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Italia

El aeropuerto de Catania prolonga su cierre por la actividad del volcán Etna

La emisión de ceniza volcánica ha interrumpido las salidas y las llegadas, que se han desviado al aeropuerto de Palermo

El volcán Etna entró en actividad eruptiva

AFP

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EFE

Roma
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La intensa actividad eruptiva del Etna, el volcán activo más alto de Europa, ha obligado este lunes a prolongar el cierre del aeropuerto de Catania, en la costa oriental de Sicilia, por la presencia de ceniza volcánica en el espacio aéreo. La sociedad que gestiona los aeropuertos de la isla ha informado de que, tras la erupción registrada durante la noche del domingo al lunes, continúan suspendidos todos los vuelos de llegada y permanecen bloqueadas las salidas, al menos hasta las 18.00, según el último comunicado.

La nueva erupción comenzó hacia las  07:45 del domingo con una intensa emisión de ceniza que se intensificó una hora después, lo que ha forzado a declarar la alerta roja. El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) calcula que la columna eruptiva alcanzó unos 1,5 kilómetros de altura y que el viento la está desplazando hacia el sur. Desde entonces, todos los aviones con destino a la cercana ciudad de Catania han sido desviados al aeropuerto de Palermo, la capital de la isla, lo que ya ha afectado a miles de pasajeros.

Los modelos elaborados por el instituto, a partir de datos meteorológicos, prevén que la nube de ceniza siga avanzando en esa dirección durante las próximas horas. Ante esta situación, la empresa gestora del aeropuerto ha recomendado a los pasajeros que comprueben el estado de sus vuelos con la aerolínea antes de desplazarse a las instalaciones.

Nueva erupción

El Etna comenzó el pasado 26 de junio un nuevo proceso eruptivo caracterizado por la expulsión de lava que obligó a las autoridades italianas a intensificar el nivel de vigilancia sobre el volcán. El INGV precisó el domingo que los flujos de lava iniciados a finales de junio se habían detenido por completo el pasado 4 de julio, pero esta nueva y repentina emisión de ceniza ha alterado los planes de miles de viajeros. Asimismo, entre la noche del 2 y el 3 de julio se detectó un segundo y pequeño flujo de lava que avanzó poco más de un centenar de metros antes de detenerse.