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Geopolítica

China inicia maniobras militares con Rusia y prueba un misil en el Pacífico en la víspera de la cumbre de la OTAN

El lanzamiento de un misil balístico con ojiva simulada solivianta a los países de la región

China lanza desde un submarino un misil estratégico hacia aguas del Pacífico

China lanza desde un submarino un misil estratégico hacia aguas del Pacífico

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Adrián Foncillas

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Pekín
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No escaseaban los asuntos en el orden del día de la cumbre de la OTAN que empieza el martes en Ankara y el lunes China ha añadido un par. Ha iniciado unas maniobras militares con Rusia, el sospechoso habitual para la organización occidental de defensa, y lanzado un misil balístico en alguna zona del océano Pacífico que ha soliviantado la región. Unas y otro son movimientos rutinarios, ha insistido China, pero el sentido común recomienda descartar la casualidad del momento.

Los ejercicios navales empezaron el lunes frente al litoral de Qingdao, una ciudad del este de China con un relevante puerto militar, y se alargarán una semana, según el comunicado de Pekín. Las maniobras, bautizadas como 'Joint Sea-2026', pretenden "responder conjuntamente a los desafíos de seguridad y preservar la paz y estabilidad en la zona". Contemplarán operaciones de salvamento y de lucha antisubmarina, defensa aérea y ejercicios de artillería, añade el Ministerio de Defensa. Pekín aporta dos destructores, una fragata, un submarino, un buque de reabastecimiento y otro de rescate, mientras Rusia ha enviado un crucero, una corbeta, un submarino y un barco de rescate.

Apenas un mes y medio atrás visitó Vladímir Putin a Xi Jinping en Pekín para subrayar la afinidad personal y geopolítica. Ambos repitieron el guión ya sabido: las críticas a la ley de la jungla, los anhelos de un mundo multipolar y las reivindicaciones de sus relaciones como una fuerza de paz y estabilidad frente a las convulsiones. "La situación internacional está marcada por turbulencias y transformaciones mientras las corrientes unilateralistas hegemónicas son cada vez más acusadas", alertó Xi en probable alusión a su anterior huésped, Donald Trump, quien había despegado de la capital china apenas unos días antes. Putin añadió que las relaciones bilaterales "han alcanzado un nivel sin precedentes en la historia" y las describió como sosegadoras para el mundo. En ese contexto propicio se han juntado esta semana las armadas chinas y rusas, acostumbradas a los ejercicios conjuntos en los últimos años.

Pekín habla de "ejercicio rutinario"

El lanzamiento de un misil balístico con ojiva simulada desde un submarino con propulsión nuclear en el Pacífico, anunciado en el mediodía chino por la Armada del Ejército de Liberación Popular, era menos previsible. El sucinto comunicado se esfuerza en limar su gravedad: es un "rutinario" ejercicio del entrenamiento naval anual, el misil cayó en el lugar planeado, todas las partes relevantes fueron informadas con anterioridad, cumple con las costumbres y leyes internacionales y no se dirigió contra "ningún país ni objetivo específico".

Estas pruebas no son cotidianas pero tampoco raras en las potencias nucleares. Estados Unidos lanzó cuatro misiles desde submarinos en septiembre, Rusia probó uno en octubre y la India otro en diciembre. Ocurre que China prioriza la discreción frente al alarde, suele limitar sus ensayos al territorio nacional y rara vez informa de ellos. Ya había roto su casuística dos años atrás con el lanzamiento de un misil intercontinental desde su base en la isla tropical de Hainan que cayó cerca de la Polinesia Francesa. Fue su primera prueba de un misil de esas características en casi medio siglo.

Sobre el lanzamiento de hoy no ha aclarado Pekín la zona exacta ni el tipo de misil. China cuenta con seis submarinos de tipo 094 para disparar proyectiles de largo alcance, los JL-2 y JL-3. Los últimos, calculan los expertos, podrían golpear Estados Unidos desde el mar del Sur de China. El Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos contabiliza al menos dos ensayos con ellos.

Enojo de los países vecinos

Australia, Nueva Zelanda y Japón han confirmado que fueron advertidos del lanzamiento con horas de antelación. Esa cortesía protocolaria no ha rebajado el enojo. "Nueva Zelanda lo considera hostil y preocupante. Nosotros, como otros vecinos, no tenemos ningún interés en que China use el Pacífico Sur como un escenario de pruebas para la capacidad de sus misiles", se ha quejado Winston Peters, ministro de Asuntos Exteriores. Su homóloga australiana, Penny Wong, ha añadido que la prueba "desestabiliza la región" y criticado el "rápido y poco transparente" desarrollo militar chino. Japón ha expresado su "seria inquietud por la creciente actividad militar de China" y desvelado que intentó persuadir a Pekín de que cancelara la prueba.

La geopolítica ha agitado en los últimos años las cálidas aguas del Pacífico. "Es un océano de paz", ha reivindicado Peters. China también lo define cuando lamenta las organizaciones de cooperación militar que Estados Unidos apadrina en la región, como el AUKUS o el QUAD, con el indisimulado objetivo de contrarrestarla.

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