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Lacra veraniega

Seis personas detenidas por sus posibles vínculos con el incendio de Perpinyà

Los bomberos aseguraban este martes que el fuego no puede darse por controlado pero que un cortafuegos de 40 kilómetros ha mejorado la situación

Continúa avanzando el incendio forestal cerca de Perpiñán (Francia)

EFE

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Agencias

Perpinyà
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El incendio declarado el fin de semana en los alrededores de la población francesa de Perpinyà todavía no había sido extinguido a última hora de este martes, pero se consideraba en vías de control. El drama desatado en los Pirineos Orientales franceses ha arrasado más de 4.900 hectáreas desde el sábado y causado una lluvia de ceniza en poblaciones del norte de Catalunya. "La situación mejora a cada hora", aseguraba Eric Belgioïno, director departamental del Servicio de Bomberos y Rescate (SDIS 66), durante una rueda de prensa este martes, aunque el incendio "no está controlado", según el prefecto. Mientras los incendios se multiplicaban en el sur de Francia, sobrecargando a los servicios de emergencia, seis personas "sospechosas de haber participado" en su inicio fueron detenidas por la gendarmería, anunció el martes el ministro del Interior, Laurent Núñez. La respuesta del Estado será "contundente" -ha asegurado el ministro del Interior- contra "todos aquellos que, de forma intencionada o por imprudencia, pongan en peligro nuestros territorios, a nuestros ciudadanos y a quienes los protegen".

Los 850 bomberos desplegados en este incendio al oeste de Perpinyà continuaban trabajando en el cortafuegos de aproximadamente 40 kilómetros que se está desarrollando "en zonas de muy difícil acceso". El incendio obligó a las autoridades a evacuar a 12.000 personas de la sierra de Aspres y en Ille-sur-Têt el domingo por la noche. Una pequeña fracción de estos residentes ha podido regresar durante este martes, aseguró el prefecto Pierre Regnault de la Mothe, quien levantó la orden de evacuación para dos pueblos al sur del incendio, Taulis y Taillet, con poblaciones de apenas 160 habitantes. Los residentes de otros diez municipios podrían regresar a sus hogares en las próximas 24 horas, añadió. El incendio ha provocado 11 heridos leves, entre ellos siete bomberos. También ha dañado numerosos edificios, entre ellos una veintena de viviendas en el municipio de Rodès, según su alcalde, Marc Bianchini. "En algunos lugares parece que hubiera caído una bomba atómica; es catastrófico", afirmó.

Fuego táctico

Este incendio, que durante los últimos tres días requirió refuerzos de departamentos vecinos e incluso de Rumania, así como el despliegue de numerosas aeronaves, fue controlado en gran medida durante la noche del lunes al martes, gracias en particular a los contrafuegos que hicieron los bomberos. Los bomberos franceses implementaron una estrategia de "fuego táctico" destinada a "contener, limitar y prevenir la propagación del fuego", explicó Regnault de la Mothe. El reto ahora es contener el frente de fuego de 40 kilómetros, que se encuentra muy activo, explicó a la prensa el coronel Stéphane Clerc, subdirector del SDIS 66 (Servicio de Bomberos y Rescate de los Pirineos Orientales). Su perímetro exterior amenaza con reavivarse en cualquier momento. "Hay una aparente sensación de seguridad porque ya no vemos llamas (...), pero es una ilusión, porque, de hecho, el frente de fuego requiere un tratamiento de agua obligatorio para su extinción, y eso lleva tiempo", subrayó, añadiendo que esto resulta especialmente difícil con la escasez de personal.

La columna de humo visible durante dos días desde Ille-sur-Têt desapareció el martes por la tarde, y el olor a madera quemada ha disminuido considerablemente. Helicópteros y aviones cisterna continuaron sobrevolando la zona todo el día. El acceso a esta localidad de 5.000 habitantes permanece bloqueado por controles policiales, al igual que las carreteras, flanqueadas por colinas ennegrecidas y vegetación carbonizada, que conducen a Bouleternère y Rodès.

Heridos y daños

El incendio provocó 11 heridos leves, entre ellos siete bomberos, y dañó numerosos edificios, incluyendo una veintena de viviendas en la localidad de Rodès. El riesgo de incendio se mantiene alto en el departamento de Pirineos Orientales debido a las altas temperaturas y a un fenómeno de viento seco, y seguirá así hasta el final de la semana, advirtió Charlotte Couture, de Météo-France. En este departamento, "no ha llovido en más de un mes y no se han registrado precipitaciones significativas en más de dos meses", añadió.

El departamento de Pirineos Orientales permanece bajo alerta naranja por ola de calor, al igual que otros 60 departamentos franceses este martes, con temperaturas que alcanzaron los 40 °C en algunas zonas tras la histórica primera ola de calor registrada a finales de junio.

Mantener el «cerrojo» de los Aspres

Este martes se desplegarán nuevos medios aéreos, entre ellos dos aviones nacionales y seis europeos enviados como refuerzo a la zona de Perpinyà, lo que equivale, en capacidad de descarga de agua, a cuatro hidroaviones Canadair, detalló el lunes por la noche el ministro del Interior, Laurent Nunez.

«La prioridad sigue siendo mantener el cerrojo de los Aspres para impedir que el fuego entre en ese macizo y se desarrolle allí. Los bomberos trabajarán intensamente durante toda la jornada para continuar la lucha, aunque las condiciones meteorológicas siguen siendo complicadas», declaró a primera hora del martes Pierre Regnault de la Mothe durante una rueda de prensa en Perpignyà.

Paciencia

Las llamas, originadas en la localidad de Trévillach, se propagaron rápidamente el sábado y el domingo, aunque el lunes el incendio avanzó únicamente unas 300 hectáreas. Los habitantes de una veintena de municipios del macizo de los Aspres y de Ille-sur-Têt tuvieron que abandonar sus viviendas el domingo por la noche. Este martes por la mañana, el prefecto les pidió que tuvieran «un poco más de paciencia». «Pienso en todas esas personas para quienes el tiempo debe hacerse muy largo y que seguramente desean recuperar su vida normal, pero es necesario que tengan un poco más de paciencia», declaró.

El riesgo de incendio continúa siendo elevado en los Pirineos Orientales debido a las temperaturas extremas y a un fenómeno de viento seco, y seguirá así hasta finales de la semana, advirtió Charlotte Couture, responsable de apoyo en incendios de la dirección regional suroeste de Météo-France. «En este departamento hace más de un mes que no llueve en absoluto y más de dos meses que no se registran lluvias significativas», subrayó.

Contaminación

Con un perímetro de 40 kilómetros, el incendio también ha provocado un episodio de contaminación por partículas finas, según el organismo de vigilancia de la calidad del aire Atmo Occitanie, que recomienda a las personas vulnerables o sensibles evitar o reducir las actividades físicas intensas.

Los Pirineos Orientales permanecen en alerta naranja por ola de calor, con temperaturas que han alcanzado localmente los 40 °C, después de un primer episodio de calor extremo considerado histórico a finales de junio.

Otro incendio registrado el jueves en los Pirineos Orientales ya había obligado a evacuar a 3.000 personas en Canet-en-Roussillon y Sainte-Marie-la-Mer.