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Guerra en Oriente Medio

Irán y EEUU se preparan para negociar el programa nuclear tras firmar una paz que parecía imposible

Vance insinúa que la primera reunión de los dos países podría ser este fin de semana en Suiza y el Ejército de EEUU anuncia el desbloqueo de los puertos iraníes del estrecho de Ormuz

Trump firma por sorpresa el memorando que da por concluida la guerra con Irán

@SCAVINO47 / AFP / VÍDEO: EFE

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Adrià Rocha Cutiller

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Estambul
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Al fin ha ocurrido, aunque con mucha menos pompa de la esperada. Estados Unidos e Irán han firmado su preacuerdo de paz para poner fin a la guerra en Oriente Medio, empezada el pasado 28 de febrero con el asesinato sorpresa del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.

La firma ha tenido lugar 48 horas antes de lo previsto y de manera telemática. El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo iraní, Mesud Pezeshkian, rubricaron este miércoles por la noche el esperado documento de 14 puntos por separado: Trump desde Francia; Pezeshkian desde Teherán.

"Como el documento ha sido firmado digitalmente, ya no habrá firma ninguna ceremonia de firma el viernes en Suiza", ha declarado en una entrevista este jueves el portavoz del equipo negociador iraní, Esmaeil Baqaeí. Se esperaba una ceremonia por todo lo alto, liderada por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y el presidente del Parlamento del país persa, Mohammed Bagher Ghalibaf.

No ocurrirá, y aunque en un primer momento se ha asegurado que la reunión en Suiza de este viernes seguía adelante, todo está en el aire, como es ya costumbre en estas negociaciones entre EEUU e Irán, marcadas por idas, venidas, cambios, giros de guion y amenazas. "Tal y como están las cosas, el plan sigue siendo que EEUU e Irán, junto con los mediadores de Pakistán y Qatar, se reúnan el viernes en Buergenstock para las negociaciones iniciales sobre la implementación del acuerdo", ha manifestado en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo.

Sin embargo, horas más tarde, Vance ha rebajado las expectativas y ha considerado que, más bien, este primer contacto podría tener lugar "en algún momento de este fin de semana". "Ese sigue siendo el plan, aunque podría cambiar, ya que no es fácil (para los negociadores de Teherán) salir de Irán. Por eso estamos tratando de determinar exactamente cuándo ocurrirá", ha explicado en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

El líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, ha asegurado en un comunicado publicado en sus redes sociales que el preacuerdo pactado es fruto de la "desesperación" de Trump, quien "utilizó todo tipo de argucias para lograrlo". Jameneí ha destacado que él estaba en contra pero finalmente lo aceptó por la insistencia del presidente, Masud Pezeshkian.

Con la firma del documento, los dos países han entrado ya en un plazo de 60 días prorrogables para llegar a un pacto definitivo que ponga fin definitivo a la guerra y, sobre todo, determine el futuro del programa nuclear iraní. El Comando Central de EEUU ha anunciado el final del bloqueo de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz, aunque ha precisado que sus buques seguirán en la zona "para asegurar que todos los aspectos del acuerdo se cumplan, obedezcan y estén vigentes".

Cuestión atómica

Trump ha repetido por activa y por pasiva que su único objetivo con esta guerra ha sido evitar que la República Islámica desarrolle la bomba atómica —también ha dicho decenas de veces que quería un cambio de régimen, aunque ahora lo niegue—, y que Irán se deshaga o entregue los 440 kilos de uranio altamente enriquecido que posee.

El documento firmado el martes estipula que el futuro de este uranio será "acordado con EEUU", aunque su destino no está claro: públicamente Teherán ha asegurado no querer deshacerse de él, ni desmantelar su programa de enriquecimiento.

Filtraciones anónimas a la prensa, no obstante, han asegurado que Irán no estaría en contra de entregar parte de este material a Rusia, y diluir la otra parte, además de firmar una moratoria según la cual la República Islámica se comprometa a no enriquecer a altos niveles durante unos años.

Esta promesa no es nueva: Irán firmó algo parecido con la Administración de Barack Obama. Ese pacto fue respetado hasta que Trump lo rompió en 2018. Desde entonces, Irán pasó a enriquecer uranio del 3% al 60%, un nivel muy cercano al 90% necesario para desarrollar la bomba nuclear.

Miedo al fracaso

La firma de este miércoles entre Trump y Pezeshkian no es más que eso: una firma para empezar el proceso real y final de negociaciones. Irán, según el preacuerdo ya en vigor, no verá la mayoría de la lluvia de millones prevista (un plan de inversiones de 300.000 millones de dólares, que, según fuentes estadounidenses será sufragado por países de Oriente Medio) si no firma ese acuerdo nuclear final.

"Es bueno que haya habido un preacuerdo. Ahora empieza el trabajo técnico", ha declarado el director de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi.

Será lo más difícil. Hasta la fecha, Teherán siempre se ha mostrado intransigente a la hora de acordar su programa atómico, catalogado como "derecho nacional" por el régimen. La República Islámica también rechaza terminar con su apoyo a las milicias regionales —Hizbulá en el Líbano, y Hamás en Gaza, entre otras—, otra de las grandes reclamaciones de EEUU.

"Si veo que algo no me gusta, entonces volveremos a dispararles, a lanzar bombas sobre sus cabezas. No me gustará si no se comportan. Volveremos a bombardearles y a golpearles bien duro en la cabeza", declaró Trump antes de abandonar, este miércoles, la cumbre del G7 en Évian.

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