Guerra comercial
La UE califica de "injustificados" los aranceles de EEUU por no luchar contra el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso
El bloque se defiende asegurando que tiene una ley que prohíbe la venta en su territorio de estos productos

Maroš Šefčovič, comisario europeo de Comercio, habla durante una conferencia de prensa en la Delegación de la UE en Washington, el 24 de abril de 2026. / OLIVIER DOULIERY / EU

La Comisión Europea ha calificado de "injustificados" los aranceles de entre el 10% y el 12,5% que Estados Unidos ha anunciado que impondrá sobre las importaciones de 60 países a los que ha acusado de no hacer lo suficiente para luchar contra el comercio de productos producidos con mano de obra esclava.
En un comunicado emitido en respuesta al anuncio de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, el Ejecutivo de Bruselas ha asegurado que "toma nota" de la investigación llevada a cabo por la Casa Blanca. También ha dicho que examinará el informe en el que se basan, pero ha advertido que "la UE considera injustificados los aranceles impuestos con base en este", que en el caso del bloque serían del 10%.
Washington ha acusado a sus socios de no hacer lo suficiente para frenar las importaciones de productos fabricados con trabajo forzoso. "Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir globalmente en condiciones desiguales", ha dicho Jamieson Greer, el representante comercial del presidente Donald Trump.
La UE se ha defendido. Primero, ha asegurado que "comparte totalmente" la preocupación de Estados Unidos sobre el trabajo forzoso y "está comprometida a erradicarlo de las cadenas globales de suministro", tomando medidas concretas. De hecho, ha recordado que el bloque tiene una legislación que prohíbe la venta en su mercado de productos fabricados en la UE u otros países con mano de obra esclava. Sin embargo, esta legislación no entra en vigor hasta diciembre de 2027.
Un trato es un trato
Estados Unidos y la UE llegaron a un acuerdo en julio del pasado año que puso fin a la guerra comercial iniciada por la Casa Blanca, al imponer aranceles globales a las importaciones. Aquel acuerdo establecía para los productos procedentes del bloque un arancel máximo del 15%.
El texto incluía también el compromiso de ambos de "trabajar juntos para garantizar una sólida protección de los derechos laborales reconocidos internacionalmente, incluido en lo que respecta a la eliminación del trabajo forzoso en las cadenas de suministro". Un compromiso que Washington ha cuestionado con este anuncio.
"Como ya hemos dicho, un acuerdo es un acuerdo", ha apuntado la Comisión en un comunicado en el que ha reiterado su voluntad de garantizar que cumple con su parte del trato. Pero los choques con Washington no han cesado desde que el texto se selló hace ahora casi un año.
Trump había amenazado con más aranceles a la UE si no cumplía con una rebaja sustancial de gravámenes a las importaciones estadounidenses que ambos habían pactado. Esa decisión estaba pendiente de una negociación entre la Eurocámara y los gobiernos europeos. Apenas unos días después de que hayan llegado a un acuerdo y haya comenzado el proceso de aprobación definitivo, Washington se ha sacado otra carta de la manga que vuelve a tensionar la relación.
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