. No solo Fedorova es objeto de investigación y rechazo, recientemente un expiloto de cazas de la Armada francesa fue detenido y acusado por conspiración con una potencia extranjera y entregar información sobre los intereses fundamentales de la nación, según informó el miércoles la fiscalía de París. La potencia extranjera a la que se refieren es China, quien habría pagado al militar por obtener información sensible de la Armada francesa.
Según 'Le Canard Enchaîné', las sospechas surgieron después de que el hombre viajara varias veces a China, en septiembre de 2018 y en agosto de 2019. Unos viajes financiados por una empresa sudafricana que hicieron saltar todas las alarmas.
Rusia y China principales enemigos de Francia
Los casos de espionajes relacionados con Rusia y China en territorio francés se han convertido en parte de la actualidad del país galo. Ante la desconfianza que recae sobre Moscú, el Gobierno prohibió la entrada de sus ciudadanos a ciertos edificios públicos, históricos o militares en Francia.
Durante años, las acusaciones de espionaje se movieron en el terreno de las sospechas y las atribuciones veladas. Ese escenario cambió en abril de 2025, cuando Francia atribuyó por primera vez de forma oficial al servicio de inteligencia militar ruso (GRU) una serie de ciberataques contra instituciones francesas, la campaña presidencial de Macron en 2017 y organizaciones vinculadas a los Juegos Olímpicos de París. El Gobierno calificó estas operaciones de "actividades desestabilizadoras" y aseguró que utilizará "todos los medios a su alcance" para anticiparlas y responder a ellas.
En el caso de Pekín, por el momento, las autoridades francesas han optado hasta ahora por una respuesta más diplomática tras destapar varias tramas de espionaje en territorio francés. La más reciente, cuatro hombres de nacionalidad china fueron detenidos acusados de robar datos sensibles mediante un sofisticado método: una enorme antena instalada en el jardín de un apartamento alquilado en la región de Gironde.
Falsos funcionarios, vecinos espías y comisarías clandestinas. Este fue el último método que utilizó Xi Jinping para controlar a sus ciudadanos que residen en el extranjero y que son sospechosos de oponerse al régimen. Hasta nueve comisarías clandestinas a las que no le faltaban detalle instaladas en Francia para realizar trabajos de espionaje y seguimiento, tanto del Gobierno francés como de chinos residentes en el extranjero.
Marruecos y el escándalo Pegasus
El caso Pegasus también forma parte de esta creciente lista de casos de espionaje. El escándalo salpicó a Marruecos acusado de utilizar un software espía desarrollado por la empresa israelí NSO Group para vigilar a responsables políticos, periodistas y opositores, entre ellos Emmanuel Macron. "Si se demuestran los hechos, es evidente que son muy graves", respondió el Palacio del Elíseo en su día tras la publicación de la investigación.
Años después, Forbidden Stories junto con otras entidades siguen recopilando pruebas y testimonios que apuntan a Rabat como cabeza de una trama de espionaje internacional que afectó a varios líderes y personas influyentes de distintas partes del mundo. Marruecos, por su lado, siempre ha negado la mayor.
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