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Discursos calcados

Trump, Meloni y Netanyahu aprovechan la crisis de Ceuta para atacar la política migratoria de España

Los gobiernos de EEUU, Italia e Israel, del mismo color político, calcan sus discursos contra el Gobierno de Sánchez y las políticas de la "extrema izquierda"

El general Roberto Vannacci, eurodiputado de la Liga; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni; y el viceprimer ministro, Matteo Salvini

El general Roberto Vannacci, eurodiputado de la Liga; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni; y el viceprimer ministro, Matteo Salvini / AFP

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Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Sin que nadie en el Ministerio de Asuntos Exteriores español lo tuviera (con toda probabilidad) en el radar, el Gobierno de Giorgia Meloni ha abierto una crisis diplomática con España al amenazar con cerrar el espacio Schengen. El detonante ha sido, de forma inesperada, la crisis migratoria de Ceuta. Las consecuencias del repentino rifirrafe siguen siendo inciertas y su viabilidad práctica resulta, por ahora, bastante dudosa; tanto que de momento Italia ni ha explicado cómo pretendía ejecutar su amenaza, cuando es además también evidente que los partidos en Italia están empezando a calentar motores de cara a las elecciones generales del próximo año. Pero el episodio ha tenido otro efecto, quizá más significativo: escenificar un espasmo de reencuentro político entre Roma y la Administración de Donald Trump.

La coordinación ha sido incluso en el lenguaje. "El presidente Donald Trump lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si siguiera aplicando políticas globalistas de extrema izquierda, entre ellas las que facilitan la inmigración masiva", ha sido el comentario la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly. "La inmigración irregular e incontrolada representa un peligro para la seguridad nacional. Las imágenes que llegan de Ceuta demuestran cómo la decisión del Gobierno de Madrid de dar la ciudadanía española, y por tanto europea, a más de 500.000 inmigrantes irregulares es profundamente errónea e incentiva el tráfico de seres humanos", ha coincidido el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, al confundir además la concesión de un permiso de residencia con la ciudadanía del plan migratorio español. 

Todo ello, además, con un antecedente muy reciente. Eso es, la reunión, convocada hace dos semanas por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con representantes de 66 países en una cumbre internacional para "combatir a los extremistas de izquierda", un encuentro en el que también participó Italia junto a otros países europeos. Una reunión, bautizada informalmente como la cumbre "Antifa", que además vino acompañada de una convocatoria de subvenciones de hasta tres millones de dólares con el objetivo declarado de financiar colectivos y fundaciones europeas alineadas con el ideario del movimiento MAGA.

La competición dentro de la derecha

El otro trasfondo: las elecciones generales previstas en Italia para 2027, que ya han puesto en evidencia, una vez más, la competición en curso por el llamado "efecto Vannacci". El controvertido general Roberto Vannacci, convertido en eurodiputado de la Liga tras el éxito editorial de sus manifiestos ultraconservadores, se ha transformado en el principal referente del ala más radical. Su creciente protagonismo y exabruptos que impone el ejercicio del Gobierno empujan tanto a Fratelli d'Italia, el partido de Meloni, como a la Liga.

Tanto que el primero en encadenar la mecha ha sido Matteo Salvini. El líder de la Liga reclamó el jueves la suspensión de Schengen "para defender las fronteras y proteger a los italianos". Una rapidez que analistas han interpretado sobre todo como el reflejo de la creciente necesidad del legüista por intentar recuperar protagonismo en un espacio político donde su partido lleva tiempo perdiendo terreno frente a posiciones aún más radicales.

Pocos minutos después tomó la palabra Antonio Tajani, ministro de Exteriores y líder de la centrista Forza Italia. Se declaró "favorable al cierre del espacio Schengen con España" y expresó su "plena confianza en la labor del ministro del Interior, Matteo Piantedosi". Cerró la secuencia la propia Giorgia Meloni, ya con un tono más institucional, aunque sin alterar el fondo del mensaje: "Las imágenes que llegan de Ceuta son impresionantes y demuestran, una vez más, que la inmigración clandestina fuera de control representa una amenaza concreta para la seguridad de las fronteras europeas", dijo la primera ministra. "Italia no se quedará de brazos cruzados. Estamos convocando a los organismos competentes y, a resultas de esas reuniones, estamos preparados para intervenir incluso con instrumentos extraordinarios para defender las fronteras y la seguridad de los ciudadanos, como la suspensión del espacio Schengen con España", añadió.

Propaganda

Esa ha sido también la lectura de la oposición. Por ejemplo, de Peppe Provenzano, responsable de Exteriores del Partido Democrático, quien ha acusado a Meloni de abrir una crisis diplomática con España "en su alocada carrera por seguir a Vannacci" y ha criticado que el ministro de Exteriores "ignore incluso que Ceuta es un enclave en África". En la misma nota denunció que el Ejecutivo recurre "cada día a la propaganda más miserable" mientras "España crece un 2,7% e Italia permanece estancada, con salarios cada vez más bajos y un coste de la vida cada vez más insoportable".

En las redes sociales, buena parte de las reacciones tampoco respaldaban la ofensiva del Gobierno. "¿Cerrar el espacio Schengen con España? ¿Pero qué demonios está diciendo el ministro de Exteriores? Los inmigrantes irregulares en Ceuta, que está en África, volverán a Marruecos. Usted no está capacitado para ser ministro", escribía este viernes un usuario en referencia a Tajani. Otro resumía su indignación calificando al Ejecutivo como "el peor y más ridículo Gobierno desde que existe la República italiana".

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