Corrupción en el Ejército chino
Xi impone un campamento a sus generales para reforzar sus ideales marxistas y alejen la mano de la caja
La inédita iniciativa parte del presidente de China a modo de campamento juvenil para mandos provectos

Xi Jimping en su viaje oficial al Tíbet. / EFE

Sermones de Xi Jinping, confesiones de condenados y lecciones de héroes de guerra en un ambiente de camaradería castrense para reforzar los ideales marxistas y alejar la mano de la caja. A China le quedaba poco por intentar contra la corrupción en el Ejército, estamento con una acrisolada reputación turbia y abonado a las purgas. La inédita iniciativa, según la prensa, parte del presidente: una convivencia de diez semanas con aroma de campamento juvenil para altos mandos provectos.
Los entresijos fueron desvelados recientemente por el diario oficial del Ejército de Liberación Popular tras su conclusión. Participaron centenares con abundancia de generales, teniente generales y generales de división de todos los departamentos del ramo. La jornada empezaba temprano con prácticas de formación militar, juramentos de fidelidad al Partido Comunistas y compromisos de disciplina, según el diario hongkonés 'South China Morning Post'. Las imágenes muestran a los mandos estudiando, comiendo y descansando en armonía. En clase, en la cantina o en los dormitorios, debatiendo incluso de noche sobre el temario. Este comprendía 40 conferencias y diez lecturas conjuntas, con el previsible protagonismo del corpus ideológico del presidente, desgranado en su manual 'El Pensamiento de Xi Jinping', innegociable en cualquier librería, y en su discurso inaugural.
"Los mandos, especialmente los más veteranos, deben contribuir a una atmósfera donde la gente diga la verdad, ofrezca consejos con generosidad y luche contra los delitos", había aleccionado a sus mandos, según la televisión pública. "Entrar en este Ejército implica que crees en el marxismo y que eres leal a la causa, organización y fe del partido. Cualquier acto en busca de una ganancia personal o práctica corrupta son fundamentalmente incompatibles con la naturaleza y el propósito del partido", habría continuado.
Rectitud y decencia
Sobre la rectitud y decencia, asunto nuclear del campamento, los presentes examinaron las confesiones escritas de los colegas purgados, elaboraron listados con las tentaciones y riesgos y propusieron remedios. También disfrutaron de inspiradoras conferencias de seis roles morales intachables. Uno de ellos es Wei Changjin, héroe de guerra en la incursión china en Vietnam de 1985 que, por cierto, concluyó en humillante derrota. Otra es He Yuanzhi, investigadora de comunicaciones satelitales con varios premios en la pechera.
El tiempo dirá si esta convivencia preestival funciona donde la mano dura ha fracasado. Xi anunció una década atrás que caerían "tigres y moscas", en alusión a bajos y altos funcionarios, durante su campaña para salvar el partido de la rapiña generalizada. Los caídos se contaron por miles en todos los ámbitos de la Administración hasta alcanzar una limpieza razonable.
Sólo el Ejército, a juzgar por el caudal actual de ceses, continúa en rebeldía a pesar del ímpetu presidencial. Había heredado Xi unas Fuerzas Armadas con subastas de cargos al mejor postor y corruptelas generalizadas en los numerosos negocios vinculados. Expulsó a la élite, llegada más por las mordidas que por méritos, y dejó al Ejército sin las actividades lucrativas. El margen para los chanchullos se redujo a los departamentos de suministros, con contratos tan onerosos como opacos, y de donde sale aún el grueso de los detenidos.
Destituciones
La justicia condenó a muerte en una mañana reciente a dos exministros de Defensa, Wei Fenghe y Li Shangfu, con la habitual fórmula de los dos años de suspensión que en la práctica se conmuta por una cadena perpetua. Fue el castigo más duro recibido por las gerifaltes castrenses desde que Xi iniciara su campaña en 2012. La prensa aireó sin recato sus sobornos y variados desmanes.
"Su fe sufrió un colapso, perdió la lealtad y contaminó seriamente el ecosistema político del Ejército", dijeron del primero. Perduraban los ecos de la sorprendente caída en enero de Zhang Youxia, miembro del politburó del Partido Comunista de China y el general de más alto rango nunca investigado. La Comisión Central Militar, que manda sobre el Ejército más numeroso del mundo, estaba tradicionalmente formada por siete miembros y Xi en la cúspide, pero tras la ola de ceses al presidente sólo le acompaña un general. En apenas tres años han sido oficialmente destituidos 36 generales y tenientes generales y otros 65 altos cargos "han desaparecido", según el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, un 'think tank¡ estadounidense.
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