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Guerra en el este de Europa

Rusia se ensaña con las ciudades ucranianas ante la falta de avances en el frente

Al menos 18 muertos en el mayor ataque de Rusia contra Ucrania de los últimos meses

Kiev reclama a la UE que financie la compra de misiles antibalísticos a EEUU

Rusia lanza el mayor ataque contra Ucrania de los últimos meses: 73 misiles y más de 600 drones

Lucía Feijoo Viera

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Marc Marginedas

Marc Marginedas

Barcelona
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El Kremlin ha demostrado en las últimas horas que las advertencias de ataques masivos contra las ciudades ucranianas, y en particular contra la capital del país, no eran papel mojado. Rusia ha disparado en las últimas horas un total de 73 misiles balísticos y 656 aviones no pilotados contra Kiev, Dnipro, Járkov, Kamianske y Odesa, causando la muerte a 18 personas y heridas a un centenar. La escasez de proyectiles Patriot para interceptar los misiles balísticos rusos ha empujado al presidente Volodímir Zelenski a lanzar un dramático llamamiento a EEUU: "Si Ucrania no está protegida... estos ataques continuarán".

Los números parecen dar la razón al mandatario ucraniano. Según fuentes de la Defensa Aérea Ucrania, dotada de un innovador sistema para neutralizar aviones no pilotados, se logró interceptar alrededor de seis centenares de drones, mientras que en la categoría de proyectiles, las cifras fueron mucho más modestas y únicamente fueron derribados, antes de que hicieran impacto, cuatro decenas de ellos, es decir, poco más de la mitad. "Putin es un criminal de guerra y un perdedor, cuya única carta es el terror", ha acusado el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiga. El responsable ha demandado a la UE que comience a dedicar dinero del denominado Fondo Europeo de Apoyo a la Paz a la adquisición de baterías Patriot ante la gravedad de la situación.

Entre los daños causados por los bombardeos, se encuentran edificios residenciales, no residenciales y centros sanitarios, según ha denunciado el alcalde capitalino, Vitali Klichkó, un patrón de actuación que se ha repetido en Odesa y Járkov. Como viene siendo la norma, el Ministerio ruso de Defensa ha negado las acusaciones de haber abierto fuego contra objetivos civiles.

Ventanas rotas

Una aseveración que se da de bruces con la experiencia de Anastasia relatada a un periodista de la agencia France Presse. Tras haber pasado toda la noche en el baño, ha explicado cómo "todas las ventanas" de su casa han hecho explosión", y cómo la noche se ha transformado "en una pesadilla". "No ha sido solo una explosión", ha añadido. Ante la intensidad de los ataques, las autoridades ucranianas han ordenado la evacuación de zonas próximas a la frontera, en particular en la región de Járkov. "Teniendo en cuenta la situación de seguridad y el bombardeo enemigo sistemático, hemos ampliado la zona de evacuación obligatoria en la dirección de Zolochov", ha informado el gobernador local, Oleg Siniegubov, prometiendo ayuda humanitaria, médica y jurídica a todos los evacuados.

La escasez de misiles interceptores, acrecentada por la guerra de Irán, está teniendo graves efectos para la capacidad de Ucrania de defenderse. "Cada retraso" en el periodo de entrega de estas armas "cuesta vidas", ha implorado la primera ministra ucraniana, Yúlia Svyridenko. Los responsables militares han denunciado de forma reiterada que los estocs de municiones antiaéreas eran "insuficientes", e incluso el presidente Zelenski había escrito una carta a su homólogo estadounidense demandándole el envío de sistemas Patriot tras otro ataque reciente en el que fueron disparados nueve decenas de misiles balísticos y unos 600 drones, en uno de los ataques de mayor envergadura tras el inicio de la invasión.

Todo ello sucede mientras las tropas rusas siguen estancadas en los frentes bélicos, sin conseguir materializar avances. De acuerdo con los cálculos del Instituto de Estudios sobre la Guerra (ISW), las fuerzas ucranianas lograron recuperar el control de 282 kilómetros cuadrados de territorio, contabilizando el segundo mes consecutivo en el que las fuerzas invasoras se ven obligadas a retroceder. Este dato, junto a los ataques con drones contra la infraestructura petrolera, han tenido un gran impacto en la moral de la clase política y la población en Rusia, provocando incluso una pérdida de popularidad del presidente Vladímir Putin. De acuerdo con el ISW, una parte importante de los éxitos ucranianos se debe a los ataques con drones de alcance medio que "han limitado la capacidad rusa de trasladar personal" y de "mantener sus posiciones en el frente".